Puro adulterio

Infidelidad, ¿pasión o pecado?

bla bla


Mariela

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Mi nombre es Ariel, tengo 36 años y estoy casado con Fabiana de 33,desde hace 14 años.

Como la mayoría de los matrimonios luego de algún tiempo de casados caímos en la famosa rutina sexual de la cual se sale solamente con mucha imaginación. Al igual que la mayoría, comenzamos a contarnos nuestras fantasías y al poco tiempo nuestra relación comenzó a cambiar. Ya no era tan aburrido llegar a la cama. Cada día que pasaba nos íbamos haciendo los ratones con diferentes fantasías, hasta que un día se me dio lo que nunca pensé que se me iba a dar. Fabiana es una latina tan apasionada como ratonera, con unas curvas bastante marcadas a pesar de haberme dado dos hijos.

Por medio de avisos en diferentes revistas del tema nos encontramos con una pareja similar a la nuestra con las mismas fantasías: un encuentro de a cuatro para ver que se daba. El hecho de estar tomando un café con una pareja no hubiera significado nada especial de no ser por el erotismo reinante en las miradas de ellas.

No tardé demasiado en darme cuenta que estábamos a punto de cruzar la barrera tan erroneamente temida por nosotros. Mariela era una morocha de 35 años muy apetecible a simple vista.

Luego de unos minutos de entrada en confianza nos encontrábamos hablando de sexo como si nos conociéramos de toda la vida. Nos decidimos y poniendo como limite por el momento que no hubiera intercambio porque ellas todavía no estaban preparadas para compartir a sus parejas. La experiencia fue maravillosa solo que me hubiera gustado avanzar un poco mas en ella, pero por ser la primera vez preferí no apurar la situación.
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El ingenuo y su mejor amiga

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Descolgué el auricular como lo hago tantas veces durante el día. Y escucho una agradable voz que tenía tiempo de no oír, “Hola”. Era Madga, mi mejor amiga . Después del consabido saludo entre ambos, escucho el motivo de su llamada: “Necesito verte pues no nos hemos visto desde hace varios meses y tengo tanto que platicarte”. Noto un poco preocupada su voz, así que pregunté: “¿Pasa algo?, y me dices, “prefiero comentártelo en persona.” . A lo que te respondí: “Ok, si quieres hoy en la tarde, ¿llevarás a tu bebé?. y me dices: ” No, está con mi suegra y se quedará con ella hasta en la noche que lleguemos por él, además ella casi nunca lo ve, y ahorita está feliz con él, como vive fuera de Mexico”. A lo que te dije: “Está mejor, así podremos platicar más a gusto. ¿Te parece bien en el mismo cafecito de siempre?”. “Muy bien, a las 7:30 pm. Te veo ahí”, “¿Puedes llegar en metro allá? No lleves tu carro. Yo después te doy un aventón de regreso.¿ok?”… “Muy bien, ahí nos vemos.” Después de colgar estuve pensando qué sería lo que le pasaría. No dejaba de pensar inocentemente en su tono de voz, su preocupación, pero también los ratos que pasamos juntos platicando en plan sano, así fue hasta que ella se casó con un tipo atractivo pero muy mujeriego, del que quedó embarazada, y perdió su trabajo por culpa de las estúpidas políticas actuales de muchas empresas de correr a las mujeres que se embarazan que tienen poco tiempo trabajando. Así que saliendo de la oficina me dirigí a nuestro lugar de reunión: un pequeño café a espaldas de una tienda grande. Entré y ya estaba ella en una mesita del fondo. Debo reconocer que no la había visto en varios meses, así que la noté algo delgada, ya más madura pues pasa de los 35, pero singularmente hermosa y atractiva, diferente a muchas mujeres, siempre me gustó pero prefería conservarla como amiga, de hecho ella me lo hizo saber una vez que me atreví a decirle que quería que fuéramos algo más que amigos, me dijo que me quería como un hermano, así que no le insistí más sobre el asunto, Déjenme describirla: Ojos rasgados como japonesa, bajita de pelo negro piernas delgadas, manos pequeñas con las uñas cortas, un par de hermosos y grandes senos redondos, los cuales en una ocasión pude admirar sus pezones, pues no llevaba brassiere. Iba vestida con una blusa de colores satinada medio abierta, con una falda corta de lana que dejaba ver sus blancas y lisas piernas, pegada al cuerpo color morado al igual que el saco. Por lo que me acerqué y la saludé de beso con el mismo calor que si me hubiera ausentado media hora antes. Pedimos una bebida con licor y estuvimos charlando un ratito de trivialidades hasta que le pregunté si le pasaba algo malo, y me dijo que su marido varias cosas: que su marido es muy egoísta, que a veces no llega a su casa en la noche, que hacen el amor casi por compromiso, te platico esto porque a ti te tengo mucha confianza. etc. en suma ya después de 2 años de vivir juntos, él ya se empezaba a aburrir pues sé que ella tiene un carácter fuerte. Así que le dije que se tranquilizara, que a veces son así las parejas, además le recordé que para qué se casó con un tipo tan mujeriego etc… etc. Pedimos otra bebida igual y supongo ella necesitaba desahogarse, sacar lo que tenía por dentro. Se empezó a marear un poco, desabrocha su blusa y me susurra al oído: ” Si supieras cómo me siento.”, a lo que le dije: ” me imagino”. Pero o era yo muy ingenuo o muy inocente, pues no le capté de momento lo que me insinuaba. Me dice ya vámonos y pensé dentro de mí: “pero aún es temprano”, pero como siempre he sido respetuoso pues simplemente pedí la cuenta y nos dirigimos a su carro. Como noté que se había mareado un poco le pregunto si puede manejar, y ella me dice. “Claro que sí, se exactamente a donde voy.” así que subimos y nos vamos, ella no sé si a propósito al subir al auto se queda su falda más levantada dejándome ver sus hermosas piernas y casi me deja ver su sexo, se desabotona su blusa y pude ver casi medio seno, los cuales debo reconocer siempre me han gustado. Así que le digo: “¿En qué estación del metro me dejarás?”, y ella me dice ya verás, pero hazme un favor deteniendo el auto, ponte un antifaz que tengo en la guantera que uso para poder dormir, descansa y no te lo quites, yo te diré cuando lleguemos.” Así que inocentemente lo hice me puse el antifaz y no sabía a dónde nos dirigíamos, pero le tengo confianza, así que no le di mayor importancia. Pude advertir sin embargo que el recorrido era corto y que el auto subió algo así como una rampa y se detiene, a lo que pregunto: “¿ya llegamos?” y me dice: “Aun no, déjame echar gasolina”, le digo: “déjame ayudarte, a lo que dice: “No, quédate aquí y No te quites el antifaz”. Tardó no más de 3 minutos y sube de nuevo al carro, debo reconocer que se me hacía extraño lo que estaba pasando, pues nunca había actuado ella de esa forma, pero no le tenía desconfianza.. Pude advertir pese a no ver nada que el carro había entrado a algo así como un garaje, pues se había cerrado una puerta detrás de nosotros. Así que ya no pude más y le digo: ¿Qué pasa?, ¿en dónde estamos?. A lo que me dice: “tranquilízate, como tu me decías, yo te abriré la puerta y te llevaré a donde quiero que vayamos, pero aún no te quites el antifaz.” A lo que accedí, aunque dentro de mí ya sentía cierta preocupación, pues yo sabía que no le caía bien a su marido. Abre con una llave una puerta, y me mete a una habitación, olía como a pino y había música ambiental, y me sienta en algo que creí era un sofá, pero muy suave, y le digo: “¿Qué pasó, ya me puedo quitar esto?, me dice: “Calma, sólo dame un minuto para ponerme más cómoda”. “¿¿¿Más comoda???” , no te entiendo. Así que me dice: ya te lo puedes quitar. Me lo quito y cual sería mi sorpresa, estábamos en una habitación de un hotel, y estaba yo sentado en una amplia y cómoda cama, que tenía un enorme espejo en el techo. Pero lo que más me sorprendió fue verla a ella solo en ropa interior, llevando una tanga de encaje negro que me permitía ver a través de ella una amplia matita de vellos negros en forma de triángulo, medias oscuras con ligueros, además de un brassier negro semitransparente también de encaje, que me permitía apreciar sus enormes y hermosos senos, además de sus pezones oscuros, estaba regalándome la más encantadora de sus sonrisas. Así que un tanto impresionado y un mucho sorprendido le pregunto: “Pero ¿qué es lo que te está pasando?, ¿Para qué me has traído aquí?, ¿De qué se trata esto? ¿Por qué estás vestida así? ¿Quieres que tu marido se entere?. (más…)

Historia de una infidelidad

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JUGUETESPARADULTOS.com Sex Shop

No sé cómo empezar a relatar la historia de cómo una vida de una mujer decente y corriente pasó a otra cosa bien distinta. Mi nombre es Ana, tengo 39 años y me casé a los 20 con Juan un hombre 20 años mayor que yo. En principio deslumbrada, por alguien con una buena posición social y económica muy distinta a los jóvenes de mi edad. No se si le podría llamar amor pero me cautivó. Ignoraba la realidad de este señor maduro que me llevó al altar. La verdad la supe cuando fue tarde. Se casó para acallar las habladurías, por que en su posición necesitaba tener una esposa, de la misma manera que coches, chalet o ropa cara. Yo, como dije antes desconocía todo esto aunque tuve una venda en los ojos durante muchos años.

Sexualmente de lo más corriente aunque no tenía con qué comparar en este tema. En la cama me evitaba (y luego dicen de las jaquecas femeninas) y yo creyendo que esto era de lo más normal.

No tuvimos hijos en todo este tiempo pero él sí de un matrimonio anterior, Fernando que en la actualidad tiene 22 años. Bueno para no aburrir voy a contar los acontecimientos que cambiaron mi vida desde hace 3 meses.

Decidí pasar unos días en la costa en un viaje organizado, para dejar al lado la monotonía (y vaya si lo conseguí), Juan me dijo que por motivos de trabajo no podría venir conmigo, así que me tocó viajar sola, bueno hay un refrán que dice más vale sola que mal acompañada, cogí la maleta y me propuse disfrutar de estas vacaciones.

Me subí en el autocar y la primera persona que vi fue Arturo, el chofer, y juro que esta visión me dejó impresionada, alto, morenazo, cuerpo atlético, 35 años, simpático, vamos todo un play-boy por el que cualquier mujer suspira al verle. No lo dudé y me puse en los primeros asientos para alegrarme la vista con este hombre-bombón.
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Confesiones

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A mis 38 años, me considero una mujer atractiva, 1,80 m de altura, rubia, cabello largo y ligeramente crespo, pechos pequeños, rostro normal no muy llamativo pero tengo en mi culo y mis piernas mis grandes virtudes. Estuve casada por 18 años con un esposo maravilloso el cual se preocupo por mi hasta que encontro una morena por la cual me dejo. El era buen amante y me daba en la cama lo que yo queria. Como sabia que yo tenia admiradores me complacia sexualmente y el se sentia envidiado por sus amigos, al hacerme el amor. Siempre use faldas cortas, mini faldas o pantalones ajustados que destacaban mis cualidades fisicas. Por supuesto me gustaba lucir mi redondo culo y mis femeninas piernas. Y disfrutaba cuando un hombre me clavaba su mirada en mi cuerpo, deseandome. O que se levante la primera mujer que diga que no se siente vanidosa al saber que es atractiva, deseada y observada por un hombre.

Del matrimonio quedo mi hija Sofia de 17 años, una casa y un auto. Luego de la separacion me senti muy mal ya que se me cayo el mundo encima y todas las aspiraciones de seguir adelante se esfumaron. Una amiga y unas charlas sicologicas me ayudaron a salir adelante. Ademas segui en el gimnasio para que mi cuerpo y mi alma siguieran firmes. Por un momento pense que yo no habia sido lo suficientemente buena compañera sexual y el encontro a otra mujer que era mejor que yo en la cama.

Reaccionando, pense que la forma mas facil de olvidar la pena causada por otra mujer que te quita a tu marido, es buscar otro hombre. Tambien decidi cobrar venganza por el desplante de mi esposo a mi manera.

Rafael era un hombre casado y el mejor amigo de mi esposo. Sabia que yo lo tenia caliente y me deseaba mucho. Mi culo fue por un tiempo su deseo sexual reprimido, como alguna vez el le comento a mi esposo. Le invite a salir a almorzar en dos ocasiones, pidiendole que no le fuera a contar a nadie que estabamos saliendo. Yo queria algo muy rapido sin echar a perder la magnifica relacion de el con su esposa. El me conto que iba a estar solo un viernes asi que podiamos salir esa noche a bailar. Acepte y decidi que esa noche, despues de ocho meses de separacion, una verga se volveria a hundir en mi vagina.

Me coloque una falda negra, muy sexy, que me quedaba arriba de la rodilla, moldeando mi bien formado trasero y una blusa blanca. Mi culo y mis piernas se destacaban muy bien. Bailamos muy cerca el uno del otro, cenamos en un lujoso restaurante y en el auto, de regreso a casa, le pedi que entrara a casa a tomar un cafe, mientras que el me acariciaba las piernas. Nunca antes el lo habia hecho asi que estaba muy excitado y parecia saber que mi vagina seria solo suya esa noche. Se lo confirme cuando el me abrio la puerta del auto y deje que su mano pasara sobre mi culo. Sonreimos y entramos a casa.
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Despertando

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Mi vida cambio el dia que mi esposo fallecio en un absurdo accidente de transito. Yo lo tenia todo, un hogar, un maravilloso hijo de 20 años, un exitoso trabajo como odontologa y un esposo que representaba todo para mi. Luego de cumplido un año de su muerte, decidi salir de la penumbra de la soledad y volver a vivir.

Yo no reflejaba los 42 años de edad y mucho menos que era viuda, asi que empeze a salir a fiestas y reuniones con amigos y otros odontologos. En una de estas reuniones estando con Kiko, uno de mis mejores amigos, alguien me llamo:

-”Monica?? Eres Monica Iriarte??

-”Hugo?? Hugo Casas??.. aun estas igualito.. parece que no te han pasado los años”, le respondi saludando de abrazo y beso en la mejilla a un amigo que estudio conmigo en el colegio y al cual no veia desde que nos graduamos.

-”que gusto de verte!!… sigues igual de hermosa y elegante..”.

-”guau.. tu esposo si que es afortunado.. mucho gusto en conocerlo me llamo Hugo”, saludo el a Kiko quien se encontraba a mi lado.

-”No..no soy su esposo.. solo soy un amigo a quien finalmente ella acepto una invitacion a salir”, respondio Kiko riendose y abrazandome.

La mirada de Hugo reflejo el hecho de que no me veia hace exactamente 22 años. Sus ojos recorrieron mis pechos y bajaron por mi cadera hasta mis piernas. Mis voluptuosos senos 36C aun seguian firmes y eran resaltados por el escote del vestido que yo llevaba puesto esa noche. Mi cuerpo se habia conservado, mi cintura seguia igual de delgada contrastando con mi gruesa cadera, asi que creo que me veia muy bien esa noche.

Kiko noto como Hugo me observo y vi en sus ojos el sentimiento de celos. Kiko era de los que habia estado muy pendiente de mi luego de la muerte de mi esposo y por supuesto hacia parte del grupo de amigos que ahora tenian mas interes en mi, ya que yo habia quedado disponible para iniciar una nueva relacion y claro me di cuenta que tambien el me deseaba. Yo era una bella odontologa con mucho por vivir y un cuerpo que extrañaba en las noches la compañia de un hombre.
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