Mi marido se fue de nuevo de viaje, yo ya estaba deseando a que llegara el sábado, había comprado más miel, quería repetir con todo, sin prisas dejar que me comiera el coño como había hecho.
El sábado, repetí el ritual, un baño, mi albornoz, la miel y los cojines en el suelo, pero esta vez quería excitar a Ton, quería tocar su verga y comérsela como una forma de mostrarle mi agradecimiento. Se tumbó a mi lado y comencé a acariciarle la panza, no tardó en reaccionar, rápidamente se excitó y su enorme aparato asomó, ya no me daba reparo acariciarlo, ahora pasaba mis dedos con placer, el animal estaba enorme, su verga era gigante, gorda y dura. Yo, mientras lo acariciaba, me estaba poniendo increíblemente caliente, cuando tuve toda aquella cosa en mi mano sentí deseo de meterla en mi coño, pensé en como hacerlo, me saque el albornoz, Ton estaba recostado sobre un lado, así que fui acercando mi culo arrastro, cuando llegué a contactar, la postura era incomoda, Ton se levantó, yo no sabía como hacer, el animal me miraba con cara de no entender nada. Parecía que su verga se retraía y me lancé debajo de sus patas, y me la metí en la boca, comenzando a chupársela desesperada , no tardó en reaccionar, de nuevo me clavo hasta la garganta todo su poder, me metí a cuatro patas debajo de él , y con mi mano intenté dirigir su pinga hasta mi coño que ya babeaba de deseo, lo metí un poco, Ton intentó subirse a mie espalda y me lastimó con sus uñas, intenté separarme ante el dolor, pero me sujeto con las patas delanteras y comenzó a temblar, decidí soportar el dolor y acercar mi coño más para que pudiera meterlo, Ton volvió la carga pero no acertó exactamente con el lugar, noté su punta en mi culito y un golpe de sus riñones y me entró en el culo toda aquella tranca. Pensé que me rompía, quise sacarlo, para llevarlo a mi coño , pero me era imposible moverme, comenzó a bombear en mi culito, creía que me iba a salir por la boca, estaba volviéndome completamente loca de placer, apenas pude separar una mano del suelo y soportar su peso con mi cuerpo, estaba casi inmovilizada por el empalado, me acaricie un poco el coño con el fin de calmarme esa mezcla de increíble placer y dolor de pronto note como me disparaba un chorro de semen dentro del culo, era tanto que lo sentía caer hasta mi mano en mi sexo, me corrí , dejándome caer sobre mis tetas, y de pronto, noté como el animal, volvía a soltar otra descarga de su liquido, que llenaba mi interior.
No pude hacer nada más, notaba los arañazos en mi espalda, había un poco de sangre mezclada con sus babas. No sabía como remediar aquello, me levente para irme al baño y sentía caer su semen de mi culo corriendo por mis piernas, no me producía ningún rechazo, pero si estaba preocupada, me miré la espalda en el espejo y no era nada, unos arañazos, dejé que el agua de la ducha me limpiara bien, con uno de mis dedos, limpié lo que pude mi culito, estaba muy abierto, y había caído todo, pero me froté bien. Después con unas pinzas me di mercromina en la espalda, abrí la puerta a Ton, que salía lentamente como si estuviera cansado; vi que se metía en su lugar y quedaba tumbado y mientras yo, me iba a mi cama a reponerme un poco.
Los días pasaban y cada vez necesitaba más de mi nuevo placer, en algún momento pensé en la posibilidad de estar enferma, de que mi cabeza no podía estar funcionando bien, ya que a todas horas pensaba en lo mismo, a todas horas estaba caliente y deseosa. Cada día pensaba en nuevas formas de hacerlo o en encontrar soluciones que mejoraran aquello.
Volvió a llegar el sábado y otra vez esa sensación de estar sola con mi secreto y mi amigo, de cerrar todas las puertas y ventanas y disponer de todo e tiempo para disfrutar.
Había pensado en un nuevo plan, preparé unos calcetines míos y le puse a Ton una especie de guantes que sujeté con esparadrapo con el fin de evitar sus arañones, y esta vez mi culito sería en todo caso después de me llenara mi coño. De nuevo lo acaricie, hasta que se puso a tope como siempre, yo ya no podía más, la idea de pensar en toda su polla dentro de mi culo me alucinaba, no podía haberme metido todo aquello o me rompería, esta vez lo acaricié un poco más, en algún momento temí que se corriera en mi mano o en mi boca. Cuando comenzó a bombear por mis caricias, me volví a poner a cuatro patas, coloqué unos cojines debajo de mi vientre para apoyarme y soportar su peso, lo atraje varias veces sin lograr que se subiera encima , por fin, agarrando su polla la comencé a rozar en mi chocho, el debió de notar la sensación que me atenazó con sus patas delanteras y esta vez sí entro en mi coño, era como meterse algo duro, una vez intenté jugar con una zanahoria, pero nada que ver, esto era realmente la mejor polla que podía imaginar y una polla que no hablaba, apenas empujaba por lo que yo comencé a moverme para darle placer y ya lo creo que se lo estaba dando, de nuevo reafirmo su presa y cuando menos lo pensaba dio un golpe y noté como si me desgarrara por dentro, aquello era mucho más de lo esperado, se quedó parado un instante, mientras yo tomaba aire y comenzó a moverse como si yo fuera su perra, la más puta de todas las perras, no pude aguantarme y ya que nadie podía oírme le gritaba, más, mas hijo de puta, dame más que soy tu perra, Ton como si me entendiera, golpeaba en mi culo y mi coño, de pronto ocurrió algo que yo ni había imaginado, mi coño se abrió como si fuera a parir y sentí que todo su paquete enorme hacia dilatar mi vagina, el dolor se estaba haciendo insoportable, di un grito con toda mi fuerza, comencé a respirar al igual que en un parto, estaba abotonada por mi coño, no podía ni asustarme, el placer era increíble y me retorcía, tratando de separarme un poco cuando de pronto comenzó a regarme por dentro, sentí aquel chorro caliente y perdí un poco la consciencia, me corrí más que él, me di un poco la vuelta, con miedo a lastimarme o lastimarlo y lo acaricie con ternura. Mi campeón, lamía mi mano y se iba relajando, hice un pequeño esfuerzo y me separé. Me dolía todo, me ardía, así que cogí el tarro de la miel , y me unté con ella, era mi forma de premiar a mi titán. De inmediato comenzó a lamer la miel y a acariciarme, yo aun tuve un nuevo orgasmo, pero con pequeñas contracciones por miedo a que me doliera. Ya casi amanecía cuando le abrí la puerta y me metí en la ducha.
Al día siguiente, me encontraba más viva que nunca, salí al jardín , llamé a Ton y nos fuimos los dos a dar un paseo por el campo, no podía hacer mucho esfuerzo al caminar, me dolía u poco pero el recuerdo era tan agradable que no estaba segura de poder aguantar hasta el sábado.
cerda
eres un cerda amante de perros seguramente eres carne del diablo
Hola. No eres una cerda. Te felicito por tomar esa desición. Yo soy hombre pero tambien me gusta cuando mi perra me lo mama. Me gustaría conocerte para intercambiat historias. Te gustaría? En caso como podríamos intercambiar nuestro email?
Un beso muy fuerte.