Puro adulterio

Infidelidad, ¿pasión o pecado?

De como fui un cornudo consentido.

Esta es la historia de cómo mi mujer me fue infiel justo delante de mi ¿Cómo puede ser eso? Yo tampoco lo creía posible hasta que sucedió.

En parte creo que me lo merezco, aunque me siento un cornudo, no me siento apaleado y esta situación no ha cambiado en nada la relación con Vanessa, mi mujer, pero eso no me quita la cornamenta.

Nuestra vida sexual siempre ha sido buena, satisfactoria para mí y creo que también para ella, pero me gusta cambiar, me gusta innovar, quería hacer más cosas y cumplir fantasías, quería hacer un trío. En honor a la verdad, mi idea del trío era yo con Vane y con otra chica, pero eso es algo que no quería decirle a ella, obviamente, mi intención era que ella misma tomara esa decisión, conducida por mí, pero, desde luego, no me apetecía ni lo más mínimo que otro tío se follara a mi mujer.

Se lo iba diciendo poco a poco, en momentos de pasión, cuando ella se dejaba llevar por el sexo del momento, también lo hablábamos en los momentos íntimos del “después de”, y cuando ella me preguntaba si yo aceptaría un trío con otro hombre siempre le decía que si o ella de inmediato habría cerrado la puerta a mi verdadera intención, montármelo con otra chica además de ella.

La cuestión es que ambos quedamos de acuerdo en hacerlo, ahora tendríamos que buscar a la persona adecuada, chico o chica, que se adaptara a nuestros gustos, que quisiera… etc., labor que correría a mi cargo (jejeje…) no hay que decir que eso me permitiría asegurarme que ningún posible candidato masculino llegaría a conseguir el puesto y, mientras, podría encontrar a la chica perfecta para compartir nuestra cama.

Algunas veces hacia el teatro con ella de buscar en internet, en páginas de contactos, en foros de sexo, cosas así, y buscábamos chicos, los “evaluábamos”, incluso hablábamos con ellos por MSN y yo siempre les ponía pegas o los hacía quedar mal, todo para hacer mas creíble mi pantomima, yo le decía que yo con el otro hombre no podría hacer nada, pero que quería que ella disfrutara de los dos y que por eso, si era un hombre, tenía que ser perfecto, tenía que ser capaz de hacerla disfrutar a ella, que si era mujer no importaba tanto, pues lo que realmente contaba era el sexo entre ella, mi preciosa esposa, y yo, y la otra mujer solo sería un instrumento para ambos y una forma de que ella conociera otras formas de sexo haciéndolo con una mujer (ella no se oponía, al contrario, a que si el trío era con una chica, hacérselo con ella).

Yo ya tenía elegida a la chica que completaría mi fantasía, solo me quedaba trabajármela para que consintiera, no me interesaba nada con ella, solo follármela y follarme a mi mujer a la vez y que ellas dos se dedicaran a mí, es decir, hacer un trío con dos mujeres, sin embargo, primero tenía que convencer a Amanda (lo sé, tiene un nombre cursi totalmente, pero está tremenda).

Aquella noche, sabía que Vanesa me había preparado algo especial, es una mujer muy picante, y, a menudo, me preparaba sorpresitas para cuando llegaba a casa, cenas románticas, cenas sexis, ella disfrazada de chacha: desnuda salvo por un delantal, una cofia y un tanga y haciéndome un numerito tremendo con el mango de un plumero, no entro en detalles que os podéis imaginar.

Como decía, sabía que algo me esperaba, ella vestía muy muy sexy, con un vestido corto, negro y muy ceñido, que resaltaba su figura, los pechos muy levantados asomándose en su escote, tacones altos… me calentó solamente verla, era la viva imagen de la sensualidad hecha mujer, me prometía una noche muy feliz.

Fuimos a la habitación, luz tenue, platitos con pétalos de flores en la mesilla, velas, la cama estaba abierta y preparada para una noche de pasión.

Me hizo sentar en la butaca, me senté con los muslos separados y un bulto ya más que evidente en mi entrepierna, ella me besó y me acarició con la mano por encima del pantalón, sacó cuatro esposas y me encadenó a la butaca, las muñecas sobre los reposabrazos y los tobillos a las patas, ¡la noche prometía!

Pensé que iba a hacerme un striptease o algún numerito loco de los suyos, creedme si os digo que tiene una mente orientada al sexo.

Sin embargo, se abrió la puerta del baño y salió un tío de ella, si, como leéis, un tío, mi mujer se había traído a otro a casa, al instante sentí crecer la ira en mí, pero afortunadamente paré a tiempo y encontré la lógica a todo aquello, Vanessa simplemente había encontrado nuestro trío y, según lo que yo le había dicho e insistido, ella había considerado obvio darme aquella “estupenda” sorpresa, me quería morir, literalmente, me había salido el tiro por la culata y allí estaba mi sensual y sexual esposa, sonriéndome, creyendo que cumplía nuestra fantasía compartida y a punto de ser follada por aquel maromo cachas que me miraba sonriente (¿con sonrisilla de superioridad?).

Así que me relajé, apreté los dientes y me dispuse a ver el espectáculo, no podía reclamar nada, yo mismo había construido la trampa en la que ahora había caído y, por el bien de mi relación y mi vida sexual con Vane no podía explicarle la verdad de lo que yo pretendía y echar a aquel tío que, aun encima por lo que vi después, la tenia más grande que yo, de mi casa.

Julián, que así se llama, empezó a manosear a Vanessa y a besarla en la boca como si se la fuera a tragar, podía ver cómo le estaba metiendo la lengua hasta la garganta, enseguida el vestido de ella cayó al suelo, llevaba una ropa interior desconocida para mi, debía haberla comprado para la ocasión, sujetador negro de esos que dejan los pezones al descubierto, tanga a juego, que después vi que iba abierto en la entrepierna y un liguero con medias hasta medio muslo, mi mujer estaba realmente espectacular y era aquel tipo y no yo quien se la iba a follar así vestida.

Muy a mi pesar, la visión de todo esto me mantenía cachondo, Vane se echó en la cama con las piernas separadas, fue entonces cuando pude ver que su tanga llevaba una abertura en la entrepierna, Julián se quedó aun en pie al lado de la cama y se desnudó por completo, el tío tenia la polla como un mástil, se colocó encima de Vanessa y empezó a follarla.

Yo los veía de medio lado, atado a butaca, debatiéndome entre el cabreo del cornudo y aquel placer que hacía que mi polla estuviera a punto de reventar debajo de mis pantalones, la escena de aquel hombre follando a mi mujer me ponía incomprensiblemente cachondo, veía los movimientos de su culo al meter y sacar la polla y como mordía los pezones de Vanessa que quedaban libres con el estratégico sujetador que llevaba, ella se corrió, se corrió entre grititos, entre jadeos, Julián se apartó de ella y me dejó el campo libre, con lo que pude tener una imagen de mi mujer recién follada por otro, con las piernas abiertas y el chocho rosado después del mete y saca.

El tipo se fue a un estratégico segundo plano y Vanessa vino a donde estaba yo, me mordió el lóbulo de la oreja y me dijo entre susurros:

- Te toca.

La muy puta, en mi interior no podía dejar de pensar que me estaba engañando, que eso no era lo que tenía que pasar, pero tenía que ser objetivo y mantener la cabeza fría, además, tenía el pito como un palo y quería follar.

Cuando me puse en pie, me desnudó y empezó a besarme, se arrodilló delante de mí y empezó a comerme la polla con esa cadencia que sabe que me enloquece, solo podía pensar en lo bien que mama pollas mi ilustre esposa ahora convertida, a mis ojos, en adúltera, la miraba desde arriba, su boquita abierta en una “o” llena de polla.

Se apartó y nos fuimos a la cama, Julián se mantenía en un discreto segundo plano mientras nos miraba, pajeándose. Vanessa me atraía hacia sí, intentando que se la metiera, pero yo pasaba de follar el chocho de mi mujer inmediatamente después de que otro se la hubiera restregado, así que la di la vuelta y la puse a cuatro patas, esto dejó libre la cara de mi mujer, a la que Julián se acercó con su polla en ristre, ofreciéndosela, ella no dudó ni un momento en comenzar a mamar de aquella verga tal y como hace un momento chupaba la mía, yo me debatía entre el enfado y el morbo de la situación, el tío se sujetaba su enorme pito con la mano y jugaba a sacárselo de la boca y poner la punta del capullo en los labios de mi mujer , con tanto vaivén, eyaculó un poco de liquido pre seminal que cayó sobre los labios de Vanessa y que, ella, golosa, empezó a lamer y restregar.

Esto me puso ciego, ciego de celos y de deseo, de demostrar que era mía, y lo iba a hacer, si ella iba a disfrutar iba a ser conmigo, y yo sabía cómo, empecé a masajear la entrada de su culito con un solo dedo, vi como lo notaba y se dejaba hacer, masajee lentamente, ella ya chupaba la otra polla con menos interés, su punto débil es el culito y se iba a enterar, ya tenía un dedo dentro de su culo y se lo iba dilatando mojándoselo con mi saliva, ella gemía y movía las caderas adelante y atrás, oía sus gemidos que apenas salían de su boca taponada por la verga de su amiguito.

Mi polla estaba enorme, a punto de explotar, normalmente no se la meto en el culo si la tengo tan grande pero, primero, era ella la culpable de esa situación, segundo, yo estaba ya que no aguantaba más y no iba a correrme fuera ni de coña, yo también me la iba a follar ese día. Me puse detrás de ella, apunté, y se la fui metiendo hasta dentro, Vane gimió un poco, pero ni podía apartarse ni podía decir nada, otra vez su boquita en forma de “o” llena de polla hasta los topes.

La tenía tan enorme ya que su culo casi me era una tortura de lo mucho que me la apretaba, empecé a bombear, ella gemía, jadeaba sobre la polla del otro, que disfrutaba con mis embestidas, ya que cada vez que yo empujaba, su polla entraba más en la boca de mi mujer antes de salir de nuevo.

Sabía que iba a correrme enseguida y me follaba su culo a toda velocidad, ella jadeaba, aguantando y, cuando noté que estaba a punto de correrme, metí la mano entre sus piernas y la masturbé sin parar, Julián se corrió el primero, intentó apartarse, tengo que decirlo, pero la lefada le dio a Vanessa de lleno en la cara, yo no podía vérsela, pero me imaginaba así su cara, su boca babeando el semen de otro tío mientras yo iba a correrme en su culo, y me corrí, en una eyaculación intensa, enorme, que me dejó exhausto y con la picha completamente floja en un instante, en la borrachera del orgasmo oí los gritos de mi mujer corriéndose también, se dejó caer en la cama y yo sobre ella.

Cuando nos recuperamos, Julián se había marchado ya y, personalmente, se lo agradecí, realmente un tipo tan discreto solo podía ser un profesional, cosa que Vanessa me confirmó después.

Mentiría si dijera que disfruté de esto como estaba planeado, lo disfruté, me gustó y echamos uno de los mejores polvos de nuestra vida matrimonial, pero me siento estafado, siento que me ha sido infiel, que me ha puesto los cuernos, a veces incluso pienso que sabía lo que yo planeaba con esta historia del trío y que no lo ha hecho de manera inocente, pero sé que debo ser consecuente, amo a Vanessa, no tengo motivos para dudar de que hiciera lo que pensó y yo le había dicho, me gustaría como una opción, pero sigo sintiéndome un auténtico cornudo.

JUGUETESPARADULTOS.com Sex Shop



4 Responses to “De como fui un cornudo consentido.”

  1. Tacones de aguja dice:

    No sé si darte la enhorabuena o mi más sentido pésame. Tu mujer ya ha rebasado la línea de la fidelidad matrimonial y eso no es tarea fácil.
    De nuestras experiencias, puedo decirte que llevamos 12 años casados y desde hace 10 que solemos practicar sexo con un amigo nuestro, solemos hacerlo los tres juntos pero en más de una ocasión aprovechando que trabajo de noche, me han llamado desde algún hotel donde estaban follando los dos como conejos.
    Te animo a seguir este mundo y a darle todo lo que ella pide.
    Un abrazo.

  2. Zeus dice:

    Gracias por el consejo y felicidades por vuestro disfrute.

  3. el vergotas dice:

    ojala y me pueda coger a tu vieja wey y darle por todos sus agujeros y darle toda mi leche en su boca

  4. Te felicito por tu relato y, por lo mismo, me atrevo a compartir contigo y con todos los que entren en esta página mi situación:

    Somos una pareja de la Ciudad de México, en busca de hombres para que gocen a la puta de mi esposa; no pedimos ni damos dinero, esto lo hacemos sólo por placer. Yo soy un cornudo sumiso, de miembro pequeño e impotente, dispuesto a atenderte como criado cuando estés gozando con ella; mi esposa es una mujer muy puta, a quien le gusta dar las nalgas a todos los hombres que le gustan. Ella es bonita, de grandes nalgotas y tiene 33 años, en tanto que yo acepto y disfruto que se la follen en mi cara, soy servicial, me considero un pendejo y tengo 40 años.

    Tenemos una página: http://www.cornudopendejo.webs.com donde puedes ver sus fotos encuerada y follando con otros, así como más información. Puedes escribirme a cornudopendejo@ymail.com, donde estoy a tus órdenes para ponernos de acuerdo o llamarme a mi “Cuernófono”: 044-55-2406-6514 sólo los Martes, que es el día que dedico a atender a los amantes de mi mujer y en el que puedes humillarme y burlarte de mí. Espero que pronto puedas gozar a mi mujer en mis narices, mientras les atiendo.

    Atentamente,

    El Cornudo Pendejo

Leave a Reply