Hola amigos. Perdonen que hace rato que no les escribo, pero por razones que ustedes se deben imaginar, despues de lo que paso en mi edificio con mi novia nos tuvimos que mudar a otro departamento. Ya todo el mundo se había enterado de la adicción de ella y para mi era muy avergonzante que me pararan por la calle y se ofrecieran para comerle la cola a Marcela. Además Rubén cada vez que la veía se descontrolaba y le manoseaba el culo estuviese donde estuviese y delante de cualquier desconocido sin que ella pudiera hacer nada para impedirlo.
El límite llegó cuando un día que regresaba del trabajo la encontré a mi novia en la casilla de seguridad del edificio apoyada de frente contra una pared y Rubén a su lado levantandole la pollera y exhibiendole la cola a por lo menos 6 o 7 tipos que yo ni conocía. Todos aplaudían y decían barbaridades mientras Ruben le metía mano desesperadamente y Marcela, que cada vez estaba mas atorranta, se dejaba hacer sin decir nada. (más…)
Después de la experiencia que me hizo vivir mi novia con el encargado y el de seguridad de nuestro edificio, nuestra vida cambió rotundamente. Ella se mostraba avergonzada por haber llegado tan lejos ese día y me reclamaba que no la hubiese parado a tiempo. Yo tenía un extraño sentimiento de culpa por haberla dejado que dos casi desconocidos le rompieran por primera vez ese culito tan hermoso, pero a su vez solo recordar esa escena me exitaba de tal forma que me hacía tremendas pajas imaginandola encamada con cada tipo que yo conocía.
Así transcurrían nuestros días aparentando entre nosotros que lo que había pasado había quedado en el olvido.
Marcela se vestía mas recatada y con pantalones amplios que casi no dejaban ver la fabulosa cola que tanto le gustaba mostrar, y había vuelto a ser la mujer recatada de cuando la había conocido.
Sexualmente todo pasaba sin ningún condimento extra, y ninguno de los dos nos confesabamos nuestras fantasías, pero estaba seguro que a ella le calentaba terriblemente recordar lo que habíamos pasado. Y no me equivocaba.
Una mañana saliendo del edificio junto a ella nos cruzamos con Rubén, que como recordarán es el de seguridad, y luego de intercambiar un buenos dias la encara a Marcela:
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La mayoria de las historias que leí destacan que son reales. No se cuanto habrá de verdad en eso. Lo que si les puedo asegurar que esta historia que les contaré sucedió tal cual se las relataré. Lo único que cambiaré serán los nombres de los personajes por motivos obvios.
Me llamo Sergio, vivo en Buenos Aires, Argentina, tengo 40 años y estoy viviendo en pareja hace 2 años con Marcela, una muy linda rubia de 25 años, 1,67 mts de estatura, 85 de pecho, 62 de cadera y una cola super paradita (a fuerza de mucho gimnasio) y con la piel muy suavecita. Al principio de nuestra relación en la cama siempre fuimos muy conservadores, nada de fantasias extrañas, nada de sexo anal, nada de películas porno ni nada de juguetes. Así como les cuento parece bastante aburrido, pero por lo recatada que siempre fue Marcela, yo no tenía otra opción que aguantarme una relación de esta forma.
Así transcurrían nuestros días hasta que en una ocación, yo estando en el baño de mi oficina escuche la conversación de dos compañeros, Eduardo y Leonardo, hablando de mi novia, la cual habían conocido en un evento para la presentación de unos nuevos productos que se había realizado el sábado anterior y al cual habíamos concurrido todos los integrantes de la empresa con sus respectivas novias o esposas.
Al escuchar el nombre de Marcela me escondí para no ser visto y al prestar atención no podía creer lo que escuchaba. A continuacíon les trancribo lo mas textual posible la charla:
- ¿Viste el culo que tiene la pareja de Jorge?, preguntó Eduardo
- Ni que lo digas, no pude dejar de mirarselo en toda la noche, contestó Leonardo
- También con ese pantalón que tenía y esa tanguita que se le marcaba toda.
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Después de haber descubierto a mi linda esposa siéndome infiel con mis tres vecinos de dominicana, ella misma me confiesa, a mi y a ustedes queridos amigos como fue que inicio toda esta situación la cual hizo que se involucrara sexualmente con ellos, para los que no leyeron el relato anterior a este y el cual se llama DESCUBRIENDO LA INFIDELIDAD DE MELISSA,
Comenzare por decirles que somos un matrimonio de tan solo once meses de casados, el nombre de ella es melissa tiene 22 es blanca delgada de muy buenas tetas y nalgas bien paraditas, sus piernas son de campeonato gracias al baile hawaiano practicado desde pequeña, es de facciones finas nariz respingada, y una boca preciosa, mi nombre es David tengo 30 años, desde que nos conocimos fuimos muy calientes en nuestras relaciones sexuales,
Paso el teclado de la computadora, a mi linda esposa para que les relate a ustedes como fue que cayo en la tentación de ser infiel. (más…)
Llevaban mas de 11 años de casados, se conocieron muy jóvenes, con apenas 16 años, había sido el primer y único hombre para ella y la primera y única mujer para él, en ese tiempo habían tenido 2 niñas, julia de 9 años y patricia de 3 años, que eran el centro de sus vidas y que los había unido mas, en el transcurso de esos años hubo de todo, épocas mejores y peores, pero en general eran una pareja relativamente feliz.
Ambos tenían 32 años, Juan con el tiempo se había descuidado algo su físico, estaba un poco grueso, aunque en sus 1,80 no se le notaba en demasía.
Julia no era una mujer despampanante, ni muy guapa, pero si muy atractiva, mide 1,70
el pelo muy corto, teñido de rojo-grana, la cara fina y alargada, con unos ojos verdes preciosos. Su vida transcurre en torno a sus hijas y Juan, exceptuando alguna que otra reunión a la que acude de una asociación, a cuya junta directiva pertenece.
En el sexo, la relación era normal, con el paso del tiempo se había enriquecido, aunque eran mas espaciosas las ocasiones que lo hacían, rara vez mas de una a la semana, no eran personas de experimentar cosas nuevas (sobre todo ella), por ejemplo la penetración anal, solo lo habían realizado en 3 o 4 ocasiones, a pesar de que él le decía que después de las primeras penetraciones seria mas placentero. Juan se consideraba celoso, pero desde una ocasión hacia 2 años que mientras follaban, Julia le dijo (en broma, ¡dios que lejos de pensarlo!) que como no lo había echo con otro, no podía comparar, el se había empezado a imaginar situaciones de ella con otro hombre, las cuales cada vez le excitaban mas, últimamente estaba empezando a ser casi obsesiva, por supuesto no le había comentado y ni siquiera insinuado nada a Julia
Solían ir algún fin de semana a locales donde bailaban salsa, a Julia le gustaba bailar, Juan rara vez lo hacia, ese viernes dejaron las niñas en casa de la madre de julia, y después de cenar se acercaron a uno de esos locales, todavía había poca gente, pidieron algo de beber y se sentaron, pasado un rato ella se fue a bailar, habría 7 o 8 personas bailando, Juan observaba como un hombre que bailaba a unos metros no le quitaba ojos, este dejo de bailar, quedándose a unos metros de la pista, fijando la mirada en Julia sin apartarla, cuando esta dejo también de bailar y se dirigía nuevamente a la mesa, paso delante de él, y este una vez paso, la miro por detrás comiéndosela. Juan se había excitado mirándolo, hubiera deseado desaparecer y decirle a ese hombre que fuera a por su mujer
Durante unos minutos Juan por primera vez estaba contemplando la posibilidad de urdir algo para que alguien se follara a su mujer, muchas veces lo había deseado, pero inmediatamente le asustaba la posibilidad de poder perder a Julia, que esta se enamorara, que el tipo los quisiera chantajear, era una contradicción sus sentimientos al respecto. este hombre reunía algunas de las características que para él eran imprescindibles, era algo mayor que ellos, no muy atractivo, y recordaba haberlo visto en los últimos meses con distintas acompañantes.
Juan fue a la barra a pedir bebida, se coloco junto a ese hombre, estaba muy nervioso, no sabia como provocar la situación, se dirigió a él hablándole del local, la música, la conversación desemboco en el baile y Juan decidió dar el paso definitivo.
-bailas bien, te he visto antes, estabas cerca de mi mujer, que por cierto no le quitabas ojo
-¡que dices hombre!, bailando uno mira para todos los sitios
-¿entonces no te gusta?
-esta muy bien , claro que me gusta
-quisiera hacerte una proposición.
Se presentaron, el hombre se llamaba Luis, se invento una historia que culminaba, en que él tenia una impotencia transitoria, provocada por unos fármacos, que hacia mas de 6 meses que no tenían relaciones y que no le importaría que su mujer tuviera sexo una sola vez con otro hombre, y había pensado en él. Porque lo creía una persona responsable y con experiencias en el sexo .Luis no se creyó la historia, pero le daba igual, la sola posibilidad de poder follarse a esa mujer le parecía un sueño
Acordaron que se presentaría como nacidos en el mismo pueblo, (Juan le dio unos datos mínimos) Luis le dijo que había un pequeño problema, que estaba allí con su mujer, que estaba bailando, que la llevaría a casa y volvía de nuevo, Juan le dijo que mejor que fuera con ella, así romperían mas el hielo, y que el lunes fuera a cenar a su casa solo, y que ya buscarían la forma de dejarlos solos.
Esperaron a que regresara la mujer de Luis de bailar, esta era no muy alta, gordita, con gafas, no muy agraciada físicamente. Se dirigieron a la mesa, y Juan los presento, estuvieron un rato hablando, y después se fueron a bailar las dos mujeres y Luis. Después se marcharon, no sin antes recordar Juan que se pasaran a cenar a su casa una noche.
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