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	<title>Puro adulterio</title>
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	<description>Infidelidad, ¿pasión o pecado?</description>
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		<title>Cornudo</title>
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		<pubDate>Thu, 17 May 2012 14:17:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[por krista el 20-04-2012 Hola a todos, soy Diego de Sevilla. Os voy a contar una historia que me contó Ana tal y como me la contó de cuando éramos novios y que me puso a mil, me ha contado más, pero siempre pensé que eran fantasías, hasta hace muy poco no tenía pruebas de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>por krista el 20-04-2012</p>
<p>Hola a todos, soy Diego de Sevilla. Os voy a contar una historia que me contó Ana tal y como me la contó de cuando éramos novios y que me puso a mil, me ha contado más, pero siempre pensé que eran fantasías, hasta hace muy poco no tenía pruebas de que era tan puta y le gustase tanto follar, creía que era sólo conmigo, pero ahora sé que son ciertas ya que no sólo es conmigo sino que la pillé con otro y luego delante de mí también lo ha hecho. Todo empezó cuando yo encontré mi primer trabajo y me dieron un coche de la empresa nunca había tenido coche antes y cuando quería algo con Ana lo teníamos que hacer en el portal o en casa de algún amigo si no estaban sus padres o en algún hotel ya que en su casa o la mía no me gustaba por si nos pillaban.</p>
<p>El primer fin de semana que pudimos le dije que nos iríamos a ver Extremadura y los pueblos cercanos que hay muchas ruinas y monumentos que a ella le gustan ya que estudió historia del arte en la facultad, pero a mí me aburren. Bueno no me enrollo más, el sábado por la mañana cogimos el coche temprano y nos fuimos de viaje, era julio y hacía un calor infernal, ella llevaba el mapa y me iba indicando por unas carreteras secundarias para ver unas ruinas romanas, no diré pueblos por si las terceras personas que aparecen tienen problemas, el caso es que el coche empezó a fallar y daba tirones, paré en el pueblo siguiente y me dijeron que allí no había mecánico que continuásemos hasta el siguiente pueblo y preguntásemos al de la gasolinera que era el que podía arreglarlos por allí.</p>
<p>Llegamos miró el coche y nos dijo creo que es el carburador que está sucio veré si lo puedo arreglar, pero primero vamos al bar a tomar algo que estoy muerto de sed. Entramos y el bar era algo de película era un barucho de pueblo sin casi luz con unas ocho o diez mesas y bastante sucio había gente jugando a las cartas que se volvieron y se quedaron mirando a mi novia de arriba abajo, ella llevaba un mono corto de flores bastante ligero y escotado pues hacía mucho calor. Nos sentamos y pedimos unas cervezas y nos trajeron unas tapas también.</p>
<p>Cuando llevábamos dos cervezas se acercó un tipo pequeño con los ojos saltones, se presentó y nos comentó que era el que más chistes sabía del mundo, el mecánico le dijo que se sentase y nos contase algún chiste, así lo hizo y tras otras dos cervezas el mecánico dijo que iba a arreglar el coche, se marchó y el de los ojos de pez se quedó allí contando chistes y nosotros riéndonos a carcajadas pues era muy bueno. Se acercaron dos más, un abuelo de cerca de 60 años y un chaval de unos 20 años con la cara llena de granos y bastante feo, se presentaron y se sentaron a la mesa. Después de otras dos cervezas yo no aguantaba más y pregunté por el servicio, el abuelo se levantó y dijo te acompaño yo que está en la trastienda y la puerta no se abre bien y de paso voy yo también.<br />
<span id="more-344"></span><br />
Me acompañó detrás, encendió unos fluorescentes que llenaban el techo y abrió una puerta de madera como las del oeste toda vieja y muy deteriorada, entré, cerré y me quedé muda pues aunque no estaba muy sucio y había una ducha, al girarme vi que la puerta se quedaba a medio metro del suelo y que las tablas no ajustaban por lo que se veía al viejo allí fuera esperando y mirándome por las rendijas. No sé si por la papa que llevaba o porque me estaba meando encima, el caso es que me desabroché el mono, me bajé las bragas y me puse a mear, vi como se acercaba el viejo y ponía el ojo en una de las rendijas, yo estaba medio agachada y seguro que me estaba viendo todo el coño y las tetas ya que el sujetador era blanco y muy transparente y con el sudor lo llevaba pegado y se transparentaban mucho mis pezones.</p>
<p>Terminé y cuando me lo iba a subir me dijo que no podía aguantar más y que iba a entrar. Le dije que había terminado y salía enseguida, pero empujó la puerta que se abrió pues el pestillo no cerraba bien y entró, intenté subirme las bragas como pude, él se acercó al wáter y dijo lo siento, pero no aguanto, iba a gritar cuando se bajó el pantalón y el calzoncillo y sacó una polla enorme y toda tiesa, yo me quedé como hipnotizada mirándola y él dijo, vaya como me has puesto no sé si podré mear mira tú a ver si la puedes bajar antes era durísima, pero con los años no tanto. Cogió mi mano y se la puso en la polla intenté bajarla ¿Qué puedes bajarla? No dije con la cabeza, yo seguía hipnotizada y empecé a masturbarlo, cada vez estaba más dura él se giró, metió una mano entre mis bragas y me metió un dedo en el coño que estaba mojadísimo, lo tienes todo meado guarra, pero a mí no me importa, empezó a masturbarme y con el dedo gordo me acariciaba el clítoris mientras yo seguía haciéndole una paja a él.</p>
<p>Me sacó una teta al aire y empezó a chuparla yo no pude aguantar más y me corrí pegando unos gritos que tuvo que taparme la boca con la otra mano. Cuando terminé me puso de rodillas y dijo a chupar guapa, la acercó a mi boca y yo pensé que tan gorda no cabía, pero la verdad es que si se la chupé hasta casi la mitad que era lo que me cabía dentro y la sacaba y metía como si me estuviese follando hasta que se corrió dentro de mi boca, intenté apartarme, pero me cogió la cabeza y casi me ahoga con su leche que se salía por los lados de mi boca y me goteaba sobre las tetas.</p>
<p>Luego se sentó en el wáter y me puso sobre él en cuclillas empezó a empujar y noté como se abría mi coño y me dolía un poco, pero tenía tantas ganas de meterme esa polla a ver si cabía que me mordí la mano para no gritar y dejé que me follase, al principio no la metía toda, pero cuando notó que me corría empujó hacia abajo y me la clavó entera, solté unos gemidos de placer de lo que me estaba gustando, giré un poco la cara y le metí la lengua en su boca entre el placer de su polla y lo asqueroso de besar a un hombre tan mayor, tuve el mayor orgasmo de mi vida hasta ese momento.</p>
<p>Volvimos al bar y Diego estaba con una copa de aguardiente en la mano, me senté a su lado y le dije que haces, él dijo me han invitado, por cierto como sigamos mucho rato aquí me voy a coger una buena con tanta cerveza y él dijo yo ya la llevo, pero lo estoy pasando muy bien. ¿Cómo es que has tardado tanto me dijo? Es que me estaba meando un montón, seguimos así un rato y fue él a mear, entonces me dijo el que tenía cara de pez, te lo estas pasando bien y contesté que sí. Se rió y dijo pues luego me tendrás que pagar y me guiñó un ojo señalando con la cabeza hacia la parte trasera del bar y todos se rieron. Yo no dije nada, pero empecé a sentir un calor por lo bajo, él lo notó, acercó la mano por debajo de la mesa y empezó a acariciar mis piernas.</p>
<p>Cuando regresó Diego quitó la mano rápidamente y se sentó a mi lado y le dijo a Diego ponte enfrente que el que te voy a contar es para ver la cara, empezó a contar otro chiste con gestos y mientras todos reían empezó a meter la mano, primero sólo me acariciaba el muslo, pero al ver que yo no decía nada siguió subiendo y empezó a tocar mi coño por encima de las bragas, luego las apartó y me metió primero un dedo y luego dos, yo no paraba de retorcerme y cerraba los ojos de gusto, me estaba poniendo cachondísima de lo bien que me masturbaba, cuando me corrí estaba empapada, notaba como me chorreaba el coño y además estaba muy sudada, miré mi mono y los pezones se marcaban muchísimo. Miré a Diego que no se había enterado de nada, me levanté y dije que tenía que ir otra vez al baño, Diego me dijo te acompaño y el chaval más joven dijo no hace falta, yo también necesito descargar, si quieres yo la acompaño.</p>
<p>Se vino conmigo, abrió la puerta y dijo pasa tu primero. Entré y empecé a refrescarme un poco la cara, este no esperó más, empujó la puerta y me dijo he visto lo que te estaban haciendo por debajo de la mesa y tú lo que necesitas para el calor no es agua, se desabrochó rápidamente el pantalón y sacó la polla más torcida que he visto nunca. Me agaché, se la chupé hasta que vi que se iba a correr y entonces me desnudé del todo y le dije fóllame por favor, no puedo más. Me subió al lavabo y empezó a clavármela como un poseso con unas culeadas rapidísimas, no tardé nada en tener el primer orgasmo y él siguió follándome y mordiéndome las tetas hasta que volví a correrme y él también. Fue un polvo increíble no sé si por lo torcida que la tenía o por las ganas que tenía de polla. Me vestí y salimos, nada más sentarme el de los ojos de pez se acercó y me dijo al oído, el próximo soy yo y te vas a enterar, la tengo como una piedra y cogiendo mi mano la puso encima de su bulto.</p>
<p>Como mi marido estaba bastante en pedo le dije que si salíamos a que nos diera un poco el aire y a ver como estaba el coche, salimos y nos dijo el del taller que hasta la tarde nada. Volvimos al bar y el de los ojos de pez no estaba. El viejo empezó a contar una historia, le dije a Diego que estaba empapada de sudor que iba al coche por mis cosas y me iba a pegar una ducha. Cuando me estaba duchando oí la puerta y me giré, era el de los ojos de pez, me miró de arriba abajo y dijo cierra el agua que ya estoy bastante mojado.</p>
<p>Se sacó la polla del pantalón y me dijo agáchate y apoya las manos contra la pared, pues te la voy a meter toda de golpe hasta que grites so puta, así lo hizo y la verdad es que era como me sentía, era la tercera polla del día que me follaba y yo seguía cachondísima y tenía ganas de follar más.</p>
<p>Me folló y tuve no sé cuantos orgasmos pues el cabrón aparte de saber follar tenía una buena polla, me la metía y sacaba casi toda y la verdad es que la sentía llegar hasta el fondo de mi coño mientras me apretaba las tetas y me besaba en la nuca, de golpe soltó un grito, se paró y me inundó de leche. Se vistió y salió.</p>
<p>Seguí duchándome y al poco oí que llamaban a la puerta, pregunté quién era y era mi marido, le abrí aunque la puerta estaba abierta y me dije yo me voy a duchar también a ver si me despejo. Me desnudo y nos duchamos.</p>
<p>Ana empezó a enjabonarme y al llegar a mi polla me la empezó a masturbar luego yo me puse de rodillas y le comí todo el coño que se que le encanta cuando noté que empezaba a temblar y se corría, la cogí del culo y apreté contra mi cara para que no se escapase con el agua hasta que se corrió, después la subí encima de mí y me la follé contra la pared, estaba cachondísima, mi polla se resbalaba de lo mojado que tenía el coño, cada vez le daba más fuerte y ella no paraba de gritar y arañarme le dije sí que estabas cachonda, claro después del tiempo que llevamos sin follar…</p>
<p>Seguimos follando hasta corrernos y luego nos vestimos y salimos, la gente del bar se reía y el de los ojos de pez me dijo vaya suerte tienes desde aquí la oíamos gritar, tienes que tener una buena polla para tanta hembra sino te los pondrá y se echaron a reír. Ahora sé por qué.</p>
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		<title>Mi pecado</title>
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		<pubDate>Sun, 13 May 2012 12:07:22 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p>Me fui con el cuando me encontró mi esposo con el. Ese día fue horrible, todavía lo recuerdo………………&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.. Eran las 5:00 de la mañana. Yo dormía en mi recamara y mi esposo en la de el como costumbre por los problemas que en ese tiempo nos afrentaban. Mientras yo dormía, un sonido en la ventana a lado de mi cama me despertó. Pronto me asome para afuera mirando que era el, Mi pecado. Sorprendida, rapidito abrí la ventana para decirle que se fuera de allí. Estaba el inclinado junto a mi ventana que era mui baja y llegaba al nivel de mi cama donde yo dormía. Por su mirada y su manera de hablar yo pude darme cuenta que el venia ya muy embriagado. Me pedía que lo dejara entrar. Yo le suplicaba que se fuera, pero el insistía. Me amenazó diciéndome que si yo no lo dejaba entrar, el iba ser ruido para que escuchara mi esposo y asi se diera cuenta de lo nuestro. Lo nuestro, a lo que yo había dado fin la noche anterior. Me dio miedo y lo deje entrar por la ventana de mi recamara. Se cruzó por mi ventana cayendo allí arriba de mi cama. Yo me hice para un lado y sentada me quede viéndolo. El se acerco a mi allí arriba de mi cama y me pedía que hiciéramos el amor. Yo me hacía para atrás porque tenia un olor a cerveza y cigarrillos. El me agarraba a besos y besos, pero yo no me dejaba. Yo lo quitaba de mi rogándole que se fuera. Así en la oscuridad de la recamara, el se sentó en mi cama, y se quito las botas que llevaba puestas. El empezó a desabrocharse la camisa para quitársela, mientras yo ya parada a lado de mi cama, lo miraba con temor a que mi esposo se despertara. De repente escuche que se abrió la puerta de la recamara de mi esposo. Pase mucha saliva por mi boca quedándome paralizada. Mi pecado también se quedo en silencio escuchando. Se escucho que mi esposo se metió para el baño de la casa. Se escuchaba que se cepillaba los dientes. También se escuchaba el agua corriendo por las llaves. Yo había pensado que era la 1:00 de la mañana, pero al escuchar eso pude concluir que eran las 5:30 de la mañana. Era la hora en la cual mi esposo se levantaba a diario para irse a su trabajo. Yo le rogaba a mi pecado que mantuviera el silencio. Despuesito se escucho que se abrio la puerta de la casa, y salió mi esposo para afuera. Me sentí tranquila pensando que ya mi esposo se iba para su trabajo. Me senté en la cama a lado de mi pecado soltando un suspiro. Los dos, mi pecado y yo, nos quedamos escuchando para oír que se el prendiera la troca en la cual se iba para su trabajo. No pasaron dos minutos cuando se escuchó que mi esposo abrió otra vez la puerta de la casa y entro para adentro. Me volvieron los nervios. Mi pecado prontito me comunico en una voz muy bajita que había dejado su bicicleta en frente de mi casa</p>
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		<title>El Amigo</title>
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		<pubDate>Thu, 10 May 2012 12:00:45 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola me llamo Teresa y tengo 44 años, casada y con dos hijos. Esto me ocurrió hace dos años cuando un amigo de mi marido se había divorciado hacía 5 meses y quería relajarse un poco durante un fin de semana. Mis hijos estaban de vacaciones en un campamento de verano y Ric llegó el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola me llamo Teresa y tengo 44 años, casada y con dos hijos. Esto me ocurrió hace dos años cuando un amigo de mi marido se había divorciado hacía 5 meses y quería relajarse un poco durante un fin de semana. Mis hijos estaban de vacaciones en un campamento de verano y Ric llegó el virnes por la tarde. Nos reimos juntos recordando viejos tiempos y tuvimos una barbacoa bien regada de buenos vinos que continuaron con licores.</p>
<p>Yo fui a poner sábanas a la cama de Ric y tenía su maleta entreabierta y pude ver unas pastillitas de color morado triangulares y cuando las tenía en las manos, Ric estaba detrás y me dijo que eran para satisfacer sin cansancio a cualquier mujer. Me quedé un tanto ruborizada, aunque noté un escalofrío grande cuando me apoyó sus manos en mis hombros y me dijo si quería ser ella quien lo probase. Quité sus manos de encima y me dijo que no me enfadase, que él la tomaba por si durante la noche pensaba de otra manera. Me dijo que mi marido estaba bastante bebido y que no tardaría en caer como un oso y que entonces podría ver en realidad qué era un hombre de verdad, pues además de tomar eso llevaba sin probar una mujer desde que se separó y estaba como un semental en celo.</p>
<p>Me fuí de la habitación y mi marido estaba en el sofá roncando y con una buena melopea. Lo acostamos juntos y ni se enteró de nada. Ric cerró la puerta de la habitación y se oían los ronquidos desde el salón.</p>
<p>Yo me fumé un cigarrillo y me iba a ir a dormir, cuando Ric se acercó pidiendo disculpas por lo de antes, pero que se mantenía en pié en lo dicho, pues desde hace mucho tiempo me deseaba con todas sus fuerzas.<br />
Yo estaba mal y bien a la vez. No sabía cómo podía acabar aquello y cuando me iba a levantar para irme, él me cogió el brazo y me apretó contra él en el sofá.</p>
<p>Me besó con pasión y yo me entregué con una excitación enorme. Me besó el cuello, la boca y los pezones y me guió mi mano hasta su entrepierna. Esto me produjo el que mis braguitas se mojasen abundantemente al notar aquel pene tan erector a través del pantalón. Me dijo que estaba a mi servicio durante toda la noche y que quería llenarme con todos sus líquidos que había guardado para mí durante tanto tiempo.</p>
<p>Estaba chorreando, pero le pregunté si llevaba condones, a lo que me respondió que no, que quería que sintiese su semen dentro de mí. Le puse trabas, pero él comenzó a acariciar mi entrepierna a través de mis braguitas. Me hizo ver las estrellas de felicidad y cuando estaba en un orgasmo indescriptible, noté como su gran miembro me penetraba al haberlas retirado a un lado. Quise retirarle, pero él estaba muy excitado y fue imposible. Me cabalgó como nadie lo había hecho jamás y sin tardar ni cinco minutos tuvo una impresionante corrida dentro de mí. Aquello no paraba de soltarme semen y más semen. Yo tuve un orgasmo múltiple y me abandoné a mi suerte. La lujuria había podido y estaba poniendo los cuernos a mi marido en mi casa con él dentro y su buen amigo.</p>
<p>Ric no paró en un par de horas de follarme de todas las posturas, pero siempre se me venía en la vagina, con espasmos llenos de semen que me quemaba dentro, profundamente. Se corrió al menos 5 veces más.</p>
<p>Me fuí a duchar y me acosté con mi marido, amaneciendo todos un poco tarde.</p>
<p>Después de comer, Ric recibió una llamada y tuvo que adelantar su regreso, diciendome que sentía no quedarse también esa noche para que lo dejase completamente seco, aunque ya me había descargado bastante.</p>
<p>Un mes más tarde me dí cuenta que tenía un retraso y el ginecólogo me dijo que estaba embarazada. Estaba embarazada de Ric, de esa noche de sexo sin freno, y tenía que hacer algo. Mi marido tiene la vasectomía y no puede tener hijo.</p>
<p>Tuve que abortar y el caso es que después de dos años, Ric me ha llamado diciendo que quiere venir para relajarse un poco y que quiere dejarme embarazada de nuevo. Tomaré algo y que venga, pues ansío su esperma dentro de mí de nuevo. O quizás no tome nada, ya veremos.</p>
<p>Saludos a todas y si no os follan en casa, que vengan de fuera a hacerlo.</p>
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		<title>Precioso regalo</title>
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		<pubDate>Mon, 07 May 2012 11:58:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hola, mi nombre es MAURICIO y mi esposa se llama ALEJANDRA, yo tengo 26 años y ella 21, somos una pareja de Guatemala, mi esposa es rubia, de 1. 75 aproximadamente, es instructora de un gimnasio femenino y está muy bien dotada y formada. Cuando estamos en la intimidad nos gusta tener fantasías y a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hola, mi nombre es MAURICIO y mi esposa se llama ALEJANDRA, yo tengo 26 años y ella 21, somos una pareja de Guatemala, mi esposa es rubia, de 1. 75 aproximadamente, es instructora de un gimnasio femenino y está muy bien dotada y formada. Cuando estamos en la intimidad nos gusta tener fantasías y a ella le excita pensar que es penetrada por una verga grande, la mía es mediana apenas tengo 14. 5 centímetros pero a pesar de eso la hago gozar.</p>
<p>En cierta oportunidad hable con Pether un amigo desde que éramos niños y él me conto que había escrito y enviado con consentimiento de su esposa un relato basado en una experiencia que habían vivido con un su amigo y que es conocido mío por ser también finquero y ganadero él es Alexis, tomamos un café y durante el tiempo que estuvimos en esa cafetería me narro todo lo sucedido en la finca y que el título de su relato era AMIGOFOLLA A MI MUJER EN SU FINCA, sinceramente no le creí pero me dijo cuando lo podía leer y me dio el nombre de la pagina donde estaría disponible.</p>
<p>El me dijo que Alexis tenía una verga muy grande pero no hice tanto caso y me ofreció una copia del relato que había enviado y me dijo que el 20 de Agosto lo podría leer, bueno al día siguiente me dio la copia y en mi oficina lo leí y cuando llegue a donde decía que él le calculaba unos 25 centímetros de verga a Alexis me recordé de las palabras de mi mujer y allí empecé a pensar en lo como hacía para poder darle un regalo así a Alejandra.</p>
<p>No dejaba de pensar en el relato de Pether y el día doce de Agosto me llegó una circular donde decía que el día catorce del presente mes habría una convención de ganaderos y sin pensarlo dos veces llame para confirmar mi estadía. Al salir de mi oficina cual fue mi sorpresa que uno de los trabajadores de Alexis me llevó la nota y me dijo que don Alexis estaba esperando afuera y yo le dije que lo invitara a pasar y así lo hizo, el amablemente acepto y hablamos un buen momento yo amablemente le ofrecí estadía en una de las casas que tengo en la capital de Guatemala y él amablemente acepto.</p>
<p>El catorce yo me fui temprano para la capital acompañado de mi linda esposa porque la reunión era de 4 de la tarde a 8 de la noche en el lovi del Hotel Camino Real, bueno yo llegue a mí casa a las doce y media del día y él llego a la tres de la tarde por cierto iba solo, allí en la casa comimos algo los tres y en una ida que hizo mi mujer a la cocina me dijo que Alejandra era muy guapa y atractiva, yo respetuosamente le agradecí el cumplido, en ese momento empezó a dar vueltas el morbo en mi cabeza y de solo imaginar cómo se miraría esa escena donde Alexis estuviera clavando a mi mujer me ponía muy caliente.<br />
<span id="more-338"></span><br />
Fuimos a la convención y salimos del Hotel a las ocho treinta de la noche y fuimos a cenar a un restaurante cercano donde nos tomamos una botella de vino y luego nos fuimos a la casa, cada uno en su vehículo. Al llegar yo saque una botella de Whisky y le ofrecí a Alexis y él me respondió que muchas gracias, yo le dijo que tomara con confianza porque yo me sentía algo mareado por el vino pero eso era mentira y allí pensé que no iba a tomar para ver qué pasaba en el transcurso de la noche, pero a pesar de eso Alexis me sirvió tres tragos de los cuales uno me tome, otro se lo di a Alejandra y el otro lo bote en el lavamanos.</p>
<p>Mi esposa casi no toma y me dijo que se sentía mareada y con mucho calor le quite el abrigo que llevaba y se quedo con un vestido crema que le llegaba arriba de sus rodillas con mucha campana y con los zapatos de tacón que llevaba se veía muy sexy a tal punto que me puso caliente, yo solo observe como Alexis la vio con deseo y lujuria pero no dije nada. Luego Alexis me sirvió otro trago y cuando él fue al baño y mi esposa a la cocina a traer hielo yo aproveche para tirarlo y hacerme más ebrio.</p>
<p>Para todo esto ya habían pasado como dos horas y yo le serví un trago a mi esposa haciéndome el ebrio, luego puse música suave y algo romántica que es la que le gusta a mi esposa y la pone caliente al bailar este tipo de rolas, pero esa noche no quiso bailar y dijo que la dejáramos allí porque ya era tarde y porque seguramente el señor quería descansar, pero Alexis dijo que nos tomáramos el último trago y así lo hicimos, yo me recosté en uno de los sillones y me hice el dormido, ella le dijo a Alexis que yo casi no tomaba y que ella tampoco pero él le dijo que aún quedaba mucho de la noche y que no estaba cansado y que lo acompañara otro momento y que se tomará otro trago con él a lo que ello se negó pero sin embargo se quedo sentada frente al sofá donde yo estaba supuestamente dormido.</p>
<p>Seguidamente Alexis la invito a bailar y ella acepto y le dijo que solo un ratito porque yo podía despertar, tuve la necesidad de acomodarme bien en el sillón para poder ver, pero al ver esto se separaron y ya no bailaron, ella se volvió a sentar y él se sentó a su lado diciéndole que era muy bello y atractiva y que yo era afortunado en tenerla como esposa e intento ponerle una mano sobre su rodilla a lo que ella inmediatamente se la quito y le dijo que se fuera a descansar, Alexis se paro y se tomo otro trago y se sentó en el sillón donde yo estaba y le dijo: Alejandra si te adivino de qué color es tu ropa interior haces una penitencia Ella le dijo está loco mejor acuéstese ya porque el trago lo está haciendo hablar debilidades, él dijo que como le gustaría verla sin ropa y darle una mamada de coño y ello le dijo que se callará porque yo podía despertar.</p>
<p>Mi esposa se paro y fue a sacar un vaso de agua pura a un garrafón que está cerca del televisor y él se le acerco por la espalda y coloco sus manos en su vientre quedando mi mujer abrazada por él susurrándole algo al oído que no pude escuchar por lo suave que se lo dijo, luego escuche que Alexis le dijo sientes mi bulto en tus glúteos verdad, acaso no te excita eso corazón, quieres descubrir de que tamaño es o prefieres darle una mamada, mi esposa se separo de él y le dijo usted está completamente loco.</p>
<p>Mi esposa se acerco a donde yo estaba para despertarme y llevarme a nuestra habitación cuando Alexis la jalo y le dio un beso en su boca pero como la agarro con fuerza ella no pudo escapar de él cuando termino le dijo te gusto nena y ella le respondió usted es un abusivo, al escuchar esto Alexis se le fue otra vez para encima y la volvió a abrazar pero esta vez le beso el cuello y le acaricio su glúteos y pechos por encima de la ropa, yo se que ella ya estaba caliente y luego la soltó y le dijo con una voz ronca y excitante: Alejandra si no estás caliente y deseo de ver mi verga y no tienes húmedo tu coño yo me voy a descansar, ella se sonrojeo y luego se rio y le dijo: yo no puedo engañar a mi esposo máxime estando él aquí y si usted quiere saber si estoy caliente, húmeda y con deseos de ver su verga averígüelo.</p>
<p>Al yo escuchar estas palabras de mi esposa supe que ella lo estaba retando y que ya estaba súper caliente, Alexis se le acerco la volteo y le empezó a besar su cuello, a acariciar su vientre, su cabello, sus brazos, a sobar sus caderas; pude observar los gestos de mi Ale que ella no quería pero que su excitación podía más que su pudor de mujer fiel.</p>
<p>Alexis siguió acariciándola hasta que le quito su lindo vestido, quedando ella en brasier y tanga ambas prendas color blanco con vuelos de seda fina. Seguidamente él le quito su brasier y le empezó a chupar su pechos, ella solo se quejaba mientras que Alexis besaba y acariciaba con su lengua todo su vientre, pechos y cuello, con sus manos gigantescas acariciaba las nalgas y piernas de mi mujer, luego lentamente le fue bajando la tanga, al terminar de quitársela la levanto del piso y la empezó a oler y le dijo: valla que olor de flujo tan agradable, seguidamente él se quito la camisa y ella le empezó a besar las tetillas y su pecho, yo podía ver el bulto de Alexis que sin pensarlo demasiado se desabrocho el cinturón y se bajo el ciper del pantalón el cual cayó al piso por ser de tela suave quedando únicamente en bóxer, él le dio vuelva y la dejo de espaldas a su pecho momento que aprovecho para bajarse el bóxer, luego le volvió a dar vuelta a mi esposa y allí dejo un espacio donde pude ver esa gran verga de caballo que Alexis tiene y allí supe que mi amigo Pether no mentía.</p>
<p>Alejandra y Alexis se siguieron besando y acariciando y luego la agarro por el pelo y la puso de rodillas y al ver mi mujer ese gran leño bien parado frente a ello se quedo sorprendida y con la boca abierta de ver semejante cosa que sin mentira yo creo que doblegaba a mi pedacito de verga que tengo, ella la empezó a chupar pero no pudo metérsela a la boca por lo gruesa y cabezona pero sin embargo ella le pasaba su lengua en todo su largo, luego le chupaba los huevos negros que él tiene, mi linda mujer se olvido de todo incluso de que yo estaba allí en la sala, ella lo único que quería era disfrutar esa gran verga que tenía frente a ella.</p>
<p>Después de haberse ella deleitado chupando ese gran trozo Alexis la recostó en el sillón y le empezó a chupar a su sabor y antojo su pequeño y bien afeitado coño, para ese entonces yo estaba que me explotaba mi verga, cuando de repente llego el momento esperado por la verga de Alexis y la jalo para la orilla del sofá dejando su espalda en el asiento y su lindo culo balando porque él la tenía agarrada de sus muslos subiéndole los mismo cerca de sus pechos quedando su chocho a disposición de Alexis.</p>
<p>Alexis lentamente la empezó a penetrar, de los quejidos y gemidos de mi mujer yo me excitaba cada vez más, y ella decía siiii lento por favor porque me duele, oooooh siiiiiiiiiiii dale despacio, muy despacio, que rico, vamos métemela despacio que quiero disfrutarla vamos ; en la posición donde yo estaba bien le podía ver el culo a mi mujer y a Alexis, también los huevos y ese bate que parte de él entraba y salía de la cueva de mi mujer, pude ver cuando Alexis la saco y luego le metió su glande y seguidamente se la dejo ir de un solo golpe, diciendo mi mujer aaaaaaaayyy. Dios mío que bestia pero que rico otra vez así por favor, si dale, dale, dale no pares cógeme bien rico papi, que delicia, eres genial, dale, dale, dale duro&#8230;</p>
<p>Después de haber follado por mucho tiempo él le dijo querida voy a terminar y ella le dijo lléname de tu leche, si vamos lléname y Alexis pego varios quejidos dándole unos empellones fuertísimos a mi mujer que hizo que ella tuviera el orgasmo más largo e intenso que nunca le había visto ni escuchado, quedando sobre el sofá noqueada por unos momentos, luego Alexis la sentó y le dijo que le limpiara su verga pero con su lengua a lo cual ella obedientemente acepto.</p>
<p>El se sentó en el sofá y ella no perdía tiempo y siguió chupándole la verga que a pesar de estar sin erección era inmensa, cuando de repente ese gran trozo de carne empezó a estirarse y a ponerse grueso, pero ella ilusionada no dejaba de chuparla, cuando de repente Alexis le dice a Alejandra: Alejandra yo quiero comerme tu culo y quiero penetrarlo y ella puso una cara de asustada y no supo que contestar, y él le pregunto ¿Acaso tú marido no te ha follado por el culo? Y ella le respondió si pero el pene de mi esposo es mucho más pequeño y a pesar de eso siempre he sentido dolor, él le dijo te lo hare despacio y si no aguantas allí la dejamos.</p>
<p>Ya había pasado demasiado tiempo y yo estaba súper caliente y sin poder hacer algún movimiento o participar con ellos para poder calmar mi calentura, pero valió la pena el esfuerzo y verán lo que seguidamente paso.</p>
<p>Ella muy amablemente le dijo mi esposo y yo tenemos un lubricante en nuestra habitación, yo dije estos pendejos se van a ir a follar al cuarto y no voy a poder ver nada pero no, mi esposa solo fue a traer el lubricante y se lo empezó a untar en ese fenomenal miembro y después él la puso de rodillas encima del sofá y le lubrico bien el culo y le dijo oye Alejandra tienes bien lubricado el culo por toda la leche que te ha salido del tu chocho pero te aplicado suficiente lubricante para que solo se te resbale y no te duela cariño.</p>
<p>Después de esto empezó a acariciar el culo de mi mujer para que se fuera adaptando y así poder recibir semejante verga, Alexis empezó a meterle esa cabeza y ella decía despacio por favor, muy despacio porque me duelo, él jalo el lubricante y a cómo iba entrando su glande le aplicaba el gel, y poco a poco y con abundantes quejidos, gemidos de dolor y placer Alexis le fue metiendo su verga a mi linda e inocente mujer, que bien, pero bien metido le hizo tres cuartos de su verga negra, larga y gruesa, bueno eso pensaba yo, y cuando mi Alejandra disfrutaba de placer él se la metió hasta que sus huevos chocaron en el chocho de mi mujer, pude ver que ese gran trozo se desapareció por completo dentro del culo de mi mujer, a lo cual ella gritaba y tubo otro orgasmo bien fuerte, mientras Alexis seguía dándole duro y ella disfrutando de semejante postre él también termino casi junto con mi Alejandra, quedando ella de rodillas en el sofá recargando todo el peso de su tronco en sus duros y parados pechos, quedándose así aproximadamente como diez minutos, donde se pudo observar cómo le salía leche del culo y de su coño que resbalaba por sus finos y sensuales muslos.</p>
<p>Mientras Alexis se iba a su habitación le dijo: vez muñeca que no era tan difícil, tu marido no se dio cuenta y tu disfrutaste como nunca, cuando quieras solo me avisas y aquí te dejo los números de teléfono por si quieres repetir tu aventura solo tienes que llamarme.</p>
<p>Mi mujer levanto sus prendas y se las llevo a la habitación y luego regreso con una cobija para taparme y yo cuando supuestamente sentí sus tocadas y movimientos desperté y le dije, amor mío donde esta Alexis y ella me respondió hace mucho tiempo que se fue a dormir, le respondí a bueno, luego le pregunte y porque estas desnuda y pegajosa, ella me respondió es que me quede dormida en la cama esperándote y tuve una pesadilla y desperté asustada y muy sudada, creo que es por eso, le dijo que bien mi amor.</p>
<p>Yo sinceramente creí que ella me iba a contar algo de lo sucedido pero no lo hizo. Al día siguiente desayunamos los tres y a eso de las nueve de la mañana se marcho Alexis. Luego ella estaba muy cariñosa e hicimos el amor y lo disfrute tanto como nunca lo había disfrutado y no sé si tuvo tres orgasmos durante la faena sexual que tuvimos o si los fingió, pero hasta el día de hoy cuando tenemos sexo no me ha vuelto a decir que le gustaría ser penetrada por una verga grande, si seguimos teniendo fantasías y yo sigo disfrutando más del sexo, lo que sí es que ella me ha pedido que le haga el sexo anal más seguido, seguramente le gusto y como me dejaron el garaje bien abierto no sufre tanto como lo hizo con Alexis</p>
<p>Espero que esta experiencia vivida y que gracias a Pether a sucedido y pude hacer realidad el deseo de mi linda Alejandra, les dejo el correo de mi amigo pedrinihernandini@hotmail. com y el mío m18jmtvguathue18@yahoo. com y mi nombre es Mauricio Tello Villatoro por si desean enviarme algún comentario a mi o a Pether.</p>
<p>A Proposito con mi amigo Pether estamos planificando hacer un intercambio, si se logra concretar tengan por seguro que enviaremos nuestra experiencia para que lo analicen y lo publiquen si es conveniente hacerlo. Gracias, hasta la proxima.</p>
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		<title>Adulterio precioso</title>
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		<pubDate>Thu, 03 May 2012 11:56:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Han pasado casi tres años pero recuerdo perfectamente cada detalle el día que vino a nuestra casa un buen amigo de mi ex-novio Roberto que se llamaba Miguel. Se presentó casi de repente, pues sin haber avisado nos llamó desde el aeropuerto. Resulta que ambos habían estudiado juntos en la universidad y hacía más de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Han pasado casi tres años pero recuerdo perfectamente cada detalle el día que vino a nuestra casa un buen amigo de mi ex-novio Roberto que se llamaba Miguel. Se presentó casi de repente, pues sin haber avisado nos llamó desde el aeropuerto. Resulta que ambos habían estudiado juntos en la universidad y hacía más de 3 años que no se veían. Según me contó Roberto, eran dos grandes amigos que vivieron muchas cosas juntos.</p>
<p>Fuimos a buscarle al aeropuerto y cuando Roberto me señaló quien era cuando bajaba la escalerilla del avión, me quedé estupefacta. Era un chico no muy alto, pero muy muy atractivo, moreno de piel, con barba muy corta y cuidada, pelo arrubiado, con un cuerpo bien formado y muy musculoso, unos ojos negros muy penetrantes y unos labios que pedían ser devorados. Llevaba unas gafas de sol y vestía una camiseta blanca y unos vaqueros ajustados que remarcaban un hermoso &#8220;paquete&#8221;.</p>
<p>Al acercarse, pude notar en un primer instante como me sentía atraída por él. Cuando estuvo a nuestro lado, se quitó las gafas de sol y me dedicó una linda sonrisa. No pude evitar un estremecimiento por todo mi cuerpo y como los latidos de mi corazón se aceleraban. Que tonta, nunca me había pasado nada parecido con solo mirar a un chico.</p>
<p>- &#8220;Hola tío, ¿como te va?&#8221; &#8211; le dijo Roberto mientras se daban un abrazo.</p>
<p>- &#8220;Tirando&#8221; &#8211; contestó Miguel con una voz ronca que me resultó muy varonil.</p>
<p>Despues Roberto nos presentó, nos dimos dos besos y mi piel se puso de gallina, noté como un chispazo. Le sonreí y el me guiñó un ojo.</p>
<p>Yo llevaba un vestido corto que enseñaba mis piernas y mi escote y él no dejó de observar toda mi anatomía. Llegamos a casa, nos pegamos todos una ducha (por separado), pues el día era muy caluroso, decidimos ponernos comodos y me vestí con una camiseta fina de tirantes, sin sostén y un pantalón gris de algodón que utilizo para hacer gimnasia muy ajustado, de esos que se adaptan al cuerpo. Miguel bajó con una camiseta sin mangas y un pantalón de deporte corto. Tenía un cuerpo magnífico muy musculoso y todo el cuerpo lleno de vello rubio, estaba buenísimo. Cuando nos vimos nos observamos de arriba a abajo, los dos nos gustábamos mutuamente y lo notábamos, no sé si Roberto se dio cuenta pero no nos quitábamos ojo de encima.</p>
<p>Durante toda la velada nuestras miradas se cruzaban y observábamos nuestros cuerpos, los dos nos ibamos excitando más y más.</p>
<p>Los chicos empezaron a contarse aventuras durante un buen rato, pues como decía no se veían desde hacía mucho tiempo, hablaron de todo un poco, incluso de sus muchas aventuras con las chicas. Preparé unos canapés y unas cervezas y charlamos hasta bien entrada la noche. Su conversación era muy divertida, ya que era muy simpático, además no se hacían aburridas sus historias de estudiantes tal y como él las contaba. Preparé una cena sencilla y mientras Roberto ponía la mesa, Miguel se acercó a la cocina para &#8220;ayudarme&#8221;.<br />
<span id="more-336"></span><br />
- ¿sabes que eres una rubia impresionante?. &#8211; me dijo al oído sin cortarse un pelo.</p>
<p>Me quedé un poco extrañada por su descaro, pero tampoco le di demasiada importancia, pues me gusta que me digan cosas bonitas, sobretodo viniendo de un chico tan atractivo como aquel.</p>
<p>- Gracias &#8211; contesté con cierto rubor.</p>
<p>- En serio, eres una mujer preciosa, me encantas. &#8211; volvió a decirme cuando me agarraba por la cintura.</p>
<p>Aquello se estaba convirtiendo en un problema y tuve que cortarlo de inmediato.</p>
<p>- Anda, ayúdame a llevar estos platos al comedor. &#8211; le dije para evitar problemas.</p>
<p>Cenamos los tres, entre bromas y charlas sobre sus aventuras en la universidad. A las 12 de la noche nos fuimos a dormir. Recuerdo como esa noche Roberto y yo echamos un polvo monumental, ya que yo me había excitado mucho durante todo el día. Me sentía extraña, como si me hubieran sorbido el seso, estaba totalmente &#8220;enganchada&#8221; de Miguel.</p>
<p>El día siguiente era domingo y nos dedicamos a enseñar a Miguel toda la ciudad y sus alrededores. Fuimos viendo la parte antigua y despues las zonas más turísticas. Como Miguel es fotógrafo profesional y trabaja para una agencia de publicidad no paró de hacer fotografías de todo. Después nos fuimos a comer a un restaurente muy acogedor. La tarde la dedicamos a visitar algún museo y a ver escaparates por la ciudad. Por la noche, despues de cenar, salimos a tomar unas copas por la zona de ambiente y llegamos a casa sobre las 2 de la madrugada. No podía evitar mirar a Miguel cada dos por tres, me encantaba todo de él, sus movimientos, su forma de hablar, su expontaneidad y desde luego su impresionante físico. Esa noche Roberto y yo volvimos a hacer el amor con ganas, pues Miguel me encantaba y había conseguido que me pusiera algo mojadita en más de una ocasión con sus miradas o sus gestos hacia mi.</p>
<p>A la mañana siguiente yo me estaba duchando, cuando noté que alguien me espiaba detrás de la mampara de la ducha, cuando salí toda confianda creyendo que se trataba de Roberto, me quedé de piedra al ver a Miguel. Me vió desnuda durante un par de segundos, hasta que me tapé con una toalla rapidamente, por lo que creo apenas tuvo tiempo de verme bien.</p>
<p>- ¡ Miguel, por favor ! &#8211; le dije haciendole entender que saliera del baño cubriéndome con la toalla.</p>
<p>- Perdona, no me dí cuenta. &#8211; dijo como respuesta poco creible, mientras sonreía, al mismo tiempo que cerraba la puerta tras de si.</p>
<p>Él sabía de sobra que era yo la que estaba en la ducha, asi que no podía disimular, y lo peor de todo es que Roberto estaba en el cuarto contiguo, supongo que dormido y me imagino que se hubiera mosqueado bastante si le hubiera pillado allí, pero Miguel era un tío con mucha cara. Debo reconocer que yo me sentía muy atraída por él a pesar de eso.</p>
<p>Cuando estaba en mi cuarto secándome y Roberto seguía dormido, Miguel entró en el cuarto nuestro sin llamar a la puerta, asomando la cabeza. Otra vez me pilló en pelotas, aunque me di la vuelta en seguida :</p>
<p>- Oye no encuentro las toallas ¿Puedes darme una? &#8211; me dijo.</p>
<p>- Si claro, ahora voy. &#8211; dije tapándome otra vez con la toalla.</p>
<p>Me puse un albornoz y salí tras él en dirección al baño para decirle donde estaban las toallas. Nada más salir de mi habitación, me volví a quedar helada, ya que Miguel estaba completamente desnudo esperandome en el pasillo.</p>
<p>- Oh, perdona, no sabía&#8230; &#8211; dije algo ruborizada.</p>
<p>- No te preocupes, no tengo nada raro ¿no?.</p>
<p>No contesté, no sé que me pasó, pero no le quité la vista de encima, podía haber vuelto la cabeza, en cambio no lo hice. Miguel era un chico perfecto, con una cara que me encantaba y un cuerpo muy musculoso, se notaba que hacía deporte, tenía dos fuertes brazos, unos muslos muy anchos, un torso bien marcado al igual que sus abdominales, unas manos muy bonitas y una polla que aunque en reposo, me pareció bastante grande y hermosa. Tenía el pecho cubierto de pelo rubio, igual que sus brazos y piernas. Él se dió la vuelta y caminó en dirección al baño y yo le seguí, sin perderme detalle de su preciosa anatomía: grandes espaldas, un cuerpo muy bien proporcionado y un culo duro y apetitoso que temblaba a cada paso que daba delante mío. Me fuí excitando por momentos, pues no se ven tios así todos los días.</p>
<p>Entré en el baño y allí estaba esperándome de nuevo de frente, a pocos centímetros de mí tal y como su madre le trajo al mundo. Mi corazón se iba acelerando y podía notar las gotas de sudor en mi espalda, las piernas me flojeaban, mis mejillas ardían&#8230; Seguí observándole medio atontada, sobretodo sus atributos, que me parecieron muy bonitos. Un sonrosado glande sobresalía de la piel de su pene, bastante grueso, a pesar de estar fláccido. Tenía su miembro rodeado de un vello arrubiado casi rojizo, así como todo el vello de su cuerpo. Las gotas de agua se resbalaban por su piel. Su pelo mojado, su hombros brillantes y una gota se deslizaba desde su ombligo hasta llegar a la punta de su glande, quedándose allí como invitándome a que la secara con mi lengua. Pero ¿que me estaba pasando? ¿estaba fuera de mi?, pero si mi chico estaba en el cuarto de al lado, ¿había perdido la consciencia?, ¿estaba hipnotizada por ese chico?, desde luego no era dueña de mis actos. El caso es que no cambié en mi actitud de observarle con detenimiento, todo lo demás no parecía importarme en ese momento.</p>
<p>- ¿Te has quedado un poco sorprendida? &#8211; me preguntó.</p>
<p>Volví a la realidad, tras oir su pregunta.</p>
<p>- Si, lo cierto es que no esperaba verte así&#8230;</p>
<p>- ¿desnudo?</p>
<p>- Si.</p>
<p>- Bueno es algo natural, al menos a mi me lo parece ¿no?</p>
<p>- Si, pero&#8230;</p>
<p>- ¿Acaso no te gusta verme así?</p>
<p>- No, pero es que&#8230;</p>
<p>- ¿No te gusto?</p>
<p>- Si, claro, osea, quiero decir no, perdona&#8230; mira, aqui están las toallas. &#8211; le dije muy nerviosa.</p>
<p>Me puse colorada como un tomate, le di las toallas y salí como un cohete de allí. Al llegar a mi cuarto, me apoyé en la puerta intentado recuperar la respiración y mis pulsaciones que sin duda se habían puesto a más de 100. Roberto seguía durmiendo. Me despojé del albornoz y mis pezones estaban duros como piedras, al tocarme uno de ellos noté un escalofrío por todo mi cuerpo. Al acariciar mi cintura, notaba en mi sexo los latidos de mi corazón, me palpé la rajita y estaba muy húmeda. Me había puesto cachonda de ver a Miguel desnudo y la situación de haberse producido estando Roberto tan cerca, creo que me excitó aún más. Introduje un dedo en mi chochito y comencé a masturbarme de espaldas a Roberto. Mi respiración se aceleraba, pero no quería hacer demasiado ruido para no despertarle. Me senté en el borde de la cama y continué tocándome las tetas y metiéndo un dedo en mi mojado sexo, hasta que pronto me vino un orgasmo prolongado, lo que me hizó soltár algún gemido, aunque procuré apagarlos tapando mi boca con el albornoz . Me había masturbado pensando en Miguel y mis pensamientos me ofuscaban pensando en hacer el amor con él, en sentirme atrapada entre sus potentes brazos, en engañar a mi novio y dejarme arrastrar por el placer.</p>
<p>Despues de desayunar, salimos los tres a dar una vuelta y fuimos al mercado a comprar las cosas para la comida, pues Roberto quería obserquiar a su amigo con una buena paella (era su especialidad). Al volver a casa, yo me puse un vestido estampado corto de verano sin mangas , Roberto también se acomodó con unos pantalones cortos y una camiseta y Miguel me sorprendió de nuevo al bajar al comedor con tan solo su bañador, mostrándome su desnudo y atlético torso.</p>
<p>- ¡ Que sexy estás con ese vestido ! &#8211; me piropeó.</p>
<p>- Gracias. &#8211; contesté agradecida, aunque mi pulso comenzó de nuevo a acelerarse.</p>
<p>Mientras Roberto preparaba la paella, Miguel y yo poníamos la mesa. En un momento, cuando yo estaba estirada apoyada sobre la mesa colocando los platos, Miguel se pegó a mí por detrás, juntando su pelvis a mi culito, lo que hizo que todo mi cuerpo sintiera un escalofrío. Asi permaneció unos segundos y yo no hice nada durante ese tiempo, me estaba calentando por momentos y me gustaba sentir la dureza de su miembro en mi culo. Como aquello no le pareció suficiente, sus manos agarraron mi cintura y subiendolas lentamente acarició mis pechos por los costados de mi vestido. Fué entonces cuando me separé de él.</p>
<p>- ¿estas loco tío? &#8211; le dije con enfado.</p>
<p>- ¿acaso no te ha gustado? &#8211; prenguntó con ironía y con cara de vicio.</p>
<p>- Definitivamente, estas loco.</p>
<p>- Vamos preciosa, se que te gusto y que estas cachonda.</p>
<p>Vaya descaro y vaya morro que tenía el tío. Lo cierto es que lo que decía era verdad, estaba muy encendida, casi fuera de mi y lo que más deseaba era ver su polla a tope y sentir sus manos sobre mi piel, meterme su aparato en la boca o sentirle entre mis piernas. Lo sabía el muy cabrón. Pero no podía ser, mi novio estaba en la cocina con la puerta abierta, no podía ser, era una locura.</p>
<p>- Miguel no insistas por favor, ¿quieres que se lo diga a Roberto? &#8211; le dije de nuevo a modo de amenaza con la intención de que abandonara su actitud.</p>
<p>- Venga, no seas tonta, es lo que te apetece, niégalo sino&#8230;</p>
<p>No lo negué, pero tampoco dije nada. Me apoyé semisentada en la mesa esperando su nueva reacción . Se colocó frente a mi y me preguntó:</p>
<p>- ¿Quieres verme desnudo otra vez?</p>
<p>- No Miguel, por favor, Roberto puede verte&#8230;</p>
<p>- Mejor aún, me encanta el morbo de poder ser descubiertos.</p>
<p>- Pero Roberto es mi novio y es tu amigo&#8230;</p>
<p>- Y tú eres una preciosidad y te deseo, lo demás no importa, además noto como estás de caliente&#8230;¿ no te gustaría ver mi cuerpo otra vez ?</p>
<p>Como lo sabía el muy cabrón, yo estaba caliente, muy caliente. Miguel cumplió sus palabras y se bajó el bañador quedándo nuevamente desnudo frente a mi. Esta vez su polla se mostraba a pleno rendimiento ( y que rendimiento ) , era un aparato más grande de lo normal. Su capullo brillaba igual que mis ojos que no apartaban la vista de él.</p>
<p>Me quedé inmovil, en la misma posición con mi culo apoyado en la mesa del comedor.</p>
<p>- Miguel por favor&#8230; &#8211; le supliqué aunque en el fondo me maravillaba verle así.</p>
<p>Se acercó hasta mi, me agarró por la cintura, me separó las piernas y se apretujó contra mi, al principio yo me dejaba hacer, no sabía lo que me pasaba, pero no era dueña de mí, la locura había llegado al máximo. ¿o aún no? Se metió entre mis piernas y gracias a la altura de la mesa su sexo quedó a la altura del mío, percibiendo su calor y la dureza de su pene desnudo sobre mi chochito a traves de la tela de mi vestido y mis ya mojadas braguitas. Le separé de nuevo empujándole por el pecho.</p>
<p>- Para ya por favor, Roberto esta ahí mismo&#8230;</p>
<p>Por un momento miré a la cocina, aunque mi novio parecía estar muy ocupado con su paella, se le oía trastear con los cacharros. Miguel volvió al ataque pegándose a mi de nuevo y me acariciaba las tetas por encima del vestido y yo evidentemente me entregué a sus caricias, era algo contra lo que no podía luchar y era lo que más deseaba. Comenzó a besarme primero en cortos y suaves besos sobre mis labios y que acabaron siendo apasionados, cuando nuestras lenguas se juntaron en nuestras ardientes bocas. Yo estaba a tope, sin importarme nada, es más, me excitaba mucho la idea de poder ser descubierta por mi novio, y claro, lo que era inevitable es que mi novio tuviera un amigo así, que una no es de piedra y eso Roberto debería saberlo.</p>
<p>Me fue quitando despacio los botones de mi vestido, hasta que mis tetas saltaron fuera de él pues no llevaba sujetador y él siguió con el chupeteo sobre mis tetas pellizcando mis pezones con sus dientes, a mi me encantaba, estaba alucinando, un gusto tremendo me invadía. Después me despojó por completo de mi vestido, quedándo solo con las braguitas. Él parecía estar disfrutando igual que yo con la situación. Se agachó frente a mí e intentó bajarme las bragas. Yo me resistí agarrándolas fuertemente y tirando de ellas hacia arriba.</p>
<p>- No, no, por favor, me vas a desnudar&#8230; &#8211; le dije en voz baja, sintiendo aquello como algo que no parecía tener remedio.</p>
<p>- Schsssssss &#8211; me hizo callar volviendo a bajarme las braguitas lentamente por mis muslos observando detenidamente mi coño.</p>
<p>- Mmmmmm, está bien recortadito como a mi me gusta. Me encanta ese hilillo de pelos alrededor de ese precioso coñito.</p>
<p>No se hizo esperar y metió su cara entre mis piernas devorando literalmente mi sexo, mis ingles, mi clítoris. El gusto me fue en aumento y yo estaba como una moto. Yo abría las piernas inconscientemente para que pudiera llegar mejor a todos los rincones de mi sexo.</p>
<p>Me estaba dando un gusto fuera de lo normal, sus labios jugaban con mi coño y sus manos pellizcaban mis pezones. Se incorporó de nuevo y colocando su polla frente a mi chochito y pasándola arriba y abajo por mi rajita, intentaba ir metiéndomela, pero yo aún sentía cierta culpabilidad a pesar de estar muy caliente y le agarraba por el tronco de su pene separándole de mí.</p>
<p>- No, por favor, no hagas eso, Miguel.</p>
<p>Él insistía e intentaba por todos los medios introducirse en mi interior. Yo seguía resistiéndome y volví a agarrarle de su precioso miembro y empujándole por el pecho.</p>
<p>- No me la metas, por Dios, no, no. &#8211; dije nerviosa, aunque lo que más deseaba era tenerla dentro de mi, partiéndome en dos.</p>
<p>Otra vez sus intentos para entrar en mi y otra vez mi resistencia aunque cada vez con menos intensidad.</p>
<p>- No, no, no, Miguel&#8230; por favor&#8230;</p>
<p>Me insertó de golpe casi la mitad de su poderoso miembro. Yo me moría de gusto.</p>
<p>- Ohhh, Dios, no, no, no&#8230;. ohhh, si, si, si&#8230;. &#8211; gemía yo entrecortadamente.</p>
<p>Volvió hacia atrás sacando casi por entero su enorme polla, hasta introducírmela por completo. Asi permanecimos unos segundos. Sentí un gusto increíble cuando estaba completamente metida y eso que parecía que no me iba a entrar. Miguel me sonrió y comenzó a moverse alante y atrás metiéndomela con fuerza, hasta que sus huevos chocaban contra mí culo. Su enorme miembro se adaptó a mi mejor de lo que esperaba y el tío, además de estar como un tren, follaba de miedo. Sabía mover las caderas como nadie, sabía buscar y proporcionar el máximo placer. Estabamos allí contra la mesa del comedor, sudando con nuestros desnudos cuerpos y mi chico a apenas 5 metros de nosotros. Le agarraba del pelo y le susurré al oido.</p>
<p>- Sii, siiiiii, siiiiiiii, que bien, que bien, que gusto&#8230;</p>
<p>No tardé en notar la proximidad del orgasmo cuando volvimos a besarnos y a mordernos los labios, fue entonces cuando el gusto invadió mi cuerpo, llegándo desde mi clítoris hasta cada centímetro de mi piel, viviendo un orgasmo increíble, aunque no podía expresar mis gritos de gozo, ni mis jadeos, pero fue increíble. Al rato Miguel, tras sonreírme otra vez, cerró los ojos, aceleró el ritmo, chocando contra mí con mucha fuerza y de pronto paró en seco con toda su verga dentro de mi, inundándome con su leche. Podía notar como a cada espasmo de su pene, su semen bañaba mis entrañas. Tuvo que apretar su boca contra una de mis tetas y apaciguar el ruido con ella, pues también pareció tener un buen orgasmo.</p>
<p>Nos quedamos unidos un rato, sin saber muy bien lo que me había pasado. Por un lado me sentí en la gloria, pero por otro no podía remediar un sentimiento de culpabilidad y sentirme como una zorra.</p>
<p>- ¿Ya habeis puesto la mesa? -nos preguntó Roberto de pronto desde la cocina.</p>
<p>Aquello me hizo volver a la realidad y precipitadamente contesté.</p>
<p>- Si cariño, ya casi está lista.</p>
<p>A toda prisa volví a ponerme las braguitas y el vestido, pero en cambio Miguel se tomó su tiempo mientras me sonreía y me miraba detenidamente, no parecía importarle nada ni nadie. Al fin se puso el bañador.</p>
<p>Apenas dos minutos despues salió Roberto de la cocina con la paellera entre sus manos. ¡Por los pelos !</p>
<p>Yo apenas pude hablar nada durante la comida, me encontraba mal, me sentía angustiada, abochornada y sucia, en cambio Miguel como si nada, es más, mirándome fíjamente a los ojos y a modo de broma le decía a Roberto:</p>
<p>- Oye, está buenísima, hacía tiempo que no me comía algo tan rico&#8230;</p>
<p>Roberto entendió que lo decía por la paella, pero yo sabía que no era eso exactamente a lo que se refería. Insistió con su ironía.</p>
<p>- Que rica está, mmmmmm, esta muy sabrosa,</p>
<p>- ¿Te gusta en serio?</p>
<p>- ¿Que si me gusta?, pero si está de vicio, como sabes cuidarme amigo.</p>
<p>Que sinvergüenza, yo me encontraba echa polvo y él como una rosa, acababamos de hacer algo increíble tan cerca de Roberto, en cambio Miguel estaba restregándoselo a su amigo, aunque éste no se diera cuenta. Sentí odio por él y por mi misma. Me sentí fatal.</p>
<p>Preparé el café y aún me temblaban las piernas, no sé exactamente si por el hecho de haber follado o de haber pecado.</p>
<p>Mientras servía los cafés, Miguel me miraba con descaro las piernas y el escote y Roberto se daba perfecta cuenta, pero no parcecía prestar demasiada importancia a ese hecho, sobretodo porque debía conocer bien a su amigo ¿o quizás no?</p>
<p>Mis pensamientos me torturaban, pues a pesar de sentirme mal por lo que había hecho, deseaba tener un nuevo encuentro con Miguel y que me poseyera de nuevo. Mis sentimientos de culpabilidad se debilitaban para convertirse en unos deseos irrefrenables de volver a hacer el amor con Miguel, había perdido la cordura.</p>
<p>Por la tarde fuimos al cine y yo me senté entre los dos, algo que en principio parecía una casualidad, aunque creo que el instinto me traicionaba, pues sabía que algo iba a pasar y ya lo creo que pasó.</p>
<p>Cuando comenzó la película, de la cual no recuerdo ni el título, Roberto me agarró de la mano y Miguel con cierto disimulo acariciaba mi rodilla con la parte exterior de su mano, poco a poco siguió subiendo su mano hasta la mitad de mi muslo, justo donde comenzaba la tela de mi minifalda. Otra vez noté un escalofrío, mi corazón palpitaba y mis pezones se endurecían. Estaba cometiendo de nuevo un error que podía ser fatal, pero eso era muy excitante y tenía un morbo increíble, era superior a mis fuerzas.</p>
<p>La mano de Miguel llegó a tocar mi teta derecha por encima de mi camiseta y se recreaba con la dureza de mi pezón. Yo miraba de reojo a Roberto pero estaba concentrado en la proyección. Miguel seguía muy atareado con mi teta, pero no parecía tener bastante y su otra mano, esta vez sin tanto disimulo y aprovechando la oscuridad, se coló entre mis piernas que yo entreabrí para facilitarle la labor y continuó subiendo por la parte interior de mis muslos hasta llegar a mis braguitas y acariciar mi rajita, al rozarme el sexo, dí un pequeño respingo, que alertó a Roberto, pero le dije que no me pasaba nada, que me sentía algo mareada. Me levanté y me dirigí al baño con una calentura de campeonato.</p>
<p>- ¿Te acompaño? &#8211; me preguntó mi novio.</p>
<p>- No cariño, no hace falta, enseguida vuelvo.</p>
<p>Al llegar a los servicios me miré al espejo, mis mejillas estaban coloradas, me lavé con abudante agua fria para apagar mi calor. Todo mi cuerpo ardía y no tenía agua suficiente para enfriarlo. Mientras observaba mi cara en el espejo me repetía una y otra vez: &#8220;No esta bien lo que haces, eres una niña mala&#8221;, pero cuando Miguel me tocaba no podía remediar entregarme a sus caricias y a todo lo que me quisiera hacer&#8230; Una lágrima se deslizó por mi mejilla.</p>
<p>Cuando estaba secándome la cara con unas toallas de papel, alguien me abrazó por la cintura tras de mí y pegó su cuerpo al mío besándome en el cuello, cuando me volví bastante asustada, comprobé que era de nuevo Miguel.</p>
<p>- Pero, ¿que haces aqui? &#8211; le pregunté con cara de susto.</p>
<p>- Quiero estar cerca de ti, ya ves que no te dejo sola ni un momento.</p>
<p>Mientras decía esto me acariciaba las tetas por encima de la camiseta y me besaba en el cuello y me mordía el lóbulo de la oreja.</p>
<p>- No Miguel, por favor&#8230;, puede entrar alguien.</p>
<p>Sin contestar me agarró de un brazo y me llevó hasta una de las puertas de los inodoros. Nos encerramos y allí volvió a abrazarme y a hacerme sentir la dureza de su miembro entre mis piernas.</p>
<p>- ¿Y Roberto?, se puede mosquear estando los dos fuera del cine. &#8211; le dije.</p>
<p>- No te preocupes, le dije que iba a por palomitas de maiz.</p>
<p>Siguió besando mi cuello, cosa que hizo que cerrara los ojos para sentirle mejor, cuando quise darme cuenta me había despojado de la camiseta al igual que la falda, en un visto y no visto me quitó las braguitas quedándome completamente desnuda. En cuestión de segundos el hizo lo mismo y nos quedamos ambos en pelotas en aquel reducido espacio. No se como pudo hacer tan rápida aquella operación, pero batió todos los records. Colocó la tapa del water y se sentó, yo no pude resistir la tentación y ante la vista de su tiesa y preciosa polla, me arrodillé entre sus piernas y en un acto inconsciente, de un bocado me la metí casi entera en la boca como una posesa, empezándo a succionarla primero despacio y luego a mayor velocidad haciéndole una buena mamada a aquella enorme tranca, chupando y rozando con mi lengua toda su longitud, haciendo girar mi boca sobre ella y emitiendo ruidos como si estuviera comiendo un caramelo, parecía una niña saboreándo una piruleta.</p>
<p>- Siii, sigue, sigue, sigue así &#8211; jadeaba él.</p>
<p>Seguí con mi labor de chuparle pero mi chochito pedía a gritos ser perforado y levantándome me coloqué sobre sus piernas orientando su polla a la entrada de mi cueva. Me senté lentamente sobre su erecto pene, sintiendo su calor a cada centímetro que se iba colando con alguna dificultad en mi interior. Mi estrecha vagina se adaptaba con cierta dificultad al poderoso tamaño de su garrote. Sosteniéndome a las paredes de los costados subía y bajaba sobre su tiesa daga y no parabamos de gemir y jadear llenos de gusto. No tardó en llegarnos un orgasmo increíble, primero él y yo unos segundos después.</p>
<p>Miguel sabía follar como nadie, nunca me habían dado tanto placer, sintiendo un gusto fuera de lo normal y el añadido de ponerle los cuernos a mi novio, tan cerca de nosotros, me había convertido en una esclava de Miguel. Cada minuto que pasaba le deseaba más y más. Era un chico guapísimo y que estaba más que bueno, algo a lo que cualquier chica débil como yo no hubiera podido resistirse, sobretodo por su gran habilidad para dar placer a una mujer. Él fue el primero en volver a la sala con las palomitas y a decirle a Roberto que me había visto, me había preguntado como estaba y que yo le había contestado que mejor, que estaba lavándome la cara.</p>
<p>Cuando volví yo al patio de butacas, Roberto me preguntó preocupado:</p>
<p>- ¿Estás mejor cariño?</p>
<p>- Si, ahora estoy mucho mejor &#8211; le contesté ( si el supiera&#8230;.pensaba para mi)</p>
<p>Al día siguiente aprovechamos para ir a la playa. Yo me había puesto un bikini diminuto tipo tanga que tapaba lo justo y Roberto se mosqueaba bastante pues se le notaba celoso y Miguel no se cortaba un pelo observándome, cosa que a Roberto parecía irritarle aún más. Yo además me insinuaba toda provocativa haciendo movimientos sensuales, cosa que agradaba a Miguel y molestaba a Roberto. Cuanto más enfurecido veía a Roberto más me excitaba y más deseaba follar con Miguel. Por otro lado yo quería que no volviera a ocurrir nada, pero mi deseo por Miguel iba creciendo más y más. Era una sensación extraña, pero muy placentera.</p>
<p>Estuvimos bañándonos los tres durante un rato en el agua y Roberto sintió frio y volvió a la arena, pero Miguel y yo continuamos en el mar, lo que aprovechamos para acariciarnos bajo el agua, tocar nuestros cuerpos, introducir nuestros dedos bajo la tela de nuestros bañadores y darnos gusto mutuamente. Yo estaba loca por Miguel y cada cosa que hacía me gustaba más sobretodo si era algo desorbitado. Roberto nos observaba desde la orilla con cierto mosqueo, pero evidentemente no podía ver lo que sucedía.</p>
<p>Al día siguiente, Miguel y yo seguíamos tan encendidos como el día anterior y buscábamos como locos la ocasión para volver a follar como lobos. Algún encuentro fortuíto en el pasillo nos servía, para meternos mano, darnos un beso, una caricia&#8230; a todo esto, Roberto seguía en la luna.</p>
<p>Aquella tarde decidimos hacer una excursión en bicicleta los tres por un bosque cercano a la ciudad. Cada dos por tres Miguel se paraba para hacer fotografías de todo. En un descuido en el que Roberto y yo nos adelantamos con las bicis, Miguel se retrasó demasiado y decidimos volver a buscarlo, pero no había manera de encontrarlo. Temíamos que se perdiera, pues a pesar de ser un bosque no muy grande, faltaban un par de horas para que anocheciera. Como Roberto y yo conocíamos bien la zona, decidimos separarnos por diferentes caminos para buscarle.</p>
<p>Miguel se lo había montado de miedo y lo que hacía era esperarme para encontrarse de nuevo conmigo. Escondido tras un árbol me dió un aviso desde lejos y yo me acerqué cuando Roberto seguía llamándole y buscando desesperademente por otro lado. Nos tumbamos en uno de los claros del bosque y volvió a despojarme de mi chándal, haciendo él lo mismo con su ropa. Volvimos a abrazar nuestros cuerpos desnudos, a acaricarnos, a besarnos, a llenar nuestros lujuriosos cuerpos con besos y caricias. Miguel se tumbó y volví a regalarle una nueva mamada, apretando mis labios con fuerza sobre su glande y jugando con mi lengua alrededor de todo su miembro y acariciándole los huevos con mis dedos, él hacía lo propio y rozaba mi rajita con su mano y con la otra me acariciaba las tetas, luego volví a sentarme sobre su dura y enorme polla y cabalgué de nuevo con ganas. Tan concentrada estaba en el polvo, que una de las veces, mi novio pasó a tan solo dos metros de nosotros y casi nos descubre, por suerte unos árboles nos tapaban. Yo puse mi mano sobre la boca de Miguel para que no hiciera ruido y cuando Roberto se alejó un poco, seguimos con la cabalgadura, follando con pasión. Él acaricaba mis tetas y no paraba de decirme lo que me deseaba, lo guapa que era y lo bien que follaba. Eso me encantaba y tuve de nuevo un prolongado orgasmo. Me salí de su tronco y volví a chuparlo con ahínco, el sabor de su dura polla mezclada con mis propios fluidos me sabía delicioso, hasta que pasados unos minutos descargó todo su semen dentro de mi boca. No dejé escapar ninguna gota, tragándome toda su leche que estaba riquísima. Nunca antes me había tragado el semen, pues sentía cierto asco, con Miguel era diferente, estaba totalmente entregada a él, digamos que le pertenecía. Volvimos a abrazar nuestros cuerpos desnudos tumbados sobre la hierba. Después nos vestimos y por diferentes caminos llegamos disimulando hasta donde se encontraba Roberto.</p>
<p>- ¿Donde te habías metido tío? &#8211; le preguntó Roberto.</p>
<p>- Se me salió la cadena, pero con unos cuantos meneos ha vuelto a su sitio. No te creas, pero he tenido que apretar fuerte para que no se me volviera a salir &#8211; contestó con esa ironía que le caracterizaba.</p>
<p>Yo tuve que mirar a otro lado para que no se notara mi sonrisa. Al final se nos hizo muy tarde y antes de llegar a casa paramos en una especie de taberna de la carretera a cenar. Despues continuamos nuestro camino hasta casa con nuestras bicicletas. Todos estabamos sudorosos y nos pegamos una ducha (otra vez por separado). Quedamos en vernos los tres en salón a tomar una copa antes de acostarnos.</p>
<p>Yo me puse una bata china muy cortita con unos dragones estampados en la espalda que enseñaba todos mis muslos y con un generoso escote que mostraba el canalillo de mis tetas, por cierto, no llevaba nada debajo.</p>
<p>- ¿No vas muy descocada? &#8211; me preguntó Roberto al verme.</p>
<p>- ¿No te gusto así? &#8211; le dije sabiendo como le ponía esa bata.</p>
<p>- Claro que si, pero ¿no bajarás así al salón?</p>
<p>- ¿Por qué no? &#8211; le pregunté con inocencia.</p>
<p>- Porque Miguel se puede sentir incómodo.</p>
<p>- No creo tonto, además ¿no quieres que agrade a tu amigo? ¿acaso no te gusta lucirme como tu dices?</p>
<p>- Si claro, pero no tanto.</p>
<p>Sus primeros indicios de celos me estaban poniendo a cien, sabiendo que Miguel y yo habíamos hecho toda clase de cosas y era Roberto el que ahora se escandalizaba por una bata más o menos cortita.</p>
<p>El caso es que bajé así al salón y evidentemente Miguel se quedó encantado viéndome. Roberto se quedó con cara de mosqueo pero se tuvo que aguantar, sabía como me gustaba provocar a los chicos aunque a veces a él le sentara a cuerno quemado (nunca mejor dicho lo del cuerno&#8230; ja ja ja ja).</p>
<p>Me senté en el sofá junto a Miguel, que llevaba unos vaqueros cortados a tijeretazos por encima de su rodilla y sin camisa. Mirando de reojo a Roberto, Miguel no quitaba ojo de mis piernas y de mi escote. Roberto se colocó de espaldas a nosotros en la barra del salón preparando los cubatas, cuando muy sensualmente le susurré al oido a Miguel:</p>
<p>- ¿sabes que no llevo nada debajo de la bata?</p>
<p>Miguel me miró excitado, percatándome de su erección bajo el vaquero.</p>
<p>- Yo tampoco llevo nada bajo el pantalón. &#8211; me contestó.</p>
<p>Mi cuerpo empezó a entrar en calor (¿o es que nunca me había enfriado desde que llegó Miguel?). Una de sus manos comenzó a acariciar mi muslo mientras me sonreía y se pasaba la lengua por los labios. Yo quería morirme, pues tenía a Roberto de espaldas a nosotros, pero estaba como una loba en celo, esperando con nerviosismo como se desarrollarían los acontecimientos.</p>
<p>- No me creo que estes desnuda bajo esa bata &#8211; me dijo Miguel desafiante.</p>
<p>Me levanté y sin dudarlo un momento, me puse frente a él, miré de reojo por si Roberto se hubiera dado cuenta, pero seguía preparando las copas. Tal y como estaba me solté el nudo del cinturón de la bata y la abrí de par en par para que Miguel observara mi desnudez. Así estuve unos segundos. La mano de Miguel se acercó hasta mi pubis y lo acarició con delicadeza. De pronto me abroché la bata de nuevo pues era muy peligroso y volví a sentarme junto a Miguel. Roberto seguía de espaldas.</p>
<p>Miguel siguió acariciándo mis piernas hasta llegar incluso a tocar mi sexo bajo la bata, ¡que locura!, Roberto podía darse la vuelta en cualquier momento&#8230;</p>
<p>Al fin se dió la vuelta con el tiempo justo de que Miguel retirara su mano de mis piernas. No pareció darse cuenta, pero cada vez estábamos más cerca de ser pillados en plena faena. Tras una breve charla nos subimos a las habitaciones para acostarnos a eso de la 1 de la madrugada. Antes de irnos a la cama mientras subíamos por la escalera y Roberto apagaba las luces del salón, tuve tiempo de comentarle en voz baja a Miguel:</p>
<p>- Te espero en la cocina dentro de una hora. No te duermas.</p>
<p>- Ahí estaré &#8211; me contestó acariciando mi culo por encima de la tela de la bata.</p>
<p>Mientras Roberto se acostaba, hice tiempo en el baño para que se quedara dormido. Me llamó desde la cama.</p>
<p>- ¿vienes cariño?</p>
<p>- Voy a depilarme las piernas &#8211; le mentí para que se cansara de insistir y se durmiera.</p>
<p>- ¿A estas horas?</p>
<p>- Si ¿que pasa? &#8211; le grité desde el baño de nuestro dormitorio.</p>
<p>El tiempo pasaba lentamente y Roberto no acababa de dormirse, le oía pasar las hojas de una revista, por un momento pensé que mi plan se iba a venir a abajo. Afortunadamente se durmió a la media hora. Me cepillé los dientes, me pinté suavemente los ojos y los labios e impregné todo mi cuerpo con un perfume muy agradable de olor a vainilla. Me puse la bata china y bajé las escaleras sigilosamente hasta la cocina. Allí estaba esperándome Miguel apoyado contra el frigorífico con sus cortos vaqueros. Al llegar, pude notar como su cara cambiaba convirtiendose en puro placer y vicio. Me agarró por las axilas con sus fuertes brazos y me sentó sobre la encimera de la cocina como si no pesara nada.</p>
<p>- Estas como un tren, preciosa. &#8211; me dijo observándome.</p>
<p>A continuación su lengua bordeó mis labios, mis mejillas, mi nariz, mi cuello, el lóbulo de mis oreja, fue bajando por el canalillo que formaban mis tetas mientras que con sus manos soltaba el cinturón de la bata muy despacio, recreándose en como se deslizaba mi bata hasta quedarme desnuda por completo.</p>
<p>- Vaya polvo tienes&#8230; &#8211; me dijo admirando todo mi cuerpo.</p>
<p>Después, también con parsimonia se fue soltando los botones de su vaquero uno a uno con lentitud y con mucho erotismo. Colocó sus manos en sus caderas y bajó su pantalón hasta sus tobillos en una imagen que me llenó de placer, ver como su tieso miembro sobresalía de su pantalón sin ropa interior. Una vez desnudos, continuó dandome pequeños mordiscos en los labios mientras nuestros sexos se apretujaban uno contra el otro. Le agarré su polla con una mano y comencé a masturbarle.</p>
<p>- Como me gustas y como me gusta tu polla. &#8211; le dije con susurros.</p>
<p>Aquello le hizo sentir más placer y me sonrió diciendo:</p>
<p>- ¿quieres ver como esta espada se introduce en su funda?</p>
<p>- Si, por favor &#8211; le supliqué.</p>
<p>Agarrando la base de su dura estaca, la orienté hacia mi cueva, él hizo un movimiento brusco con su pelvis y me penetró de golpe sintiendo como ese gran trozo de carne se hundía dentro de mí. Sentí cierto dolor por su fuerte embestida, pero el placer superó con creces al dolor. Me volvió a follar como nadie, en un ritmo suave e intenso, llegando a sacarla casi por completo y volviéndola a meter hasta el fondo. Estabamos gozando como locos, en un ritmo lento al principio y más frenético después. No tardó en correrse dentro de mi llenándome de semen. Alguna vez podíamos oir los ronquidos de Roberto desde mi dormitorio. Creo que fue eso lo que hizo que yo también tuviera un orgasmo, algo apagado pero agradable, muy agradable. Continuamos acariciándonos, besándonos, tocándonos durante largo rato hasta que decidimos irnos a la cama.</p>
<p>Un nuevo día y yo me sentía resplandeciente, habían desaparecido de mi mente toda clase de complejos y de culpas y estaba deseosa de que llegara otro momento de intenso placer, lo buscaba con ahínco, estaba deseosa de que llegara la hora de volver a hacer el amor con Miguel.</p>
<p>Esa mañana me encontraba en la terraza regando las plantas con un minishort de lycra y una blusa amplia. Roberto al que veía perfectamente desde la terraza, estaba lavando el coche en la calle y Miguel teóricamente durmiendo. Pero en una de esas, al estar regando mis rosas rojas, noté como alguien me despojaba del short y de mis braguitas dejándo las dos prendas a la altura de mis tobillos. Ni siquiera me volví, sabía que era Miguel al ataque y me dejé hacer, no tarde en lubricarme, pues estaba supercachonda en esos días. Me eché sobre la jardinera para que Miguel tuviera mejor linea de tiro mientras Roberto me sonreía y me saludaba desde la calle. Miguel estaba desnudo y me pasó su miembro por el culo, después inspeccionó mi húmeda rajita y aprovechó para lubricar mi otro agujerito que aunque debo decir no me gusta demasiado que me follen por detrás, esa vez sentí un gusto mayor que nunca. Primero introdujo un dedo para irse abriendo camino, luego dos&#8230; Sus manos se agarraron a mis tetas bajo la blusa y su gran polla se abría paso en el reducido agujero de mi culito. Lo hacía con suavidad, intentando adaptar la entrada de su poderoso aparato y lentamente se fué adaptando a los músculos de mi ano con suma facilidad, hasta notar como el glande había conseguido pasar. De pronto entró la mitad de su tronco de golpe y lancé un pequeño grito, pues me hizo bastante daño.</p>
<p>- Ahhhh.</p>
<p>Roberto miró hacia arriba extrañado:</p>
<p>- ¿Que te pasa? &#8211; me preguntó mi novio desde la calle mientras Miguel tenía metida la mitad de su estaca en mi culito.</p>
<p>- Nada, nada, cariño, me he pinchado con una rosa. &#8211; disimulé.</p>
<p>Desde allí podía ver la cara de gilipollas de mi novio, mirandome con extrañeza. Miguel no dejaba de follarme el culo con maestría introduciéndo cada vez más adentro su potente pene. Todavía sentía algo de dolor, pero intentaba controlar mis gemidos y mis gritos, el placer era aún más intenso y la habilidad de Miguel hacía que aquello fuera maravilloso, él giraba mis caderas con sus manos y entrando en mi culo con delicadeza, saliendo despacio y volviendo a entrar con lentitud en mi dolorido culo. Tuve mi primer orgasmo que apagué cerrando los ojos y mordiéndome el labio inferior. Al rató fue Miguel el que se vino dentro de mi acompañando el ritmo con una fuerte respiración. Al sacar su polla de mi agujerito, me volví y le sonreí. Me dejó allí con mis pantaloncitos y braguitas en los tobillos, las piernas temblorosas y un escalofrío por todo mi cuerpo. Así permanecí un rato captando en mi interior los espasmos del placer. Nunca había sentido nada parecido al follarme por el culo y nunca nadie había conseguido darme tanto gusto de esa forma. Roberto no podía imaginar lo que había ocurrido.</p>
<p>Miguel y yo buscabamos por todos los medios posibles volver a tener más y más agradables encuentros, intentando que Roberto estuviera cerca, pues aquello era algo que nos daba un morbo terrible y nos excitaba sobremanera.</p>
<p>Esa misma tarde fuimos a unos grandes almacenes ya que yo necesitaba comprarme algo de ropa. Ya habíamos quedado Miguel y yo en vernos en la sección de lencería y bañadores a una determinada hora. La cosa la organizamos de tal manera que Miguel se quedó en la sección de fotografía y mi novio me acompañó a la sección de lencería. Me metí en el probador con dos bodys y unas cuantas braguitas y sujetadores, que fui probándome mientras Roberto me esperaba al otro lado de la cortina sujetando las prendas que ya me iba probando. Llegó la hora señalada con mi cómplice y le dije a mi chico:</p>
<p>- Cariño, en las estanterías del fondo hay un conjunto negro muy sexy que he visto antes, ¿podrías traérmelo mientras me pruebo estos?</p>
<p>Roberto sabía bien lo que me gustaba (y lo que a él le gustaba ) en cuestión de ropa interior y obedeció mi solicitud yendo a buscar lo que le había pedido. A los pocos segundos, Miguel, que estaba al acecho se coló rapidamente dentro del probador conmigo intentando que nadie le viera entrar. Se quedó observándome y me hizo un gesto a modo de ok, ya que el conjunto de braguitas y sostén de color negro parecieron gustarle bastante. Se puso detrás de mí y me abrazó acariciando mi cintura, mis brazos, mis pechos por encima del sostén&#8230;</p>
<p>Al momento se oyó la voz de Roberto al otro lado:</p>
<p>- Cariño, ¿es este el conjunto que me pedías?</p>
<p>Agarré la cortina y asomé solo la cabeza. A todo esto Miguel continuaba magreándo todo mi cuerpo.</p>
<p>- Si este es, gracias. &#8211; le respondí a mi novio, sacando una mano por la cortina y cogiendo el nuevo conjunto.</p>
<p>- ¿Quieres que entre contigo? &#8211; me preguntó de pronto Roberto.</p>
<p>Tragué saliva, pues en ese momento la excitación y el peligro estaban en su máximo explendor.</p>
<p>- No, mi amor, no entres. Prefiero sorprenderte luego en casa.</p>
<p>- Vale, como tu quieras.</p>
<p>- Además quiero que me vayas trayendo cosas ¿vale?.</p>
<p>Miguel había soltado el corchete de mi sujetador y éste cayó al suelo. Me volvió a abrazar por detras acariciando mis tetas, pellizcando mis pezones. Yo estiré los brazos por encima de mi cabeza y le acariciaba su pelo arqueando mi espalda para que pudiera acariciarme sin problemas desde detrás de mi. Su mano se introdujo dentro de las braguitas y rozó mi vello púbico, intenté apagar un gemido como pude. Roberto estaba a medio metro tan solo separados por una cortina. Miguel me despojó de las braguitas, deslizandolas con lentitud por mis piernas mientras su lengua recorría mi culo, mis muslos, mis pantorrillas&#8230; El gusto que sentía era enorme y emití algún pequeño gemido.</p>
<p>- ¿Que te pasa? &#8211; me preguntó intrigado mi novio desde el otro lado.</p>
<p>- Nada, nada&#8230; &#8211; disimulé como pude.</p>
<p>- ¿Quieres que te ayude? &#8211; preguntó de nuevo Roberto.</p>
<p>- No, no cariño, yo me arreglo sola.</p>
<p>Miguel se desvistió por completo y le susurré al oído:</p>
<p>- Estás loco, cabrón.</p>
<p>- Y tu estas gozando a tope ¿no? &#8211; me contestó en otro susurro.</p>
<p>No contesté aunque era evidente mi calentura. Puse una pierna sobre el taburete y Miguel se agachó chupándo la parte interior de mis muslos y acariciando mi culo. Su habilidosa lengua volvió a darme un gusto increíble jugando con mis labios vaginales y mi clítoris. Como no podía reprimir todos mis jadeos le pedí a Roberto que me trajese más modelos, momentó que aprovechó Miguel para cambiar las posiciones y sentarse en el taburete. Me metí en la boca su duro miembro y lo succioné como si no hubiera comido en varios días, trabajando con mi lengua por su capullo y saboreando sus dulces jugos. Tenía la polla dura como una piedra y sin dudarlo me senté de espaldas a él sobre su verga metiéndomela hasta lo más hondo de mi ser. Empecé a cabalgar sobre el tieso falo de Miguel y mis tetas bailaban al compás. Él respiraba con dificultad y apoyaba su boca en mi espalda para no hacer ruido.</p>
<p>- Ya estoy aqui &#8211; dijo mi novio al otro lado del probador.</p>
<p>Por un momento nos quedamos parados por el susto de oir su voz, pero a continuación seguimos follando con ganas.</p>
<p>- Espera un momento&#8230; &#8211; le dije a Roberto con la voz entrecortada debido al bamboleo.</p>
<p>- ¿Que te ocurre? &#8211; preguntó con preocupación mi novio.</p>
<p>- Nada, que no este modelo me entra justo y me roza un poco &#8211; le contesté imitando la ironía de Miguel, que intentaba aguantarse la risa.</p>
<p>Seguimos follando y emitiendo pequeños gemidos, pero gracias a la musica ambiental no debía oirnos nadie.</p>
<p>Extendí mi mano por el hueco de la cortina recogiéndo el nuevo conjunto que tenía Roberto y le pedí ir a por más. Miguel estaba a punto de correrse y giré la cabeza para ver su cara, fui yo la que me adelanté sintiendo un orgasmo maravilloso, a los pocos segundos Miguel se corrió en mi interior sintiendo como la fuerza de sus chorros de semen bañaban mi interior.</p>
<p>Asi permanecimos unidos durante un rato, hasta que su pene se había quedado bastante flojo, pero yo no quería separarme de él, quería permanecer unida a él, estaba en la gloria y quería que aquello no acabase nunca. Al final nos separamos, él se vistió y yo hice lo mismo. Le entregué a Roberto varios conjuntos por el hueco de la cortina y le pedí que fuera a pagarlos a la caja momento que aprovechó Miguel para desaparecer y yo me dirijí a la caja con Roberto. Cuando ambos abandonamos el probador, unas chicas que estaban fuera nos miraron con cara de asombro y cuchichearon algo entre ellas. Nosotros nos sentíamos en la plenitud y deseosos de que llegara otro momento de ardiente pasión para volver a unir nuestros cachondos cuerpos.</p>
<p>Miguel y yo aprovechábamos cualquier momento para tener algún nuevo roce, por ejemplo una mañana cuando Roberto estaba en la ducha, Miguel entró desnudo en mi habitación. En cuanto le ví, me envolví en su juego y era presa de él. No dudé un momento en despojarme de mi camisón y esperarle desnuda sobre la cama con mis piernas abiertas. Se oía el agua caer en la ducha y Roberto silbaba una canción , el pobre no era consciente de lo que ocurría en su propia habitación.</p>
<p>Miguel practicamente se abalanzó entre mis piernas y me hizo una comida de coño bestial, esta vez yo no reprimí mis jadeos y mis gemidos pues sabía que Roberto no podía oirme. Miguel jugaba con mi clítoris y me sobaba las tetas con fuerza. Después subió hasta ponerse sobre mi. Con su mano sujetó su polla y la orientó de nuevo sobre mi rajita con la intención de penetrarme, pero el ruido de la ducha cesó y Miguel tuvo que salir por pies de mi habitación. Roberto entro en el cuarto unos segundos después con una toalla rodeando su cintura y me miró extrañado al verme desnuda sobre la cama todavía con las piernas abiertas.</p>
<p>- ¿que pasa cariño? ¿me estabas esperando? &#8211; me preguntó Roberto ignorante de lo que acababa de ocurrir.</p>
<p>- Si cariño, estoy muy cachonda. &#8211; contesté disimulando.</p>
<p>Se quitó la toalla y se abalanzó sobre mi. Me besó en el cuello, y acariciaba mis tetas. Yo cerraba los ojos e imaginaba que era Miguel el que tenía encima. Roberto colocó su polla entre mis piernas y de un golpe me penetró. Sentí bastante gusto, pero sin apartar de mi mente a Miguel, seguía imaginando que era él quien me follaba. En apenas unos segundos me corrí con cortos gemidos. Abrí los ojos y Roberto seguía moviendo su culo y follándome con fuerza, desde luego con menos estilo que Miguel, aunque las comparaciones nunca sean buenas. Cuando giré la cabeza hacia la puerta, allí estaba Miguel desnudo observando como hacíamos el amor mi novio y yo y me lanzó una picara sonrisa. Aquello hizo que involuntariamente tuviera otro orgasmo, cosa que hizo a Roberto correrse enseguida y dejar caer todo su peso sobre mi, bastante agotado. Miguel siguió desnudo en la puerta acariciando su polla y sonriéndome. Después salió de nuestro cuarto.</p>
<p>Asi fueron pasando los días, hasta la vispera del viaje de regreso de Miguel. Habíamos hecho de todo, en todas las posiciones, en todos los lugares, incluso en los más arriesgados y excitantes, practicamente con Roberto al lado, pero Miguel quería probar algo más morboso y excitante. Estabamos de nuevo solos viendo la tele y Roberto nos preparaba la cena, la verdad es que la cocina se le daba muy bien, cosa que aprovechabamos para desfogar nuestros instintos.</p>
<p>- ¿Que te parece si hacemos un trío? &#8211; me preguntó de repente Miguel.</p>
<p>- ¿Queeee?</p>
<p>- Si, un trío, Roberto, tu y yo.</p>
<p>- Pero, ¿has perdido el juicio?</p>
<p>- No tonta, lo haremos sin que él se entere, como siempre.</p>
<p>Me quedé mirándole sorprendida, pues sus palabras me desorientaban, ¿realmente había enloquecido ? ¿o es que ya era un loco desde el principio ?</p>
<p>Intentó aclararmelo:</p>
<p>- Verás, esta noche es nuestra última noche y quiero hacer la mayor locura. Cuando vayas a tu habitación con Roberto le dices que quieres hacer algo nuevo y le atas al cabecero de la cama y le vendas los ojos, después entraré yo y lo demás saldrá rodado.</p>
<p>Mis ojos se salían de las órbitas. Desde luego era la mayor locura, pero me excitaba solo de pensarlo.</p>
<p>- No Miguel, creo que eso es demasiado.</p>
<p>- ¿No te atreves? &#8211; preguntó desafiante.</p>
<p>- Si, pero me parece muy arriesgado&#8230;</p>
<p>- ¿No ha sido todo arriesgado hasta ahora?</p>
<p>Era cierto, habíamos cometido las mayores locuras tan cerca de mi novio y no había pasado nada, asi que aquello a pesar de ser una bomba, podía ser el máximo del placer.</p>
<p>- No sé&#8230; &#8211; le dije con dudas.</p>
<p>- Quiero que seas la reina de la noche y disfrutes con dos hombres a la vez, como tu te mereces, eres toda una mujer y quisiera darte ese regalo, aunque nos juguemos el tipo&#8230;</p>
<p>Le besé en agradecimento y quedamos en cumplir ese tortuoso plan.</p>
<p>Después de cenar y tomar algunas copas, decidimos irnos todos a la cama. Primero se fue Miguel, luego yo y el último Roberto.</p>
<p>Cuando entró en la habitación, yo le estaba esperando con un camisón semitransparente que sabía que le encantaba, donde podían verse claramente a través de la tela mis rosados pezones y la linea de vello de mi pubis. Roberto, como yo esperaba, se quedó embobado mirándome.</p>
<p>- Estas preciosa así tumbada en la cama con ese camisón&#8230; &#8211; me dijo.</p>
<p>- Soy toda tuya. Toda entera para ti. &#8211; le contesté.</p>
<p>Se acercó a mí y me acarició las caderas, la cintura y las tetas por encima de la tela del camisón. Se quedó mirándome fijamente y me preguntó:</p>
<p>- Miguel te pone cachonda ¿no?</p>
<p>Me quedé muda por un momento, pues no me esperaba eso.</p>
<p>- ¿que dices? &#8211; contesté como si no le entendiera.</p>
<p>- Vámos, se que te gusta, está bueno ¿no?. Siempre ha gustado mucho a las mujeres. De hecho él ligaba siempre antes que yo, además tenía mucha habilidad para conquistar a las chicas.</p>
<p>- Bueno, yo&#8230; si, me gusta, pero&#8230; &#8211; le dije un poco confundida</p>
<p>- Vamos cariño, estos días te he observado y he visto como le mirabas y le devorabas con los ojos y él a ti. Si no hubiera estado yo cerca seguro que la hubierais liado ¿a que si?</p>
<p>Aquello me sonó como una explosión, pero seguro que no sabía nada de nada, tan solo había notado alguna mirada, alguna sonrisa y nada más.</p>
<p>- Eres tonto Roberto&#8230; le contesté sonriendo.</p>
<p>Sus frases me habían dejado helada, pero al mismo tiempo me sentía más excitada que nunca con la idea de que se iba a producir algo increíble.</p>
<p>Tal y como habíamos planeado Miguel y yo, conseguí convencer a Roberto para hacer algo más excitante la cosa. Le quité toda la ropa, le situé boca arriba en la cama, le até ambas manos en los extremos del cabecero de la cama con dos pañuelos y le tapé los ojos con otro pañuelo.</p>
<p>Puse una música ambiental tranquila y relajante, pero con un volumen bastante alto, para que no se oyera ningún ruido comprometido. Me senté sobre el estómago de Roberto y a él le gustaba sentir el calor de mi sexo sobre su tripita. El suave camisón rozaba su piel. Le besé en la boca y dibujé con mis lengua su barbilla, su nariz y el contorno de sus labios&#8230; Me gustaba la idea de tenerle bajo mi poder.</p>
<p>Al rato entró Miguel, tal y como habíamos quedado y se sentó al borde de la cama vigilando mis movimientos y los de Roberto. Estaba desnudo y acariciando su pene con su mano.</p>
<p>- ¿que habría pasado si me hubieras visto follando con Miguel? &#8211; le pregunté de pronto a Roberto y mirando a mi cómplice.</p>
<p>Mi novio se quedó silencioso durante un rato.</p>
<p>- No sé, quizá os hubiera matado a los dos &#8211; me dijo riendo&#8230;</p>
<p>Miguel se aguantaba la risa.</p>
<p>- Pero, no decías que me notabas cachonda con él, quizás en el fondo eso te excita a tí también ¿no?</p>
<p>Volvió a quedarse callado unos segundos.</p>
<p>- Si, pero una cosa son unas miradas más o menos lascivas y deseosas de sexo y otras llegar a follar los dos delante mío. &#8211; contestó al fin.</p>
<p>Yo sonreí sabiendo que no se había percatado de nada de lo ocurrido.</p>
<p>- Pero, si hubiera sido al revés, osea, si una amiga mía, por ejemplo Nuria, se hubiera presentado en casa y se te hubiera insinuado, seguro que te la follarías&#8230;</p>
<p>- Si, pero eso es distinto&#8230;</p>
<p>- ¿distinto? ¿por qué?</p>
<p>- Pues&#8230; no sé, los hombres somos más débiles en ese sentido y Nuria está muy buena, si se me insinuara, quien no hubiera caido en sus redes&#8230;</p>
<p>Me quedé observándole e imaginandole follando con mi amiga.</p>
<p>- Eres un machista y un cabrón. &#8211; le dije con tono celoso.</p>
<p>A partir de ahí no dijimos nada más. Miguel se levantó sigilosamente sin hacer ningún ruido y me quitó el camisón. Su mano derecha acariciaba mi espalda y mi culo. Roberto seguía debajo de mi, sin enterarse de nada. Yo besaba tiernamente en los labios a Roberto y poniendo mi culo en alto para que Miguel no tuviera problema en acariciarme. Sus juguetones dedos rozaban mi culito, me rodeaban con suavidad el ano y pasaban por mi rajita que ya se había humedecido. Era una sensación maravillosa.</p>
<p>Fui bajando con mis labios por el cuello de mi novio hasta morder sus tetillas, para seguir bajando por su estómago hasta llegar a su sexo. Su polla estaba durísima, la tomé por la base con mi mano y apoyé mis labios en la punta dándole un besito. Después mi lengua fue deslizándose por un costado de su miembro hasta llegar a sus huevos que acariciaba con mi barbilla. Volví a subir por el tronco hasta llegar a la punta de nuevo. Mis labios se apretaron en su glande y mi lengua jugaba con el borde de piel que bordeaba su capullo. A continuación, y muy lentamente fui introduciéndolo en mi boca. Comencé a subir y a bajar con parsimonia haciéndole una mamada intensa. Yo permanecía agachada sobre la polla de mi novio y mi culo sobresalía por el fondo de la cama ofreciéndole por entero a Miguel que continuaba con sus dulces caricias. Noté como su lengua empezó a jugar con mi chochito y como ésta penetraba poco a poco entre mis labios vaginales. Después sustituyó su lengua por su grandioso miembro y se coló dentro de mí de repente. Emití un gemido prolongado con la polla de mi novio en la boca. Éste se quedó algo extrañado.</p>
<p>- Te gusta mamármela ¿eh? &#8211; me dijo, sin saber que yo gemía por otro motivo.</p>
<p>Miguel seguía bombeando tras de mi y yo colocaba mi culo con las piernas bien abiertas para permitirle mejor sus embestidas. Follaba como nadie. A Roberto parecían volverle loco mis gemidos en un momento en el que yo había apartado mi boca de su miembro, se corrió sobre mi cara, salpicándome con potentes chorros por la nariz, la frente, el pelo, mi cuello&#8230; Miguel seguía follándome por detrás y yo seguí lamiendo la verga de mi chico, algo más desinflada. Mis manos acariciaban su pecho y Roberto estaba como ido recuperándose de su orgasmo. Miguel me hizo una seña para darme la vuelta, pues quería que se la chupara. En una postura más que complicada me coloqué tumbada de lado en la cama, pasé una pierna por debajo de la de mi novio y la otra sobre su cuerpo de tal manera que nuestros cuerpos se enlazaron como dos tijeras y nuestros sexos quedaban en contacto. Yo movía mis caderas para que pudiera notar el calor de mi sexo intentando reanimar su fláccido miembro. Mi cabeza quedó a los pies de la cama y Miguel acercó su miembro a mi boca, agarrándolo por la base comencé a besarle y a darle suaves lenguetazos, mientras mi otra mano acariciaba sus huevos que estaban tan duros como su polla. Con mis dientes apliqué unos masajes por todo ese gran trozo de carne. Miguel se mordía los labios reprimiendo sus gemidos. Quería hacerle sufrir un poquito, aunque no demasiado, pues estaba como loca por meterme su enorme falo en la boca. Así lo hice, muy lentamente, abarcando con mis labios apretados su miembro e introduciéndolo poco a poco hasta llegar a tocar mi paladar. Los movimientos de mis caderas y mi pelvis sobre el sexo de mi novio, hicieron que su pene reaccionara y lo tomé con mi mano y lo pasé arriba y abajo por mi rajita húmeda. En unos de los movimientos conseguí que mi chico colara su aparato en mi coño y seguí girando mis caderás sobre él para que entrara y saliera en un polvo riquísimo. La postura de su polla dentro de mi, la hacían estar más tensa de lo normal y podía notarla en plenitud dentro de mi vagina. El pene de Miguel seguía entrando y saliendo de mi boca y a éste parecía extasiarle la imagen de verme follar con mi novio mientras yo le hacía una tierna mamada. Empecé a notar como mi cara ardía, como estaba bañada en sudor, cuando de pronto me llegó un orgasmo que me hizo gemir y gritar como si me estuvieran matando. En alguno de mis espasmos de placer llegué a morder el miembro de Miguel, pero eso parecía gustarle incluso más y se corrió dentro de mi boca llenándomela con su caliente leche, me tragué todo. A los pocos segundos fué Roberto el que me inundó las entrañas con su nueva carga. Yo estaba en la gloria y tuve varios orgasmos cortos o una prolongación del anterior.</p>
<p>Estuvimos los tres callados durante un buen rato, pero yo utilizaba mis dos manos para masturbar las dos pollas que me habían proporcionado tanto placer. La de Miguel se recuperó antes y llegó a tomar un volumen más que considerable. Unos cuantos chupeteos de mi parte sobre su glande, la hiceron estar al máximo de su erección. Me di la vuelta y poniendo mi culo en pompa de nuevo, comencé a mamarle el pene a mi novio que seguía inmovil sobre la cama. También su miembro fue creciendo a medida que mis labios se aferraban a él. Le hice un guiño a Miguel y señalándole mi ano, se lo ofrecí para que me metiera su poderosa arma otra vez. No lo dudó, se lubricó el pene con mis jugos vaginales y fue abriéndose paso por mi culo que aún estaba algo dolorido de la última enculada de hacía unos días. Su glande no tuvo problemas para entrar en mi agujerito, pero el resto era más costoso, por eso Miguel salía de mi culo y entraba en mi chochito y volvia otra vez al ano, así fueron adaptándose mis músculos a su grandiosa polla. Era un follador increíble y sabía darme un gusto fuera de lo normal. Casi nunca había tenido orgasmos cuando me habían follado por el culo y esa vez volví a correrme con la maestría de Miguel perforando mi estrecho agujero. Separé la boca de la verga de mi chico y comencé a gritar como una loca, pues el dolor y el gusto que sentía en mi culo me habían hecho gozar a tope. Roberto no se extrañó de mis jadeos, seguramente imaginaba que yo me estaba masturbando, y su propia imaginación hizo que se corriera sobre mi cara disparando varios chorros, que caían sobre mis ojos, mi pelo, mi boca y mi cuello. Miguel seguía dándome con fuerza por detrás, hasta que sacando la polla me bañó con su leche todo el culo y la espalda. Un potente disparo pasó por encima de mi cabeza y llegó hasta el ombligo de Roberto, pero éste lejos de extrañarse parecía estar en la gloria.</p>
<p>Quedamos todos exhaustos: Mi chico tumbado con la cabeza de lado como si hubiera perdido la consciencia, yo sobre él, completamente echa polvo, y Miguel con su pecho apoyado en mi culo. Fue una sesión increíble de sexo, muy ardiente y excitante, con el añadido de haberlo hecho con mi novio y con su amigo a la vez, aunque el primero no se hubiera percatado.</p>
<p>Al día siguiente Miguel tuvo que marcharse y yo lo pasé muy mal, pues estaba totalmente colada por él, por su gran atractivo, por su forma de ser y por haberse portado como un gran amante, que me había dado muchísimo placer, como nadie había conseguido darme nunca tantas veces y en tan poco tiempo. Intenté disimular mi tristeza delante de Roberto cuando le despedimos en el aeropuerto.</p>
<p>- Lo he pasado de miedo amigos, tendré que venir más a menudo por aqui &#8211; dijo Miguel a modo de despedida.</p>
<p>Los dos chicos se dieron un fuerte abrazo con la promesa de verse pronto y luego Miguel y yo nos abrazamos y nos dimos dos besos, pero ambos no estabamos conformes con despedirnos así. De nuevo el ingenio de Miguel afloró y dirijiéndose a mi me dijo:</p>
<p>- Oye no quisiera irme sin hacerte un regalo.</p>
<p>- No tienes por qué molestarte. &#8211; le contesté.</p>
<p>- Si, me has tratado como a un rey y eso merece una recompensa. Acompañame a la tienda de regalos que hay a la entrada y escoge lo que quieras mientras Roberto me hace el favor de facturarme el equipaje. ¿vale?</p>
<p>Roberto asintió encantado a su petición y yo muy contenta le acompañé hacia la tienda de regalos. Agarrados de la mano bajamos corriendo las escaleras mecánicas como dos colegiales que han hecho alguna fechoría. Llegamos a la tienda de prensa y regalos y allí sin importarnos nada ni nadie, nos abrazamos y nos besamos apasionadamente como sin con ello nos fuera la vida.</p>
<p>- ¿Sabes?, eres una chica muy especial y no te voy a olvidar nunca. &#8211; me dijo.</p>
<p>- Yo tampoco a ti. &#8211; contesté mirándole a los ojos.</p>
<p>Sus manos acariciaban mi pelo y mi espalda.</p>
<p>- ¿Por qué no te vienes conmigo? &#8211; me preguntó.</p>
<p>- No Miguel, sabes que no puedo&#8230; &#8211; contesté, aunque en el fondo de mi ser deseaba seguirle, acompañarle donde fuera, al fin del mundo. Estaba totalmente sometida a él.</p>
<p>No volvimos a hablar, nos limitamos a mirarnos, a abrazarnos y a besarnos. Su lengua buscó la mía por última vez y ésta respondio juntándose en nuestras bocas devorándose mututamente. Su mano se introdujo por debajo de mi falda y me sobaba el culo. Podía notar su erección a traves de la tela de mi minifalda. Los clientes de la tienda, nos miraban alucinados, pues nos estábamos dando una buena despedida. Así estuvimos un buen rato. Tampoco fuimos más allá y decidimos quedarnos con el gusto en los labios.</p>
<p>Miguel cumpliendo su promesa, me compró una pulsera muy bonita, que aún hoy conservo y me sirve para recordarle. Volvimos con Roberto sin pronunciar una sola palabra por el camino. Miguel se mezcló entre la gente y embarcó en su avión.</p>
<p>Durante el trayecto de vuelta a casa me sentí muy triste, había perdido algo que me había proporcionado mucha felicidad y placer. Todo se había esfumado. Por otro lado me sentía muy mal por haber traicionado a Roberto de esa manera, pues me remordía la conciencia. Creía estar en la obligación de contarle todo con el riesgo que eso suponía, en cambio no tuve el suficiente valor para decirle nada. Al llegar a casa lloré sobre mi cama como una niña, con una mezcla de sentimientos que se enmarañaban en mi cabeza.</p>
<p>Con el tiempo todo pasó y mi obsesión por Miguel también. Nunca se lo conté a Roberto a pesar de que me lo planteé varias veces. Despues de unos meses Roberto y yo rompimos, pero por otras razones. A Miguel no le he vuelto a ver, pero le recuerdo a menudo. Quizás algún día le llame por teléfono para rememorar aquellas vacaciones.</p>
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		<title>Por culpa del novio</title>
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		<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 11:52:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Para ese día de visita a la casa de Álex, un viejo amigo de mi novio y mío, estabamos cumpliendo un año y medio de estar juntos. La relación se encontraba en lo mejor y podíamos estar seguros de amarnos locamente. Mi novio se llama Christian y yo Lorena, y&#8230; Lo último que supimos de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Para ese día de visita a la casa de Álex, un viejo amigo de mi novio y mío, estabamos cumpliendo un año y medio de estar juntos. La relación se encontraba en lo mejor y podíamos estar seguros de amarnos locamente. Mi novio se llama Christian y yo Lorena, y&#8230;</p>
<p>Lo último que supimos de aquel amigo a quien ibamos a visitar fue de que estaba viviendo en un apartamento con un amigo suyo y su hermano, pero nunca me imagine que aquel amigo de Álex estuviera tan rico ni que mucho menos me fuera a encantar de tal forma, tanto&#8230; que me hiciera dudar del lindo sentimiento hacia mi novio; ya íbamos entrando en el apartamento, le vi&#8230; Y era un tipo de unos ojazos negros y cabello también negro oscurísimo, de una risa espectacular, alto, acuerpado y de una voz celestial, acompañada de un perfil muy masculino.</p>
<p>Lo primero que pense cuando lo vi fue: &#8220;qué bueno que estás papacito rico&#8221;-creo que hasta llegué a expresárselo con la mirada cuando se presento de mano conmigo, me dijo-&#8221;Julian Andres, mucho gusto&#8221;-me miró de arriba a abajo y repitió esa mirada de inversa, la verdad me desarmo, sentí que acababa de conocer a un hombresote que se habia caído de los cielos, o que de pronto salía de los mismos infiernos; que tentación mas grande, pero que sensacion tan rica sentia mi cuerpo nada mas con escucharlo, en toda la noche no hacia otra cosa mas que escuchar esa voz tan seductora y esa risa pícara que me hacían pensar en hacerle el amor algun dia&#8230;</p>
<p>Pero la noche nos avisaba a mi novio y a mi a que ya era hora de partir, nos despedimos de cada uno, pero a él lo mire y le dije-&#8221;adios&#8221;-guiñandole los ojos y mostrandole mi linda sonrisa, algo de lo que mi novio se percato.</p>
<p>Conforme pasaron los dias, solo me la pasaba pensando a Julian Andres y en las únicas palabras que compartimos&#8230; su nombre, cada vez que lo pensaba sentia como si el me dijera al oido su nombre, seria exquisito hacerle el amor, pero&#8230; habia un pero&#8230; mi novio, ese hombre que me cautivo despues de haberme cansado de tantas travesurillas y de tantas noches de rumba en las calles de New York y Miami, que hacia yo, la chica de miles de conquistas de un solo amor cuyo nombre era Christian, pensando y deseando de nuevo esos aires de libertad para acabar en una cama con un nuevo amigo de mi novio.</p>
<p>Si de verdad amaba a mi novio, que hacia desenado a otro en silencio? fue hay cuando me propuse no pensar mas en Julian, pero en ese mismo instante despues de mi resolucion cuando me dirigia a el baño sono mi telefono, lo conteste con rapidez y era el, el chico de la voz sensual, julian&#8230;me pregunto con tono de curiosidad: -&#8221;hola, con quien tengo el gusto de hablar?&#8221;- su voz era inconfundible, pense en colgar el telefono, pero seria ridiculo, que pensaria si se llegase a dar cuenta que era yo?-&#8221;hablas con Lorena, con quien hablo?&#8221;-aun sabiendo quien era-&#8221;con Julian Andres&#8221;-me mordi los labios y cerre mis ojos recordando cuando lo vi por primera vez,-&#8221;hola, como estas?, y eso que llamas?, como conseguiste mi teléfono?&#8221;-le respondí efusivamente, pero en tono suave-&#8221;solo queria saludar a tu novio, el mismo me dijo que en caso tal que no contestara el celular lo podia llamar a tu casa&#8230; por que,no te gusta que llame a tu casa?&#8221;-le dije:&#8221;no como se te ocurre, el caso es que el no esta, y no creo que venga hoy&#8221;- apesar que le dije que mi novio no se encontarba en casa seguimos hablando de otras cosas, ya que me habia propuesto pues que entonces hablaramos los dos un rato hasta que Christian llegara, me parecio un muchacho inteligente, agradable, y muy cariñoso dado a la forma en como me hablaba o respondia de buena forma en mis conversaciones.</p>
<p>En un ir y venir de palabras me dijo: &#8220;no se si te agrade que te diga algo, pero con todo respeto a tu novio, me pareces una chica espectacular con un par de senos y piernas muy bien puestas, perdoname, pero no sabes cuanto me gustaria haber tenido una novia como tu, no solo por tu fisico, si no por tu simpatia,y diculpa si te ofendo, pero me dijo Alex que eras una chica de mente muy abierta&#8221;-Al escuchar esas palabras, me dieron escalofrios,no sabia que decir, me puse nerviosa, pero mis nervios no me ganaron y le repondi-&#8221;bueno la verdad me siento alagada que un hombre como tu me diga eso, pero no me sorprende, ya que me lo han dicho muchas veces._tratandome de hacer la interesante, segui diciendo_lastima&#8230;&#8221; -el reponidio ansiosamente-&#8221;que te da lastima?&#8221;-&#8221;nada&#8221;-respondi arrepentida,tratndo de vitar mas palabras le dije que cuando llegara mi novio le diria que lo llamase de inmediato y di concluida la conversacion donde aquel hombre que me movia tanto el piso me habia confesado que le parecian atractivas mis piernas y mis senos.</p>
<p>Pasaron los dias y cada vez mi novio y yo nos haciamos mas amigos de Julian, Christian lo invitaba los fines de semana a tomar y escuchar musica o a veces íbamos a un billar muy lujoso cerca de Manhattan, donde Christian me enseñaba a jugar mientras yo con mis escote le enseñaba a Julian el nacimiento de mis grandes y redondos senos, con los cuales Julian jugaba con la mirada perdida entre ellos.No lo voy a negar vivia seduciendo sin que mi novio se diera cuenta a Julian, me ponia mi ropa mas sexy cuando sabia que vendria con nosotros, lo miraba de arriba a abajo cada vez que se juntaban mis ojos con los de el.</p>
<p>El lo sabia, me encataba, se lo demostraba, mas no se lo decia, un dia que estaba en mi casa sentado en el sillon frente al mio, lo notaba mas nervioso al saberse un poco embriagado y frente a mi, me miraba las piernas que tenia yo cruzadas con una corta falda negra que casi mostraba todo lo que el queria ver, de repente mire a mi novio que se levantaba borracho del otro sofa y dijo que hiba adormir por que no podia mas de la embriaguez.</p>
<p>Era el momento, nos miramos, nos dijimos entre miradas&#8230; HAGÁMOSLO, acercate a mi&#8230;decidi darle gusto a su mirada furtiva, habri mis piernas delicadamente, para que viera lo lindo que tenia para el esa noche, cortes invitacion, me rei de el y asenti con mi cabeza para que viniera,me miro y me dijo con su sonrisa picarona&#8230;&#8221;que quieres?&#8221;, le respondi… &#8220;averigualo&#8230;&#8221;<br />
<span id="more-334"></span><br />
Julian se paro, y vino hacia mi lado se sento y empezo a hablarme al odio&#8230; &#8220;me encantas&#8221;-&#8221;me estas volviendo loco, no sabes cuanto me he pasado las noches en vela, pensadote, deseandote, me quiebras hasta los huesos&#8221;-me decia mientras pasaba sus labios por mi cuello y oreja izquierda, sus manos eran inquietas y mis ojos cerrados hacian que mi pensamiento siguiera cada roze de sus manos locas por mis piernas las tocaba en mis rodillas circularmente y subia de arriba a abajo, me sentia quemar, nesecitaba que me diera dedo, queria que hiciera de mi lo que quisiera.</p>
<p>Le dije&#8230; &#8220;no se si sea pecado hacerte el amor ahora mismo, pues pecaré toda la noche&#8221;-le pedia susurrando que me tocara, mientras me ponia encima de el sentada, de repente senti como pasaba su mano por mi sexo y como alzaba con sus dedos las partes laterales de mi tanga poco a poco fue tocandome suavemente hasta que me dio un dedo, luego a medida que avanzaba en velocidad metia mas, luego tres, estaba loca, insaciable, el solo cerraba los ojos y yo lo veia sudando, frenetico, su colonia Jean Paul, me invito a que explorara su cuerpo le quite su ropa mientras me daba dedo como nadie, le desabroche la camisa luego me quite y le quite su pantalon, vi su miembro grueso y duro escondido en un calzonsillo blanco-&#8221;hay que rico&#8221;- le dije picaramente-&#8221;que vas hacer?&#8221;-pregunto mientras tocaba mi cabeza, solo baje sus calzoncillos y bese primero solo con mis labios la cabeza de su pene, chupandosela, mientras acariciaba sus testiculo, el alzaba sus caderas de la emocion, no sabia que hacer conmigo y yo no reconocia si era el infierno o el mismo cielo, pero le di una mamada en la cual el disfurto como loco cuando entraba su pene en mi boca y lo sacaba con rapidez.</p>
<p>Me quitó la blusa al pararme, hizo lo mismocon mis sostenes, me lamia mis senos redondos y grandes mientras me alzaba la falda y me quita mis tangas ya que estaba parada, a veces apretaba su cara entre mis senos y el me miraba con esos ojos que me enloquecieron desde que lo vi, me habrio las piernas y me puso encima de el, senti su miembro mojadisimo y aun parado y fuerte, que rastrillaba mi vagina de arriba a abajo, estaba mojadisima, a punto de venirme, le dije ya enloquecida del todo-&#8221;metemela, metemela&#8221;- suavemente me la metio mientras me miraba con esos ojos y me decia silenciosamente esa voca-&#8221;te voy a comer toda, tu dime como quieres&#8221;-empeze a moverme circularmente, de arriba a abajo, vertical y horizontalmente, apretaba su sudoroso cuerpo contra mis pechos y me enloquecia sentir su desquiciada respiracion en mi cuello y cara, me daba nalgaditas en mi culo, y me decia -&#8221;que buenas nalgas tienes, mami&#8221;- me sentia una diva, una diosa&#8230;</p>
<p>Se vino, no alcanzó ni a quitarse de la emoción, senti su liquido hirviente dentro de mi, segui moviendome, esta vez el acostado y yo encima, me movia suavemente de arriba a abajo, sentia una sensacion increible al saber de todavia su erecto pene acariciando mis paredes, me sentia fuera de si pero no queria acelerar mis movimientos, queria mas y mas, mis latidos se aceleraban, mi pulso no daba mas, lo mordi queriendo ahogar mi frenetica pasion en esos momentos, queria mas y mas y mas hasta que mire sus ojos y en un rico sentir de sus labios contra los mios senti que me vine. descanse alrededor de 10 minutos sobre su pecho y luego me pare fui al baño me vesti y le di un beso, antes de decirle que me ni siquiera nos habiamos percatado que mi novio estaba en el cuarto durmiendo mientra nos revolcabamos los dos,</p>
<p>-Me dijo:&#8221;Lo importante fue que nos encantó, ojalá se siga repitiendo mis encuentros contigo y las borracheras de tu novio&#8221;.</p>
<p>Hasta hoy seguimos revolcandonos cada vez que podemos, y no se por que, mis sentimientos de culpa se acabaron despues de esa noche loca</p>
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		<title>Mientras mi  novio dormía</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Apr 2012 10:49:02 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Hace ya dos años que mi mujer se marchó, dio que bajaba a “comprar tabaco” Y nos dejó a Teresa mi hija, y a mí. Creo que está en Puerto Rico con un amiguito y que las cosas le van muy bien a los dos. Teresa aun era muy jovencita, la edad no importa, pero [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya dos años que mi mujer se marchó, dio  que bajaba a “comprar tabaco” Y  nos dejó a  Teresa  mi  hija, y a  mí. Creo  que está  en Puerto Rico con un amiguito y que las cosas  le van  muy bien a los dos.<br />
Teresa aun era muy jovencita, la edad  no importa, pero  la  imaginaréis por  mi  relato. Al  principio  nos  costó  acostumbrarnos,  pero poco a poco Teresa  se iba encargando  de algunas cosas de la  casa y  yo  de otras, los dos entendimos  muy bien que no  podíamos cambiar   nuestra forma de vida, nuestra casa siempre  se mantuvo  arregladita y  nuestra ropa  muy bien cuidada.<br />
Aun a pesar de sus pocos  años, Teresa  se fue  haciendo  una perfecta ama de casa, si es  posible  mejor que su madre y  yo  me preocupaba en que no le faltara  tiempo  para  sus estudios ni  nada.<br />
Algunas noches salíamos a cenar los dos o  nos íbamos al  cine. Al principio  sólo películas  infantiles ya  Teresa  no  le gustaban demasiado.<br />
Los días  y  los meses  iban pasando  y mi niña se fue haciendo mujer. Sus formas comenzaron a cambiar, se hizo mas redondita, sus caderas más marcadas y su pecho redondo  y firme era como  una constante amenaza  a la  vista de cualquiera.<br />
Yo la  había mirado  siempre  como  a mi  niña, en realidad  no  era consciente de que se había convertido  en una preciosa  mujercita. Nunca salía  con amigas  o compañeras. Ella  decía que prefería dedicarme a  mi ese tiempo  y escuchar música conmigo  o ver una peli en la  tele.<br />
Llegó  el  verano  y decidimos    ir a pasar  unos  días a una casita que tenemos  en la  playa. La casa está  un poco  aislada, y con un buen cierre que la  hace muy independiente. Ana  mi mujer  tomaba el sol  muchas veces completamente desnuda  y jamás  nadie  nos  había  incordiado.<br />
Tenemos  una pequeña  piscina en la  finca  y al  llegar  yo  me encargué  de limpiarla  bien  de adecentar la  zona ajardinada  a  mi gusto aunque tenemos un jardinero  que  viene  un día cada semana a  regar  las plantas y  a controlar  el  riego  automático por lo que apenas  me dio trabajo. Ya Juan, nuestro  jardinero  había sacado  hamacas, sillas, mesa  y un columpio de esos  con techo  que nos encantaba.<br />
Era Sábado por la tarde y yo  estaba leyendo  sentado en una tumbona cuando  se acercó Teresa.  Al principio apenas la  miré ya que estaba enfrascado  en la  lectura.  Pero  me preguntó si  me quería  dar un chapuzón y marqué  el libro;  levanté la  vista y casi me desmallo. Allí  justo delante de mí  estaba mi niña,  Con  un bikini de esos de hilo  dental, sin sujetador y con las dos tetas más hermosas que había visto  en mi vida. Eran casi  como  las artificiales, duras, firmes,  con una  aureola enorme y  sus pezones no  muy  grandes pero sí marcados. Su piel era tersa y  muy suave, casi brillante, sin nada de vello en su  cuerpo. Las caderas  redondas como  una guitarra y bajo  su bikini se marca se sexo  como  algo que se hacía  notar.  Sacrdí  la cabeza  como  pretendiendo  no  querer  ver lo  que estaba viendo, pero  algo me llamaba a  mirar, era como  una fuerza  irresistible  que me atraía    a tanta belleza. Teresa pareció  que se daba cuenta de mi mirada y con su mirada  y voz  inocente me dijo:<br />
&#8211;¿Te molesta que me ponga asó?<br />
&#8211;No, no  para nada,  solo  que … y sonreí.<br />
Teresa, hizo  una pose de modelo y yo  creí  que me moría, algo  corrió por mi  interior desde la boca hasta lo  más sensible de mi ser.  Me asusté  y  salí  corriendo  a tirarme al agua. Pretendía sumergirme en ella con mis  ideas. Nadé como  un poseso, sin apenas levantar la  cabeza del  agua y cuando me paré. Teresa, estaba a mi lado, tratando  de darme un solago, puso  su mano  en mi cabeza  y yo me dejé ir como  si  me dominara. Mw  sumergí  y le agarré uno  de sus pies  y logré   hundirla un poco. Los dos salimos del  ahua riéndonos, pero nuestros cuerpos estaban pegados y note el  frío  de sus pezones  como  piedras, rozando mi pecho. ¡Dios, ¡ creí  morirme  con aquella sensación. Me estremecí y  quise escarme de su lado, pero Teresa juguetona, se agarró a mi  cuello y estaba preciosa, era  como  una Venus salida de una concha enorme. No pude resistirme y cuando me rozó  su cara, la  besé  en el  cuallo, pero no  era  un beso casto como  siempre. Mis labios se abrían en busca de su piel, como  una ventosa  acariciaba con mis besos su cuello  y mi niña se dejaba hacer.<br />
Salimos  del  agua,  y nos sentamos directamente en la  hierba. Su  cuerpo rozando  el  mío  y yo pensando en su inocencia  y con un temor enorme a que  pudiera  notar   lo  que me estaba pasando. Quería darme una ducha e ir  a vestirme, la  situación me atraía  pero al mismo tiempo me daba pánico que mi hija  pudiera  notar  lo más mínimo.<br />
No dije nada, me fui a la ducha y abrí el agua caliente, y aquello no  me calmaba,  mi polla  estaba dura, enorme  y con un deseo irresistible de pedir  calma. No pude evitarlo y comencé  a acariciarme. Nunca cerramos las puertas de los baños ya que si se cierran por dentro y le pasa algo  a alguien  desde fuera no se podría ayudar. Pero no había problema, Teresa  me había  visto  entrar, así  que  mi mano comenzó a  rozar  mi pene y no pude evitar  pensar en mi niña. Como  sería se sexo, como sería estar con ella  los dos abrazados.  Tenía los ojos cerrados  y el deseo era tan fuerte que apenas notaba el  agua. Mi mano  comenzó sus caricias y de pronto  me pareció que mi fantasía  era   casi real. Me iba a correr, mi corazón estaba aceleradísimo, ya comenzaba a gemir  y fue entonces que noté su presencia. Estaba agachada delante de mi polla. Casi  doy  un grito, pero  no  me dio tiempo a nada. Mi niña, aquella criatura increíble, se aferro con sus labios a  mi polla  y no pude contenerme ni  un segundo. Quise apartarme pero  ella no  me dejó  y  noté  como  un latigazo  de mi semen, saltaba a su boca mientras su lengua, limpiaba  toda  mi furia.<br />
No  puedo contar  hoy ,más pero  os prometo que en unos días seguiré.</p>
<p>Para ese día de visita a la casa de Álex, un viejo amigo de mi novio y mío, estábamos cumpliendo un año y medio de estar juntos. La relación se encontraba en lo mejor y podíamos estar seguros de amarnos locamente. Mi novio se llama Christian y yo Lorena, y&#8230;</p>
<p>Lo último que supimos de aquel amigo a quien íbamos a visitar fue de que estaba viviendo en un apartamento con un amigo suyo y su hermano, pero nunca me imagine que aquel amigo de Álex estuviera tan rico ni que mucho menos me fuera a encantar de tal forma, tanto&#8230; que me hiciera dudar del lindo sentimiento hacia mi novio; ya íbamos entrando en el apartamento, le vi&#8230; Y era un tipo de unos ojazos negros y cabello también negro oscurísimo, de una risa espectacular, alto, acuerpado y de una voz celestial, acompañada de un perfil muy masculino.<br />
Lo primero que pensé cuando lo vi fue: &#8220;qué bueno que estás tío&#8221;-creo que hasta llegué a expresárselo con la mirada cuando se presento de mano conmigo, me dijo-&#8221;Julian Andrés, mucho gusto&#8221;-me miró de arriba a abajo y repitió esa mirada de inversa, la verdad me desarmo, sentí que acababa de conocer a un hombre que se había caído de los cielos, o que de pronto salía de los mismos infiernos; que tentación mas grande, pero que sensación tan rica sentía mi cuerpo nada mas con escucharlo, en toda la noche no hacia otra cosa mas que escuchar esa voz tan seductora y esa risa pícara que me hacían pensar en hacerle el amor algún día&#8230;<br />
Pero la noche nos avisaba a mi novio y a mí a que ya era hora de partir, nos despedimos de cada uno, pero a él lo mire y le dije-&#8221;adios&#8221;-guiñándole los ojos y mostrándole mi linda sonrisa, algo de lo que mi novio se percato.<br />
Conforme pasaron los días, solo me la pasaba pensando a Julián Andrés y en las únicas palabras que compartimos&#8230; su nombre, cada vez que lo pensaba, sentía como si el me dijera al oído su nombre, seria exquisito hacerle el amor, pero&#8230; había un pero&#8230; mi novio, ese hombre que me cautivo después de haberme cansado de tantas travesurillas y de tantas noches de rumba en las calles de New York y Miami, que hacía yo, la chica de miles de conquistas de un solo amor cuyo nombre era Christian, pensando y deseando de nuevo esos aires de libertad para acabar en una cama con un nuevo amigo de mi novio.<br />
Si de verdad amaba a mi novio, que hacia deseando a otro en silencio? fue  cuando me propuse no pensar mas en Julián, pero en ese mismo instante después de mi resolución cuando me dirigía a el baño sonó mi teléfono, lo conteste con rapidez y era el, el chico de la voz sensual, Julián&#8230;me pregunto con tono de curiosidad: -&#8221;hola, con quien tengo el gusto de hablar?&#8221;- su voz era inconfundible, pensé en colgar el teléfono, pero seria ridículo, que pensaría si se llegase a dar cuenta que era yo?-&#8221;hablas con Lorena, con quien hablo?&#8221;-aun sabiendo quien era-&#8221;con Julián Andrés&#8221;-me mordí los labios y cerré mis ojos recordando cuando lo vi por primera vez,-&#8221;hola, como estas?, y eso que llamas?, como conseguiste mi teléfono?&#8221;-le respondí efusivamente, pero en tono suave-&#8221;solo quería saludar a tu novio, el mismo me dijo que en caso tal que no contestara el celular lo podía llamar a tu casa&#8230; ¿Por qué?,¿no te gusta que llame a tu casa?&#8221;-le dije:&#8221;no como se te ocurre, el caso es que el no esta, y no creo que venga hoy&#8221;- a pesar que le dije que mi novio no se estaba en casa seguimos hablando de otras cosas, ya que me había propuesto pues que entonces habláramos los dos un rato hasta que Christian llegara, me pareció un muchacho inteligente, agradable, y muy cariñoso dado a la forma en como me hablaba o respondía de buena forma en mis conversaciones.<br />
En un ir y venir de palabras me dijo: &#8220;no se si te agrade que te diga algo, pero con todo respeto a tu novio, me pareces una chica espectacular con un par de senos y piernas muy bien puestas, perdóname, pero no sabes cuanto me gustaría haber tenido una novia como tu, no solo por tu físico, si no por tu simpatía y disculpa si te ofendo, pero me dijo Alex que eras una chica de mente muy abierta&#8221;-Al escuchar esas palabras, me dieron escalofríos, no sabía que decir, me puse nerviosa, pero mis nervios no me ganaron y le respondí -&#8221;bueno la verdad me siento alagada que un hombre como tu me diga eso, pero no me sorprende, ya que me lo han dicho muchas veces, tratándome de hacer la interesante, seguí diciendo lástima&#8230;&#8221; -el respondió ansiosamente-&#8221;que te da lástima?&#8221;-&#8221;nada&#8221;-contesté arrepentida, tratando de vitar mas palabras le dije que cuando llegara mi novio le diría que lo llamase de inmediato y di concluida la conversación donde aquel hombre que me movía tanto el piso me había confesado que le parecían atractivas mis piernas y mis senos.<br />
Pasaron los días y cada vez mi novio y yo nos hacíamos mas amigos de Julián, Christian lo invitaba los fines de semana a tomar y escuchar música o a veces íbamos a un billar muy lujoso cerca de Manhattan, donde Christian me enseñaba a jugar mientras yo con mis escote le enseñaba a Julián el nacimiento de mis grandes y redondos senos, con los cuales Julián jugaba con la mirada perdida entre ellos. No lo voy a negar vivía seduciendo sin que mi novio se diera cuenta a Julián, me ponía mi ropa mas sexy cuando sabia que vendría con nosotros, lo miraba de arriba a abajo cada vez que se juntaban mis ojos con los de el.<br />
El lo sabía, me encantaba, se lo demostraba, mas no se lo decía. Un día que estaba en mi casa sentado en el sillón frente al mío, lo notaba mas nervioso al saberse un poco embriagado y frente a mí, me miraba las piernas que tenía yo cruzadas con una corta falda negra que casi mostraba todo lo que el quería ver, de repente mire a mi novio que se levantaba borracho del otro sofá y dijo que iba adormir por que no podía mas de la embriaguez.<br />
<span id="more-331"></span><br />
Era el momento, nos miramos, nos dijimos entre miradas&#8230; HAGÁMOSLO, acércate a mi&#8230;decidí darle gusto a su mirada furtiva, abrí mis piernas delicadamente, para que viera lo lindo que tenia para el esa noche, cortes invitación, me reí de el y asentí con mi cabeza para que viniera, me miro y me dijo con su sonrisa picarona&#8230;&#8221;que quieres?&#8221;, le respondí… &#8220;averígualo&#8230;&#8221;<br />
Julián se paro, y vino hacia mi lado, se sentó y empezó a hablarme al odio&#8230; &#8220;me encantas&#8221;-&#8221;me estas volviendo loco, no sabes cuanto me he pasado las noches en vela, pensando, deseándote, me quiebras hasta los huesos&#8221;-me decía mientras pasaba sus labios por mi cuello y oreja izquierda, sus manos eran inquietas y mis ojos cerrados hacían que mi pensamiento siguiera cada rocé de sus manos locas por mis piernas las tocaba en mis rodillas circularmente y subía de arriba a abajo, me sentía quemar, necesitaba que me diera dedo, quería que hiciera de mi lo que quisiera.<br />
Le dije&#8230; &#8220;no se si sea pecado hacerte el amor ahora mismo, pues pecaré toda la noche&#8221;-le pedía susurrando que me tocara, mientras me ponía encima de el sentada, de repente sentí como pasaba su mano por mi sexo y como alzaba con sus dedos las partes laterales de mi tanga poco a poco fue tocándome suavemente hasta que me dio un dedo, luego a medida que avanzaba en velocidad metía mas, luego tres, estaba loca, insaciable, el solo cerraba los ojos y yo lo veía sudando, frenético, su colonia Jean Paul, me invito a que explorara su cuerpo le quite su ropa mientras me daba dedo como nadie, le desabroche la camisa luego me quite y le quite su pantalón, vi su miembro grueso y duro escondido en un calzoncillo blanco-&#8221;hay que rico&#8221;- le dije pícaramente-&#8221;que vas hacer?&#8221;-pregunto mientras tocaba mi cabeza, solo baje sus calzoncillos y bese primero solo con mis labios la cabeza de su pene, chupándosela, mientras acariciaba sus testículos, el alzaba sus caderas de la emoción, no sabía que hacer conmigo y yo no reconocía si era el infierno o el mismo cielo, pero le di una mamada en la cual el disfrutó como loco cuando entraba su pene en mi boca y lo sacaba con rapidez.<br />
Me quitó la blusa al pararme, hizo lo mismo con mis sosten, me lamia mis senos redondos y grandes mientras me alzaba la falda y me quita mis tangas ya que estaba parada, a veces apretaba su cara entre mis senos y el me miraba con esos ojos que me enloquecieron desde que lo vi, me abrió las piernas y me puso encima de el, sentí su miembro mojadísimo y aun parado y fuerte, que rastrillaba mi vagina de arriba a abajo, estaba mojadisima, a punto de venirme, le dije ya enloquecida del todo-&#8221;métemela, métemela&#8221;- suavemente me la metió mientras me miraba con esos ojos y me decía silenciosamente esa boca-&#8221;te voy a comer toda, tu dime como quieres&#8221;-empecé a moverme circularmente, de arriba a abajo, vertical y horizontalmente, apretaba su sudoroso cuerpo contra mis pechos y me enloquecía sentir su desquiciada respiración en mi cuello y cara, me daba nalgaditas en mi culo, y me decía -&#8221;que buenas nalgas tienes, mami&#8221;- me sentía una diva, una diosa&#8230;<br />
Se vino, no alcanzó ni a quitarse de la emoción, sentí su liquido hirviente dentro de mi, seguí moviéndome, esta vez el acostado y yo encima, me movía suavemente de arriba a abajo, sentía una sensación increíble al saber de todavía su erecto pene acariciando mis paredes, me sentía fuera de si pero no quería acelerar mis movimientos, quería mas y mas, mis latidos se aceleraban, mi pulso no daba mas, lo mordí queriendo ahogar mi frenética pasión en esos momentos, querçia mas y mas y mas hasta que mire sus ojos y en un rico sentir de sus labios contra los míos sentí que me vine. descanse alrededor de 10 minutos sobre su pecho y luego me pare fui al baño me vestí y le di un beso, antes de decirle que me ni siquiera nos habíamos percatado que mi novio estaba en el cuarto durmiendo mientras nos revolcábamos los dos,<br />
-Me dijo:&#8221;Lo importante fue que nos encantó, ojalá se siga repitiendo mis encuentros contigo y las borracheras de tu novio&#8221;.<br />
Hasta hoy seguimos revolcándonos cada vez que podemos, y no se por que, mis sentimientos de culpa se acabaron después de esa noche loca. </p>
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		<title>La prometida de mi amigo</title>
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		<pubDate>Thu, 13 Oct 2011 10:15:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
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		<description><![CDATA[El relato que a detallaré a continuación, como siempre, demuestra lo &#8220;especiales&#8221; que a veces son las mujeres, es algo que sucedió en realidad, como siempre los nombres han sido cambiados para evitar problemas. Tengo 20 años y desde la infancia he tenido un amigo que ahora tiene 24 años, José Luis, que siempre ha [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>El relato que a detallaré a continuación, como siempre, demuestra lo &#8220;especiales&#8221; que a veces son las mujeres, es algo que sucedió en realidad, como siempre los nombres han sido cambiados para evitar problemas.</p>
<p>Tengo 20 años y desde la infancia he tenido un amigo que ahora tiene 24 años, José Luis, que siempre ha tenido mucha suerte con las chicas, y más creo yo porque tiene un auto deportivo en el cual en ocasiones salíamos a ligar algunas nenas casi siempre él apaña las mejores.</p>
<p>Bien, pues, debido a que entré a la universidad, hacía poco más de dos años que no lo veía, resulta que me llamó por teléfono y me comentó que estaba saliendo desde hace dos años con una chica de nombre María y que ya tenían planes para casarse en seis meses y me invitó a conocerla ese sábado ya que también me dijo que tenía una amiga que estaba muy efectiva y que no tenía novio, (yo tampoco tenía novia en ese momento ).</p>
<p>Ese día llego por mí y fuimos a casa de su novia, mansión diría yo, era grande&#8230; ahí estaban, primero me presentó a Sara, era una chica bonita, rubia y buen cuerpo, sonreí satisfecho esta vez corrí con suerte, después me presento a María, era bellísima, una morena realmente hermosa de esas chicas, de ojos bellos y misteriosos, con clase y un cuerpo que&#8230; cielos, si Sara estaba buena, ésta estaba buenisima, no esperaba menos de él ya que siempre tuvo muy buena suerte con las nenas eso merece unas chelas (cervezas je je je). Comenzamos a salir los cuatro en parejas, y algunas semanas después me di cuenta que ellas, eran niñas serias de manita sudada, ya que en alguna ocasión intenté cuando besaba a mi chica tocarle los senos y no se dejó, lo intente en varias ocasiones y ¡¡¡ NO SE DEJABA CACHONDEAR!!! Qué aburrido ¿no?, pero, en fin la cosa parecía en serio y había que respetarlas, y más José Luis que faltaban tres meses para la boda.<br />
<span id="more-161"></span><br />
Pero, pasó algo que cambiaría todo el rollo, sucede que era el cumpleaños de Mary y habría fiesta en su casa, pero José Luis no podía ir porque trabajaba con su papá en el montaje de eventos musicales y tendrían un concierto esa misma noche. Al llegar la noche la fiesta estaba muy animada, felicité brevemente a Mary ya que tenía muchos invitados que atender, yo me dediqué a mi novia ya que no conocía a nadie más, estuvimos bailando un buen rato y después de unos alcoholes le dije que iba al baño a tirar el agua como decimos acá, al llegar, uuuufff vi que había mucha gente esperando, a esa hora la fiesta estaba de locura, en eso pasó Mary por ahí y me dijo que había más baños en la parte alta de la casa, pero como era bastante grande le dije que me dijera más o menos por dónde, a lo que me respondió, acompáñame, al llegar arriba nos paramos en la puerta del baño a conversar y yo le decía que qué mala onda que mi amigo no pudiera venir ya que estaba de pocas la fiesta, y ella me dijo que sí, que se sentía triste por eso, nos quedamos callados un momento y yo le veía a los ojos y no sabía que decir, solo atiné poner mi mano en su hombro y cuando iba decir que era una pena, se lanzó a mis brazos, me besó lenta y cachondamente pegó su cuerpo al mío y sentí que buscaba sentir mi miembro, que se me paró la verga de volada, qué sabroso le estaba repegando el camarón, por un momento me detuve, chin, pensé, es la novia de mi cuate y ya se van a casar pero no me dio tiempo, abrazados como estabamos me empujó al baño solo sentía su respiración agitada, cerramos la puerta estabamos bien calientes, me desabrochó el pantalón y me agarró la verga, sorry my friend pensé, y le saqué la blusa, le empecé a mamar las tetas, estaban riquisimas de buen tamaño, pocas veces me había tocado una chica tan rica, jadeando se subió la falda y traía una tanguita violeta brillosa preciosa, sin más me sentó en la taza del baño se hizo la tanga a un lado y se metió toda la verga de un solo movimiento yo le agarré las nalgas uta, qué ricas.</p>
<p>No lo podía creer le miraba la cara, era bellísima y gozaba como loca, su vagina estaba caliente y mojada me besaba y me decía que le gustaba mi pítote que era el más grande que se había comido eso me calentaba más, ya que yo siempre me considere con un pito regular, y&#8230; chin no pude más, me empece a vaciar dentro de ella, qué sabroso, le llené la panochita de leche, ella seguía moviéndose como alucinada, en eso me dijo espera, se sacó mi verga que no perdió potencia (yo puedo hechar dos palos seguidos sin problema), pero ella se levantó y así como estaba yo sentado subió una pierna a mi hombro y me puso su panochita en la cara, (vaya con la noviecita santa de mi compa) yo nunca había mamado una panochita pero no la iba a desairar así que a mamar se ha dicho, sabía rica su panochita así como agridulce, olía rico, la traía perfumada, le lamí los labios le metí la lengua y cuando le lamía el clítoris, me agarraba la cabeza y apretaba la cara contra su panochita, sentía que me llegaba hasta las anginas, ja ja, que no podía ni respirar ya tenia los bigotes llenos de sus líquidos, después se volteó y se metió mi verga en la vagina de nuevo esta vez dándome la espalda mientras le apretaba las tetas y así estuvo hasta que entre gemidos y ruidos no pudimos más y terminamos casi al mismo tiempo, ya satisfechos le cedí el lugar en la taza mientras me lavaba la cara, ella me miraba sonriendo y me dijo que terminó como unas seis veces, (yo ni cuenta me di) y me preguntó que cada cuánto lo hacía con mi chica, a lo que le contesté que ninguna, que se supone que era señorita como tú, siguió riendo y me dijo, tonto, ella y yo hemos estado cogiendo con todos los que queremos, mientras salimos con ustedes quedé helado, no sabía por qué me decía eso o si era por sentirme burlado por mi noviecita de mano sudada o para obligarme a callar por haber traicionado la confianza de mi cuate.</p>
<p>Nos arreglamos, me besó nuevamente y sin dejar de reír me agarró del pito y dijo &#8220;hum. qué rico&#8221; y bajamos por separado a la fiesta, mi novia conversaba con unas amigas al llegar, me sonrió, me tomó del brazo y como si nada, hija de la $\%$&#038;$ pensé, de mí no se burla nadie, pero eso lo contaré la próxima vez, si no les parece mal mi relato de hoy. </p>
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		<title>Nuevas experiencias</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 10:13:42 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Estaba harta de mi vida. Las relaciones sexuales con mi marido no llenaban, a mis 37 años no había experimentado un orgasmo. Harta de todo esto me fui a una no importa que casa de relax para mujeres de un anuncio de un no importa qué periódico. Me hicieron pasar a una habitación con una [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Estaba harta de mi vida. Las relaciones sexuales con mi marido no llenaban, a mis 37 años no había experimentado un orgasmo. Harta de todo esto me fui a una no importa que casa de relax para mujeres de un anuncio de un no importa qué periódico.</p>
<p>Me hicieron pasar a una habitación con una ducha, allí dos chicas muy bonitas en tanga me pidieron amablemente que me desnudara, con cierta vergüenza lo hice, me pasaron agua por encima y después con las manos desnudas y llenas de gel, empezaron ha hacerme un masaje acariciando hasta las partes más íntimas de mi cuerpo, sus dedos se introducían en cada rincón de él, dándome un placer hasta entonces desconocido. Cuando acabaron me enjuagaron y me secaron con unas suaves toallas, me envolvieron en un albornoz y me condujeron a una habitación. Dentro estaba el chico de la foto, era Sergio, me dio dos besos en las mejillas mientras las chicas salían. Vestía un pantalón corto muy ajustado, que le marcaba el paquete perfectamente, la camiseta muy ajustada también le marcaba un cuerpo muy bonito.</p>
<p>Hola creo que eres Laura, ¿verdad?</p>
<p>Sí &#8211; contesté yo, bastante cortada</p>
<p>Ven siéntate, ¿quieres tomar algo?</p>
<p>No ahora no, gracias</p>
<p>Ven, aquí más cerca</p>
<p>Yo me senté en un sofá a su lado, pensando si no había sido una mala idea ir a ese lugar</p>
<p>Bueno, cuéntame algo</p>
<p>Pues no sé &#8230;</p>
<p>¿Qué quieres hacer? Vamos a ponernos cómodos</p>
<p>Él se quito la camiseta y me dijo<br />
<span id="more-165"></span><br />
Desnúdate&#8230;</p>
<p>Apaga la luz ¿no?</p>
<p>Ni hablar, el sexo esta en los sentidos, y la vista es uno de ellos, venga no tengas miedo</p>
<p>Se acercó a mí, me miró intensamente a los ojos, estaba tan cerca que podía sentir su aliento fresco en mi cara, empezó a desabrochar el cinturón de mi albornoz, yo lo cogí con ambas manos, y él me besó, buscó con su lengua húmeda y caliente, el interior de mi boca. Le dejé hacer, la excitación crecía en mí, mientras su lengua se unía a la mía, me estaba besando de una forma que nunca habían hecho, me estaba poseyendo con su lengua, mientras sus manos consiguieron el objetivo y abrieron completamente mi albornoz. Me cogió por las caderas y me hizo poner de pie, mientras me seguía besando, una vez de pie consiguió que mi albornoz cayera al suelo, sus manos se posaron en mis nalgas, las notaba calientes, fuertes, sensuales, me atrajo hacia sí, y noté su miembro duro y caliente, en mi monte de Venus, y mis pechos apretados contra su pecho. Mis pezones empezaron a endurecerse y una sensación de abandono me invadió, estaba gozando como nunca y me daba la impresión que no habíamos empezado. Se deshizo del abrazo, me cogió de la mano y me llevó hasta la cama, yo le seguí como en trance hasta que con sus fuertes brazos me recostó.</p>
<p>Se arrodilló en la cama a mi lado, y sus manos empezaron un suave masaje por todo mi cuerpo, las yemas de sus dedos despertaban en mí cada terminación nerviosa, cada poro recibía sus caricias abriéndose como pétalos, mientras susurraba las excelencias de mi físico.</p>
<p>Paró de repente, se recostó a mi lado y me preguntó:</p>
<p>¿Qué has venido a buscar?</p>
<p>Yo medité la respuesta durante un rato y le dije entre jadeos:</p>
<p>Felicidad, estoy aburrida de hacer el amor siempre con mi marido, siempre de la misma forma, siempre los 5 minutos que me dedica, busco algo nuevo, que me identifique como mujer, algo nuevo y excitante.</p>
<p>Se lo solté de golpe, le estaba contando cosas intimas, pero la verdad es que no me había costado tanto. Mientras tanto él había reanudado sus masajes transportándome otra vez a cotas inesperadas de placer, sólo con manipulaciones sobre mi piel.</p>
<p>Explícame, ¿cómo lo haces con tu marido?</p>
<p>Esta vez no medité la respuesta.</p>
<p>Se pone encima mío, introduce su pené en mi vagina, se mueve durante 5 minutos y ya está, me parece que el sexo es algo más, por lo menos es lo que me explican mis amigas.</p>
<p>Acarició con un dedo mis labios y me dijo:</p>
<p>Primero te tengo que educar un poco el lenguaje. Los sentidos son esenciales en el sexo y así como la vista es uno de ellos el lenguaje también. Ven arrodíllate a mi lado y desnúdame.</p>
<p>Me arrodillé a su lado le bajé su slip hasta los tobillos, su pené de tamaño normal quedó a la vista, era precioso, su piel cubría completamente su prepucio. Nos pusimos de rodillas el uno delante del otro y me enseñó cómo llamaba a cada cosa, yo lo repetía todo sin sonrojarme, mientras él o yo tocábamos aquello que nombraba, de repente preguntó:</p>
<p>¿Me vas ha hacer caso en todo?</p>
<p>Sí &#8211; respondí yo.</p>
<p>Arrodíllate y ábrete de piernas, siéntete cómoda, tus nalgas que descansen en tus tobillos, ¿estás bien?</p>
<p>Sí</p>
<p>Muy bien, tócate las tetas</p>
<p>Pero&#8230;</p>
<p>Me has dicho que me harías caso, vamos.</p>
<p>Yo empecé a acariciar mis tetas, no sacaba ningún placer, hasta que siguiendo sus instrucciones, pellizqué suavemente mis pezones, éstos se ponían duros y puntiagudos, mi boca se abría en pequeños gemidos, me hizo mirarle a la cara directamente. Siguiendo su guía mi mano empezó a acariciar mi monte de Venus, para después pasar a mi coño, observé con sorpresa, que estaba húmedo, húmedo como nunca lo había tenido, me introduje los dedos y mi espalda se arqueó en un relámpago de placer, con sorpresa obedecí la orden de sacar la mano de mi coño y llevarla a mi boca, el placer que experimenté al saborearme por primera vez fue indescriptible, mi boca se llenó de sensaciones, el gusto de mi coño, era dulce, amargo, sensual. Me introduje esta vez las dos manos en mi coño y seguí con la deliciosa masturbación que me estaba proporcionando, la primera para mí. Me ordenó sacar una mano y recostar la cabeza sobre la cama, mientras con la otra mano seguía haciéndome una paja. Seguí sus ordenes y empecé a frotar suavemente mi ano con mi dedo húmedo de mis propios flujos, esto aumentó mi placer, mi culo se iba abriendo cada vez más, mi dedo penetraba lentamente, hasta que me lo metí todo. El placer era enorme y quería acabar nunca me había sentido tan a gusto, mi dedo latía dentro de mi culo, mientras con la otra mano rodeaba una y otra vez mi clítoris y así seguía hasta que él me permitió correrme, creo que gemí, grité, lloré de placer. Me deshice de mi propio abrazo y me recosté sobre él jadeando. Cuando recuperé la respiración él me preguntó:</p>
<p>¿Te ha gustado?</p>
<p>Le miré a los ojos, sin ninguna vergüenza y le dije:</p>
<p>Sí, pero me falta algo</p>
<p>¿Qué?</p>
<p>Necesito que me folles, necesito tener tu polla dentro de mí.</p>
<p>Antes de follar, tienes que aprender más cosas, ven.</p>
<p>Yo asentí y le seguí. Me puso de rodillas en el suelo mientras él se situaba delante, su polla estaba muy cerca de mi cara, podía ver sus venas perfectamente y cómo latía. </p>
<p>Me hizo pasar la lengua por sus testículos, y por toda su polla. Le lamí el prepucio bajándole la piel, me la metí toda en la boca, mientras él guiaba los movimientos de mi cabeza, su prepucio se llenó de un líquido transparente, él me lo hizo recoger con mi lengua, era delicioso, continué mamándosela, me la metía hasta que sus testículos tocaban mi barbilla, estaba disfrutando como nunca, mi mano húmeda de mi flujo busco su ano, estaba cerrado pero gracias a mis manipulaciones le penetré, notaba su culo cerrado sobre mi dedo, mientras él gemía y me llamaba puta, eso me puso muy cachonda y empecé a darle golpes con mi lengua en su prepucio, de repente él metió su polla en mi boca y noté cómo un liquido caliente y espeso la inundaba, mientras su culo se abría y cerraba sobre mi dedo. Yo saboreaba aquel néctar, que hacía crecer en mí un placer intenso, me sentía amada, y muy sexual, acabé tragando toda su leche en la misma postura, hasta que se quedó seco. Nos duchamos los dos juntos pasándonos nuestras manos empapadas de jabón por nuestros cuerpos dándonos más placer. Nos secamos y volvimos a la habitación. </p>
<p>Nos recostamos en la cama, y empezamos a hablar, le expliqué mi vida entera, mientras él me besaba mis axilas, era delicioso, mi corazón estaba abierto, desbocado, cuando acabé, me hizo arrodillar en el borde de la cama, él se situó detrás y noté su lengua en el interior de mis muslos, cada vez que se acercaba a mi coño, se alejaba, haciendo del placer una agonía, cuando por fin su lengua llegó a mi coño creía que me corría, la pasaba de abajo a arriba, mi coño estaba empapado, lo lamía, sacando mis placeres más desconocidos, su lengua empezó a abrirse camino a través de mis labios, la notaba cada vez más adentro, de repente su lengua empezó a lamer mi clítoris, para seguir metiéndola más adentro y así durante un buen rato, al final su lengua fue sustituida por su dedos, unos dedos expertos, que me arrancaban grandes notas de placer. Mientras sus dedos me hacían una paja su lengua se entretenía en mi culo, eso me hizo culminar con uno de mis orgasmos más geniales que he tenido. Cuando me recuperé él estaba acostado boca arriba, tenía una erección tremenda. Acaricié su polla, y sus testículos, le besé su prepucio, me cogió de los brazos y me hizo ponerme de rodillas abierta de piernas sobre él, siguiendo sus instrucciones le puse tiesa la polla, me abrí el coño con los dedos y empecé a flexionar mis rodillas, cuando la punta de su polla se acomodó en la entrada de mi coño, gemí, quería más, flexioné más hasta que me noté totalmente poseída, las paredes de mi coño abrazaban toda aquella polla, notaba su temperatura, y lo viva que estaba, me hizo cruzar las piernas sobre su estomago, me notaba traspasada, inundada, bajé mi cabeza hasta él y nos besamos, mientras su polla se movía dentro de mí, dándome un gusto que hacía que me mojara cada vez más, acaricié sus testículos, mientras me tiraba hacia atrás intentado notar más aquel miembro dentro de mí, creo que me corrí tres veces antes de notar, su leche derramándose en mi interior, permanecimos en esa postura, más de un cuarto de hora, notando cómo la combinación de nuestros dos flujos escapaban de nuestra unión. Nos duchamos otra vez y descansamos por espacio de una hora, mientras hablábamos y tomábamos una copa, yo estaba completamente desnuda y sin vergüenza delante de él, mientras le explicaba cómo me había hecho sentir, veía como su polla iba cambiando de estado, dependiendo del rumbo de mi contestación. De repente con una sonrisa me preguntó:</p>
<p>¿Quieres más placer?</p>
<p>Sí</p>
<p>¿De verdad?</p>
<p>Sí, de verdad &#8211; le contesté.</p>
<p>Espérame aquí</p>
<p>Yo le esperé recostada en la cama, caliente e inquieta, mis manos empezaron a volar sobre mi cuerpo, cuando volvió a entrar, no venía solo iba acompañado de otro hombre, un poco más joven, mi timidez y mi vergüenza volvieron, pero él me besó y me tranquilizó. Me hizo desnudarlo y cuando le quité el slip, mis ojos no podían creer lo que veían, tenía una polla enorme, está muy bien dotado. Empecé a lamer aquella enorme polla hasta que siguiendo las ordenes de él, el chico se recostó en la cama con las piernas colgando por un extremo, me puse a horcajadas encima de él, y como la vez anterior flexioné mis piernas hasta que estuve totalmente poseída por aquella polla, el placer me inundaba por oleadas, cuando noté como unas manos abrían mis nalgas y una lengua lubricaba mi culo, aumentado mi placer, me sentía mareada, el placer martilleaba mi cerebro, la lengua cambió por un dedo y después por dos. Los dedos entraban y salían con una facilidad pasmosa, mi culo estaba totalmente abierto. Noté como él acoplaba su polla a la entrada de mi culo, y empezó a hacer presión, yo utilicé una de mis manos para abrir mis nalgas, quería que me metiera su polla en mi culo, ésta fue entrando poco a poco, cuando estuvo completamente dentro de mí, me acarició mis tetas, me pellizcaba mis pezones, y se empezaron a mover los dos, notaba sus pollas antagónicas follándome, notaba sus testículos chocar contra mi cuerpo, mientras mi coño y mi culo, se lubricaban, para incrementar mi placer. Me llamaban puta, zorra, y eso me ponía más caliente, hasta que los tres estallamos en un orgasmo triple que inundó de leche mis dos agujeros.  </p>
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		<title>La pastillita</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Oct 2011 10:12:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

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		<description><![CDATA[Cuando trabajaba en una oficina de una imprenta, yo era el encargado del Dpto. de Computación. Tenía una secretaria de nombre Lili, que tenía en esa época, hace unos 10 años atrás, 19 años de edad y yo 28 años. Era una hermosa chica de pelo negro largo y enrulados, de piel blanca, con unas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando trabajaba en una oficina de una imprenta, yo era el encargado del Dpto. de Computación. Tenía una secretaria de nombre Lili, que tenía en esa época, hace unos 10 años atrás, 19 años de edad y yo 28 años. Era una hermosa chica de pelo negro largo y enrulados, de piel blanca, con unas nalgas redondas y bien levantadas y con unos grandes pechos un poco más de lo normal. En síntesis, una muñeca, y que hacía suspirar a todos los compañeros incluyéndome a mí.</p>
<p>La cosa estaba en que ella tenía novio y los padres de ella no le aceptaban porque tenía un hijo con otra mujer. Él tenía la misma edad de ella.</p>
<p>Ella siempre me comentaba su situación por la que atravesaba y yo aprovechaba para preguntarle cosas más íntimas de ella, como por ejemplo si tenía relación sexual con su novio o si cuales eran sus zonas más erógenas, etc., a lo que me los contaba sin dudar y con mucha confianza.</p>
<p>Tal es así que esa confianza le dio valor para comentarme que en la noche anterior tuvo sexo con su novio en fecha peligrosa y que temía quedar embarazada, por lo que me preguntó si yo conocía algo o alguien que le pudiera ayudar.</p>
<p>Mi mente maquinó miles de cosas, pues yo veía en esta la oportunidad de aprovecharme de la situación y echarle un polvo a como sea, porque la verdad que hacía tiempo que me tenía recaliente.</p>
<p>Le dije: mirá yo conozco a una obstetra que vive cerca de mi casa, por qué no nos vamos a la salida junto a ella para que pueda ayudarte.<br />
<span id="more-163"></span><br />
En un principio ella aceptó, pero luego a la salida, me dijo que su novio pasaría a buscarla y que no podría acompañarme y que me vaya yo a preguntarle la posible solución. Eso hice, me fui al consultorio y me atendió la hija de la Doctora, que es muy amiga mía, y ella me dijo que debía tomar una pastillita a la que ella llamaba &#8220;El día después&#8221;, ésta la conseguiría en cualquier farmacia y me dio el nombre.</p>
<p>Al día siguiente, ya en la oficina y cuando tuve la oportunidad, le pregunté si cómo se sentía porque no la veía del todo bien. Me dijo que no pasó bien la noche debido a la preocupación que le envolvía y que su novio le dijo que tomara unos remedios yuyos el cual no le cayeron del todo bien.</p>
<p>Unas horas después ella ya estaba realmente mal, lloraba, no se concentraba en su trabajo y se volvió realmente insostenible. Le dije que la llevaría al médico y me dijo que ya se le va pasar. Entonces le sugerí que se vaya para su casa, a lo que me contestó que si iba para su casa su madre se daría cuenta de su situación y tal cosa no le gustaba para nada. Al oír esto, le propuse que vaya a mi casa, allí le recibiría mi madre y que podría quedarse a descansar hasta la hora de entrada de la tarde y como yo voy a almorzar allí, vendríamos juntos.</p>
<p>Ella aceptó y se fue para mi casa luego de darle la dirección. Llamé a mi madre por teléfono avisándola y que la haga descansar hasta que me vaya.</p>
<p>Al mediodía, cuando me fui a casa, la encontré mucho más calmada y bien relajada; almorzamos con toda mi familia y como nos quedaban todavía 3 horas para entrar en el trabajo le dije que debíamos de hablar sobre su tema. La llevé a la sala y allí le dije: anoche la doctora me aconsejó que te comprara unas pastillitas de los cuales 2 de ellas debes de colocarte inmediatamente en tu vagina y otra en la noche a fin de que te ayude; ella asintió con la cabeza y me preguntó: ¿cómo lo hago?, aquí en tu casa no lo voy a poder hacer.</p>
<p>Es verdad, le dije, porque la condición es que tu tienes que estar bien lubricada para que la pastillita se pueda meter con facilidad y que se derrita adentro lo más rápido posible.</p>
<p>Pero ¿dónde?, replicó. A lo que le contesté: yo conozco un lugar aquí cerca donde podemos irnos. Bien, dijo ella, vayámonos ya nomás.</p>
<p>Así nos pusimos en camino. Durante el trayecto yo estaba temblando de nerviosismo, la idea de estar con ella a solas me entusiasmaba y me excitaba aceleradamente. Al llegar al lugar (un reservado, por supuesto) la hice pasar y cerré la puerta, me miró y me dijo: no pensé que me traerías aquí. Solamente me sonreí y le dije que se tranquilizará que no le haría nada malo ni nada en contra de su voluntad. La veía bastante nerviosa y esas palabras le dieron más confianza y tranquilidad. </p>
<p>Bueno, empecemos, le dije, acuéstate ahora y trata de pensar en algo erótico para que te puedas mojar allí abajo. </p>
<p>Se acostó en la cama boca para arriba con la ropa puesta y yo me senté en el borde de la misma, la miraba de vez en cuando esperando alguna reacción de parte de ella o al menos que me diga algo.</p>
<p>Después de unos minutos ella habló: no puedo concentrarme, me es difícil hacerlo sola, creo que no lo lograré. Vamos, cálmate y trata de concentrarte mejor, para esto debes estar completamente relajada, le dije. Mientras, yo sentía que mi pija se agrandaba dentro de mi calzoncillo.</p>
<p>No puedo, volvió a decirme. Entonces voy a ayudarte, le susurré en el oído. Me miró y lanzó una sonrisa medio forzada.</p>
<p>Me acosté al lado de ella y le pregunté &#8220;¿en qué parte de tu cuerpo te excita más?; &#8220;en el pecho&#8230;&#8221;, me aclaró. Sin dudar, la empecé a sobar su enormes y hermosas tetas por encima de la tricota. ¿Te gusta?, le pregunté. No me dijo nada, tenía los ojos cerrados y se la veía muy concentrada en las caricias que le daba.</p>
<p>Al rato metí mi mano bajo su polera y le agarré de su pecho por encima de su brazier. Todo esto lo hacía con mi mano derecha. Mientras que con la otra mano empezaba a levantarle toda la ropa por encima de la cabeza. </p>
<p>Vamos a ver que tienes aquí, le dije, mientras ya le iba desprendiendo el portasenos. Allí nomás, apareció ante mí esos hermosos pechos de color blanquito y con unos pezones rosaditos y con la puntita bien paradita, evidenciando el arduo trabajo que ya le había dado su novio y que eran el motivo de varios sueños húmedos que tuve desde que la conocí. Sin dudar un segundo, me abalancé sobre ellos, quería comérselos todo de un solo bocado, le chupaba con furia, porque sabía que era la única y la última que tendría para hacerlo.</p>
<p>Ella empezó a suspirar, jadeaba y me decía: &#8220;siiii, así me gusta, chupame todo, los dos, por favor, los dos. No pares. Ya sabés que esta es la parte que más me calienta. Seguí&#8221;. Mientras le chupaba, también le apretaba los 2 mamones con las manos y era de no creer, no cabían en mis manos. Luego empecé a bajar mis manos buscando su entrepiernas. Primero, le agarré de sus muslos y como tenía puestas las medías, le empecé a levantar la pollerita, hasta alcanzar su entrepierna, allí donde se juntan sus muslos. Entonces ella me detuvo y me dijo, &#8220;espera que voy a sacarte la ropa&#8221;, y comenzó con mi camisa, besándome por todo el pecho mientras lo hacía. Al rato la volteé, le bajé el cierre de la pollerita y acto seguido se la saqué por completo incluyendo las medias. Ella seguía tendida en la cama boca arriba, me miraba con lujuria presagiando lo que iba a pasar, lo inevitable. Me miró y me dijo: &#8220;Acordate que solamente la pastillita me tenés que introducir&#8221;, &#8220;por supuesto&#8221;, le contesté. &#8220;Ahora debemos asegurar que te pongas bien caliente para meterte lo más profundo posible&#8221;, añadí. </p>
<p>Cerró nuevamente los ojos entregándose por completo a mis deseosas manos, ávidas de masajear aquel manjar delicioso que estaba tendido delante de mí. Me lancé de nuevo contra sus pechos, la mordisqueaba y ella se revolcaba de un lado para otro. Ya no lo soportaba y parecía que enloquecía, me agarró de la cabeza y, estirándome del cabello me apretó contra su cuerpo con una fuerza impresionante. Fue en ese momento que le pregunté: &#8220;¿y a ti que gusta hacerle a tu pareja?&#8221;. Me separó y me levantó la cabeza, me miró a los ojos y me dijo &#8220;ahora lo sabrás y verás lo mucho que te gustará&#8221;. Me agarró del cinturón del pantalón y lo desprendió lentamente, luego me bajó el cierre y metió su mano dentro de mi anatómico. Me apretó mi pija de una forma suave. Esta ya estaba por reventar. La detuve y me desnudé por completo. Ella me pidió: &#8220;acuéstate en posición 69. Así lo hice e introduje mi cara entre sus piernas y comencé a pasar mi lengua por sus labios vaginales. Mientras sentía como me succionaba el glande de mi pija. ¡¡¡Aaah!!!, esos labios eran calentitos, su lengua jugueteaba con la cabeza de mi mástil. Era sabroso. Pero yo trataba de no distraerme tanto y le metía mi lengua en su vagina, que dicho sea de paso ya estaba híper mojada. De la forma que se movía y por los balbuceos que lanzaba me di cuenta que ella ya había conseguido más de un orgasmo. Yo tenía la cara todo empavonado con sus jugos. Después de estar así, metiéndole el dedo hasta en el culo y al cabo de unos minutos ya sentía que acabaría en su boca. Ambos nos detuvimos en el mismo instante y me dijo: &#8220;ya es el momento de introducirme la pastillita&#8221;. Me arrodillé en la cama y le abrí las piernas, me coloqué en el medio y suavemente le metí dos dedos en su concha y luego otro más. Ella se retorcía de placer y me preguntó: &#8220;¿ya está?&#8221;. Le dije: &#8220;cálmate, hay que hacerlo despacito y con buena letra, no te apures&#8221;. Agarré la supuesta pastillita, que no era otra cosa que una aspirina, se la metí y la volví a sacar. Le miré a sus ojos y le dije: &#8220;¡¡¡ya está!!!, bueno, la primera ya está colocada y para asegurar de que se vaya bien al fondo, voy a tener que empujarlo con mi pija, porque mis dedos son muy cortos&#8221;. Le levanté un poco las caderas y le metí mi pija con todo. Como estaba bien lubricada su concha, entró hasta el fondo. Me acosté encima de ella y le besaba en la boca y luego en los pechos, mientras continuaba con el frenético mete y saca. Al sentir que me venía saqué rápidamente mi pija le apunté directamente a la cara, saliéndose unos chorros bien largos por sus ojos, su nariz, sus labios y sus pechos, al mismo tiempo que ella jadeaba de placer ayudándose con sus dedos y evidenciando uno de sus mejores orgasmos, según me lo hizo saber. Se levantó ella y me limpió con su boca y su lengua, chupando y tragando todos los restitos de semen que tenía. </p>
<p>Luego descansamos un poco, mientras ella me seguía sobando la pija. Tanta maravilla al lado mío me produjo otra levantada instantánea y allí estaba firme nuevamente mientras nos besábamos brutalmente.</p>
<p>&#8220;Ahora, nos vamos por la segunda pastillita&#8221;, le dije. Se sonrío y al mirarme me susurró: &#8220;pero comencemos de cero, ok?&#8221;. Asentí con la cabeza y nuevamente le masajeé las tetas y le chupaba sus pezones. Descendí hasta su vello púbico y le abrí las piernas, procediendo luego a jugar con mi lengua su clítoris, lamiendo toda su vulva, entreabrí sus labios vaginales con ambas manos y metí dos dedos dentro de su concha que ya la tenía remojada nuevamente. Al sacar mis dedos se lo metí en el culo, que era mi destino en este instante, y al no escuchar queja alguna, ya estaba seguro que mi pija pasaría por ese agujerito marrón.</p>
<p>Ella pasó a sentarse en la cama y me recostó boca para arriba, se subió encima de mí y primero empezó por sobarme la pija con la mano. Luego se fue introduciendo lentamente en la boca dándome una chupada de la san. Era magnífica. Todo lo que me hacía era espectacular. Con razón el cornudo (ahora) de su novio era receloso.</p>
<p>Y como yo sabía que esta era la única vez que la emputecería, no perdí ni un minuto más de tiempo y procedí a hacerla sentar sobre mi pija. Ella empezó a cabalgar y yo le agarraba de su pecho, apretándola y dándole pequeños pinchazos en las puntitas.</p>
<p>Al ratito nomás, le detuve y le hice acostar boca para bajo, le levanté las nalgas y le puse en la posición perrito. Le empecé a lengüetear su preciado culito, siendo ésta el beso negro más rico que haya dado. Ensalivé mis dedos y le introduje uno suavemente en su ano y luego otro y al intentar meter el tercero se quejó un poco.</p>
<p>Levantó su cabeza y me preguntó: &#8220;no me digas que la pastillita me lo vas a meter en el culo&#8221;. &#8220;¡¡¡Nooo!!! Mi perrita&#8221;, le dije, &#8220;primero voy a entubarte el culo con esto&#8221; Me fui metiendo primero la cabeza, a lo que escuchaba un ¡¡¡aaah!!! de parte de ella, era el famoso quejido melancólico que te hace saber que la quiere toda. Continué metiendo lentamente hasta el fondo y parece ser que el amigo ya fue visitado en esta parte. La hice acostar con la cosa dentro y estando sobre su espalda le calzaba en el culo cada vez con más ímpetu. Ella continuaba con su quejido de placer y me decía: &#8220;dale duro, más duro, que me vuelve loca&#8221;. La besaba en la boca de esa posición y al chuparme los labios con fuerza sentí que le llegó otro orgasmo. Yo paraba y continuaba moviéndome furiosamente hasta que al fin le llené su intestino con mi leche que salía como una explosión de lujuria. Fue lo máximo. Estábamos sudados. Yo no me levantaba y me quedé en esa posición hasta el descanso total del pájaro jubiloso. </p>
<p>Después de bajarme, me pregunta: &#8220;¿y la pastillita? ¿No me lo vas a poner?. </p>
<p>Te voy a decir algo, le contesté, lo de la pastillita es puro bola. Mirá, fíjate que es solamente aspirina y yo te lo metí y lo saqué nuevamente. La verdad es que hace tiempo que quería hacer esto contigo y no sabía cómo, así que inventé lo de la pastilla. Me miró y me dijo: &#8220;eres un imbécil, yo que confié en vos y haces esto. No te voy a perdonar nunca&#8221;. Fue así que nos aseamos y nos vestimos para venir al trabajo. Llegamos sin decirnos una sola palabra. Estuvimos sin hablarnos durante una semana y al poco tiempo renunció y ya no nos volvimos a ver. </p>
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